Benedicto
está en la línea del Gran Concilio Vaticano
II
Entrevista a José María
Poirier
Director de la revista CRITERIO
Hace un par de semanas atrás, mientras los medios
de comunicación denostaban la figura y el accionar
del Papa Benedicto XVI, muchos católicos de bien, buscaban
diferenciar aciertos y errores para responder a semejante
aluvión desde la honestidad intelectual y el amor filial
a la Iglesia de Cristo.
Se destaca entre muchos, la palabra y la pluma de José
María Poirier, Director de la Revista Criterio. “No
caben dudas de que la personalidad del papa polaco guarda
poco parecido con la del alemán Joseph Ratzinger. Aquél
era comunicativo y simpático, se movía ante
la multitud con la desenvoltura de un actor y sus gestos eran
mucho más elocuentes que los largos discursos.
Este es un verdadero intelectual: un hombre acostumbrado
a pensar y reflexionar, un estudioso de la mejor teología
de su tiempo, amante de Bach y Mozart, dueño de una
prosa clara, pero cuya imagen no es feliz”, escribía
para el diario La Nación quien, a parte de licenciado
en Filosofía, es periodista especializado en crítica
literaria y cinematografía. Estos conceptos los volvía
a reflexionar en el diálogo con ANUNCIAR.
Esta especialidad lo llevó a señalar que la
imagen del Papa Benedicto XVI no es la mejor “al menos
para la opinión pública. Parece nacido con mala
estrella para nuestro mundo mediático y taxativo, tan
propenso a ignorar matices y a no ahondar razones”.
Para quienes saben que Benedicto XVI buscaba acercar a los
lefebvristas y no apoyar a oscuros negadores del Holocausto
judío, es muy claro que el objetivo papal era evitar
un cisma. “Sí, esa es mi impresión. Compartida,
además, por muchas otras personas que siguen estos
temas en la Iglesia”, explicaba Poirier para agregar
que “Benedicto XVI está, con sus matices, en
la línea del gran Concilio Vaticano II y es un ferviente
trabajador por la unidad en la Iglesia, lo cual implica un
fuerte compromiso con el diálogo ecuménico.
Si se busca la unidad de los cristianos, mucho más
ha de buscarse la unidad de los católicos. Todo cisma
es un mal, porque atenta contra la unidad de la Iglesia. Por
parte del Papa la mano está tendida a los lefebvristas.
En todo caso, ahora hay que esperar la demostración
de buena voluntad por parte del grupo en cuestión”.
Aunque algunos puedan abrigar temores sobre la unidad de
la Iglesia, para nuestro entrevistado la entidad de los seguidores
de Marcel Lefebvre no tiene fortaleza cismática y aportaba
una visión original sobre estos al decir que “No
tiene el lefebvrismo una entidad teológica que lo justifique.
Eso mismo sostenía el teólogo suizo Hans Urs
Von Balthasar. Es más una actitud de rebeldía,
una gran nostalgia de un imaginario pasado. Nostalgias por
ciertas liturgias y aspectos de la Iglesia pre-conciliar.
En todo caso hay una visión eclesiológica anticuada”.
Sin embargo conoce los peligros que se ciernen sobre la unidad
eclesial de cara a la profundización del Concilio Vaticano
II: “Pero no puede desconocerse que expresa un cierto
estado de ánimo de los sectores más conservadores
de la Iglesia, temerosos de que la apertura que supuso el
Concilio Vaticano II termine dañando a la Iglesia.
Es también una falta de fe en la Providencia y una
falta de fe en la acción del Espíritu. Además
de una posición poco atenta a los "signos de los
tiempos".
Para Poirier, docente y conferencista, no caben dudas que
el Papa Benedicto XVI posee una clara vocación de seguir
caminando hacia la Iglesia que delineó el Concilio
Vaticano. Aunque consultado sobre si puede haber sectores
de importancia en el propio seno de la Iglesia en Roma que
buscan retroceder al respecto expresó que “no
descarto que haya en la curia romana personas que, en buena
o no tan buena fe, se inclinen por "moderar" el
influjo del Concilio o intenten "trabar" al Papa
haciéndolo quedar mal ante la opinión pública
y ante los mismos fieles católicos. La curia que dejó
Juan Pablo II necesitaba y necesita aún cambios importantes
y gran transparencia. No es tarea fácil”.
Es evidente que mientras hay un sincero reconocimiento sobre
las dificultades que ha tenido la Iglesia Católica
para comunicar al mundo sobre estos temas, también
existe una mirada muy clara, sustentada en la caridad cristiana,
sobre las debilidades y fortalezas con la cual transita el
catolicismo por este Tercer Milenio.
Para quienes deseen profundizar, les recomendamos la lectura
de la nota sobre el tema que nuestro entrevistado, José
María Poirier, escribió para la Revista Criterio
y que amablemente adelantó para ANUNCIAR. Con todo
gusto la publicamos en nuestro site para edificación
de nuestros lectores.
Eduardo Barrantes
Coordinador
Producciones Periodísticas
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