El
iPad en la misa: ¿sí o no?

Roma, 01-06-11. (A&A).- "No parece digno que se
celebre la Misa con un iPad y luego se revise el correo
o lea el periódico con el mismo instrumento". La aparición
y rápida difusión de dispositivo móviles que consienten
descargar programas y aplicaciones para favorecer la vida
de fe y oración comienzan a arraigar también entre el clero,
religiosas y laicos católicos. Para profundizar sobre el
tema, entrevistamos al padre Edward McNamara, L.C., Profesor
de Teología Sacramental y Liturgia en el Ateneo Pontificio
Regina Apostolorum. El padre Edward ha participado como
experto en el sínodo sobre la Eucaristía y es colaborador
habitual de la agencia ZENIT con una columna sobre liturgia.
Entrevista de Jorge Enrique Mújica, L.C.
Cada vez más, sobre todo en países de Europa y Norteamérica,
se ve un uso más marcado de las tecnologías de comunicación
e información por parte de personas consagradas. Quizá por
lo «novedoso», a algunos les resulta extraño o incluso contradictorio
que un sacerdote o religiosa use ese tipo de herramientas.
¿Existen disposiciones disciplinares de la Congregación
para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos o de
alguna Conferencia Episcopal sobre la conveniencia o no
de usar estos instrumentos?
P. Edward: Dado que la explosión en el uso de estos medios
es relativamente reciente y la Iglesia suele tomar tiempo
para reflexionar y evaluar los acontecimientos, todavía
hay poco o nada al respeto. La Santa Sede está estudiando
la cuestión bajo varias perspectivas, por ejemplo sobre
el uso de estos medios en los seminarios. Por lo general
se ve una actitud de prudente apoyo al uso de las nuevas
tecnologías como medios de evangelización, sin ignorar los
peligros que pueden constituir, como por ejemplo la «necesidad»
de dedicar a veces muchas horas para mantener contactos
anónimos.
En los últimos años hemos visto un creciente desarrollo
aplicaciones digitales para promocionar el rezo del Rosario,
el breviario (I-breviary) e incluso un programa de Apple
para preparar la confesión. ¿Qué valoración se puede hacer
de esto?
P. Edward: Creo que estas iniciativas son muy positivas
para la formación cristiana y para la evangelización. A
fin de cuentas son un desarrollo de elementos que ya existían
como folletos y pequeños tratados, con la ventaja que con
relativamente poco costo se puede distribuir material de
alta calidad a muchas personas. Además, a través de enlaces
una presentación sencilla puede dar al usuario interesado
acceso inmediato a un contenido formativo muy amplio.
En algunos lugares el I-Pad –por poner un ejemplo– está
siendo utilizado como misal. Hay quienes piensan que no
es correcto el uso de medios como ese para la misa o la
liturgia en general, que se «deben» seguir utilizando los
libros específicos para ella. Otros aducen que el libro
es también un «medio» y que entonces lo que importa no es
el instrumento, el soporte, sino el uso que se le da al
instrumento. Hay no pocos foros donde se discute todo esto
y he sido participe y testigo de la disparidad de opiniones.
¿Qué nos puede decir al respecto?
P. Edward: Por un lado el misal y los demás rituales de
los sacramentos, en cuanto libros, son instrumentos para
conocer los ritos y textos que la Iglesia propone para cada
celebración. El uso de un I-Pad, u otra tableta electrónica,
fácilmente puede contener a la vez todos los libros litúrgicos
y en diversas lenguas. Además, a diferencia del libro, el
sacerdote puede ajustar el tamaño de letra a su comodidad.
Al mismo tiempo hay una objeción que me parece importante.
La Iglesia, por tradición, reserva un uso exclusivo a los
objetos litúrgicos. Bajo esta perspectiva el misal no es
sólo un libro-instrumento sino un símbolo litúrgico que
recibe una bendición especial que lo reserva para el uso
del altar. No parece de todo digno de Cristo que un sacerdote
termine de celebrar la Misa con una tableta para luego pasar
inmediatamente a revisar su correo o leer el periódico con
el mismo instrumento. Quizás la solución sería la producción
de tabletas para un uso exclusivamente litúrgico que elimina
esta objeción mientras conserva las ventajas
Hemos mencionado el I-Pad pero algo análogo se puede decir
de otros dispositivos en los que se lee la liturgia de las
horas… ¿Cuáles podrían ser algunos criterios de uso para
esos dispositivos en relación con la liturgia, la oración,
la vida de fe por parte, sobre todo, de personas consagradas?
¿Usted usa alguno de esos aparatos?
P. Edward: Personalmente sigo usando el mismo oficio divino
desde hace más de 20 años. El libro tiene más posibilidad
de llegar a ser depósito de las asociaciones y recuerdos
personales que un instrumento técnico. Sin embargo, no cabe
duda que la posibilidad de poder siempre tener el oficio
en el teléfono o tableta es una gran ventaja para los que
tiene que viajar continuamente. La capacidad de orar es
algo sumamente personal y cada uno tiene que decidir por
sí mismo si el instrumento técnico es una ayuda o un estorbo
para unirse con Dios.
Se deben considerar también algunos puntos como el testimonio
de la pobreza cristiana. Podría ser un anti-testimonio que
un alma consagrada use instrumentos que están todavía fuera
del alcance de muchas personas. Ciertamente es una cuestión
temporal en el mundo tan fluido de la tecnología, pero merece
ser tomada en consideración.
Otra cosa es la oración comunitaria del oficio y cada comunidad
de almas consagrados tendría que reflexionar cómo proceder
para que las celebraciones del oficio divino sean una verdadera
alabanza a Dios hecha en comunión.
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