Arzobispo señala
que en Venezuela no hay libertad para opinar
Caracas, 21-07-10. (ACI).- El Arzobispo de Venezuela, Mons.
Reinaldo Del Prette, pidió a los ciudadanos no perder
de vista los problemas del país, a la vez que lamentó
que en Venezuela no exista libertad suficiente para opinar.
En tanto, los laicos venezolanos defendieron mediante un documento
al cardenal Urosa ante los ataques del presidente Hugo Chávez.
"Lamentablemente ahora con este proceso del Presidente
Hugo Chávez, prácticamente no deja escapatoria,
no hay la libertad suficiente para opinar, para respetar la
opinión y ésa es la primera base del diálogo,
el primer fundamento de un diálogo es escuchar y respetarnos",
indicó.
Según la prensa local, el Arzobispo señaló
que Venezuela "no desea confrontación, groserías
ni descalificaciones, porque eso no está en el alma
de nuestro pueblo. Este enfrentamiento es inútil, no
nos lleva a nada".
Durante un encuentro con directivos de la Asociación
de Profesores de la Universidad de Carabobo (UPUC), Mons.
Del Prette recordó que "la Conferencia Episcopal
fue clara, no perdamos el rumbo de los problemas que tiene
el país, y uno de ellos es la falta de recursos para
los universitarios".
En la reunión, los directivos de la UPUC entregaron
un documento explicando las deudas que mantiene el Gobierno
Nacional con el profesorado.
Laicos de Venezuela apoyan a su cardenal
Los laicos de Venezuela en apoyo del cardenal Jorge Urosa
Savino, arzobispo de Caracas, y los representantes de la Iglesia,
emitieron un comunicado que hoy publicamos, elaborado por
la Asamblea del Consejo Nacional de Laicos de Venezuela, dirigido
a la opinión pública, en medio de los ataques
que Hugo Chávez y otros exponentes cercanos al presidente
lanzaron contra el cardenal, entre otros dignatarios de la
Iglesia.
1.- Nosotros, laicos católicos del País, representantes
del Consejo Nacional de Laicos de Venezuela y de los Consejos
Diocesanos de Laicos, reunidos en Asamblea en Caracas, agradecemos
a Dios por el testimonio valiente de fe y de amor de nuestros
Pastores, al mismo tiempo que, en comunión con ellos,
reafirmamos nuestro compromiso cristiano para obrar movidos
por el mensaje de Jesús, y no por otros intereses,
dispuestos a denunciar sin miedo todo aquello que va contra
los valores evangélicos, que viola la dignidad humana
y sus irrenunciables derechos, y a anunciar con entusiasmo,
como los primeros cristianos - no obstante las persecuciones,
más aún, orgullosos de ellas porque nos asemejan
al Maestro - el mensaje del amor.
2.- En consecuencia, queremos alzar nuestra voz en solidaridad
con la Conferencia Episcopal Venezolana, su directiva, y en
particular con Su Eminencia el Cardenal Jorge Urosa Savino,
injustamente denigrados por señalar problemas y verdades
que, no sólo ellos, sino también la gran mayoría
de los venezolanos sentimos. Además de que no deben
renunciar a su vocación y misión de Pastores
de la Iglesia, ejercen el derecho constitucionalmente amparado
como ciudadanos venezolanos, a la libre expresión de
su pensamiento. Rechazamos igualmente las injustas agresiones,
por parte de altos personeros del Gobierno, a personas e instituciones,
hiriendo inclusive el sentimiento religioso de diversas confesiones
y comunidades.
3.- Apoyamos y nos adherimos plenamente a cuanto nuestros
Obispos han declarado en la Carta Pastoral con motivo del
Bicentenario de la Independencia de la República y
en su última exhortación emanada de la reciente
XCIV Asamblea Plenaria Ordinaria. Reafirmamos el amor a nuestra
Madre la Iglesia, al Santo Padre Benedicto XVI y a su Representante
Pontificio en Venezuela, quienes también han sido irrespetados.
4.- Por encima del clima de división, violencia, agresión
y hasta odio, las palabras de Jesús nos iluminan y
nos llenan de fortaleza y esperanza: Bienaventurados los pacíficos,
los que tienen sed de justicia, los misericordiosos, los limpios
de corazón, los perseguidos... (cf. Mt. 5,1-12) y con
Él, pedimos para todos aquellos que nos están
ofendiendo y haciendo sufrir: "Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen" (Lc. 23,34).
5.- Anhelamos un País en el que se respire un nuevo
aire de entendimiento y reconciliación; en el que sean
posibles el diálogo, la confianza, la seguridad, la
paz, pero ello no será realizable si no lo construimos
todos juntos, en el respeto mutuo, en la sinceridad, en la
verdad, en la búsqueda del bien común. "Sentimos
que Dios y la Patria nos llaman e interpelan, en primer término,
a colaborar en la construcción o más bien reconstrucción
material y espiritual de la República en un clima de
solidaridad y convivencia, que incluya a todos y en la que
todos tengamos vida en libertad". (Carta Pastoral CEV,
Bicentenario, 12.01.2010, N.28). Reiteramos, por ello, nuestro
compromiso, de palabra y de obra, a involucrarnos en los destinos
de la Patria. Soñamos y pretendemos que se respete
el derecho de los ciudadanos a pronunciarnos sobre políticas
que, en lugar de ser presentadas para debate y decisión
ante la nación, van siendo aplicadas con el ejercicio
indiscriminado del poder sin considerar a quienes directamente
nos afectan.
6.- Este año electoral es una ocasión para salir
de la apatía, superar el desaliento y ejercer, libremente,
nuestro derecho al voto, revisando las propuestas de fondo
de los candidatos que los distintos partidos políticos
nos ofrecen, porque nuestra participación activa y
consciente tendrá consecuencias en el futuro inmediato.
Por ello, nos comprometemos a hacer cuanto esté a nuestro
alcance para crear en nuestros propios ambientes las condiciones
de participación más favorables, sobre la base
del diálogo y el respeto mutuos.
7.- Necesitamos pues, más que nunca, crear y reforzar
nuestros lazos de fraternidad, de unidad, con todas las personas
de buena voluntad, compartiendo las alegrías y los
dolores, las tristezas y esperanzas, los temores y las ilusiones
de nuestros hermanos, especialmente los más pobres,
y buscar juntos soluciones a los verdaderos problemas que
aquejan al País, que día a día ve truncado
el futuro de tantos venezolanos. En las actuales circunstancias,
y contra la campaña de amedrentamiento, que tiene como
objetivo generar tristeza y pasividad y lleva a la desesperanza
- sentimientos que son ajenos a nuestra fe - se nos presenta
una oportunidad para involucrarnos todos, como Iglesia, en
la campaña para fortalecer la esperanza. Dios, el Señor
de la historia, no abandona a su pueblo.
8.- Confiamos a nuestra Madre, la Virgen de Coromoto, Patrona
de Venezuela, nuestras preocupaciones y esperanzas, pidiéndole
que interceda ante su Hijo para que nos conceda el don del
discernimiento, vigorice nuestra fe y nuestra esperanza y
nos inunde con su paz. Para ello, invitamos a todos los laicos
del país a intensificar la oración y la reflexión,
así como a organizar una jornada nacional en torno
a María, en su fiesta, el próximo 11 de septiembre.
Caracas, 18 de julio de 2010
Fuente:
www.aciprensa.com
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