Fiscal vaticano:
las normas sobre abusos, “una señal clarísima”
CIUDAD DEL VATICANO, 15-07-10. (ZENIT.org).- El fiscal de
la Santa Sede, monseñor Charles Scicluna, considera
que las nuevas "Normas sobre los delitos más graves"
reservados a la Congregación para la Doctrina de la
Fe constituyen "una señal clarísima"
de Benedicto XVI.
El promotor de justicia de la Congregación para la
Doctrina de la Fe (es su cargo oficial) ha explicado este
jueves a los periodistas el espíritu y las novedades
de este documento con el que la Iglesia responde a delitos
contra la fe, los sacramento de la Eucaristía, la Penitencia
y el Orden, y naturalmente a los delitos de abuso sexual contra
menores por parte de miembros del clero.
El sacerdote maltés, que coordina un equipo de ocho
magistrados eclesiásticos, ha explicado que este documento
es significativo, si se tiene en cuenta que las antiguas normas
se promulgaron hace menos de diez años, en 2001, y
que después, en 2003, Juan Pablo II concedió
a la Congregación para la Doctrina de la Fe "facultades"
específicas para tratar de juzgar delitos particularmente
graves.
Ahora bien, aclaró, estas "facultades" no
habían sido integradas en las "Normas" precedentes,
motivo por el cual han sido ahora revisadas y actualizadas.
"Es una señal clarísima, pues las facultades
tienen una vida algo efímera: dependen mucho de la
voluntad de los Sumos Pontífices", ha explicado
el fiscal vaticano a los periodistas en la Sala de Prensa
de la Santa Sede.
"Por el contrario, el Papa Benedicto XVI, nada más
ser elegido en 2005, expresó el deseo de que las facultades
de las que gozaba la Congregación para la Doctrina
de la Fe se estabilizaran en la normativa", pues las
normas, a diferencia de las "facultades" "permanecen
vigentes hasta que el Papa no autoriza su modificación".
Algunas de las novedades
Entre las novedades introducidas por las nuevas "Normas",
está el período de prescripción en caso
de abusos sexuales, que pasan de 10 a 20 años, después
de que la víctima haya cumplido 18 años de edad.
Por tanto podrán presentar denuncia hasta los 38 años.
Un periodo muy superior generalmente al de las legislaciones
civiles.
Ahora bien, monseñor Scicluna ha explicado que a partir
de ahora la Congregación para la Doctrina de la Fe
tiene el derecho de derogar este período y no puede
ser cancelada la prescripción.
Otra novedad es la introducción de laicos en el personal
del tribuna eclesiástico, como abogados o procuradores.
Monseñor Scicluna ha explicado así el motivo:
"A nivel diocesano, la contribución de los laicos
es esencial La contribución de los laicos es esencial
cuando el obispo tiene necesidad de un parecer sobre la evaluación
de un caso, pues necesita la competencia de psicólogos,
sociólogos, expertos en psicología del niño,
de la influencia del abuso sobre la víctima".
"Y no podemos encontrar todas estas competencias en el
clero --añadió--. Sabemos que hay obispos que
se han servido de la competencia de antiguos policías
para realizar sus investigaciones, pues querían llegar
a la verdad. Y esto para nosotros es muy importante".
Una de las novedades que más interés ha causado
entre los periodistas es el "derecho, con previo mandato
del Romano Pontífice", a juzgar a los cardenales,
a los patriarcas, a los legados de la Sede Apostólica,
y a los obispos.
"Se trata de una señal importante, pues significa
que la Congregación para la Doctrina de la Fe podrá
investigar y someter al Papa sus resultados", explicó
a partir de su experiencia monseñor Scicluna.
Denuncia a la justicia civil
El prelado ha aclarado que "el Papa no da ningún
paso atrás sobre el carácter obligatorio de
presentar denuncias a los tribunales civiles, pues la indicación
de obedecer a las leyes del Estado es clarísima: el
cristiano obedece a las leyes civiles cuando son justas, y
no hay duda de que en este caso la ley civil es justa".
"Por este motivo, si la denuncia lo requiere, no hay
ninguna escapatoria para presentar denuncia a la justicia.
Si la ley da la facultad a la víctima de decidir si
quiere denunciar o no denunciar, hay que respetar su voluntad.
No es tarea del legislador canónico entrar en el campo
del derecho civil", concluyó.
Por Jesús Colina
Fuente:
www.zenit.org
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