El gobierno se comporta como la “JABULANI”


Sí, como la pelota usada en el Mundial – Sudáfrica 2010; el gobierno impulsa alguna cosa con un destino determinado, pero, como pasa con la “Jabulani”, termina en otra parte.

Cuanto más fuerza –el gobierno- imprima a sus envíos, todos nosotros ya sabemos qué tan lejos de sus destinos irán a parar. En el medio de su recorrido hará una “cabriola” que descolocará a quienes esperan ser sus receptores, dejándolos con las manos vacías.

Igual que la “Jabulani” –tan bella para la vista-, sus proyectos lucen fantásticamente y seducen a la mayoría, pero, sólo hasta que se ponen en movimiento; igual que la “Jabulani”.

En este momento y debido a su comportamiento, no hay jugador que la quiera usar nuevamente.

La “Jabulani” resultó ser tan bella como mala a la hora de tratar de jugar con ella. No permite ser compartida ni en la corta ni en la larga distancia; su direccionalidad es imprevisible y muy difícil de atrapar. Indomable y escurridiza, pero, muy linda.

Así como la exasperante “Jabulani”, a veces, es la conducta del gobierno. Parece que va para un lado y en realidad va para otro. Se lo espera aquí, pero, va para allá. Apunta hacia la izquierda y aparece por la derecha.

De todas formas, así, como en el mundial de fútbol, hay que seguir jugando con ella hasta el final del torneo. No se puede cambiar el tipo de pelota a mitad del juego; aunque el gobierno lo haga –por ejemplo- con los temas que deberían respetar la continuidad jurídica del Estado.

La continuidad jurídica, es fundamental, pues, se trata del cumplimiento de los compromisos asumidos con anterioridad, por parte del Estado. Dicho cumplimiento es lo que otorga previsibilidad a los acuerdos suscriptos por el Estado y genera confianza a los inversores. Si por el contrario, este compromiso no fuese respetado, todas las normas perderían su valor y no servirían para nada.

Y eso es lo que ahora podría ocurrir con la nueva Ley de Medios y con la Iglesia Católica, por causa del proyecto de ley sobre matrimonio gay.

La Ley de Medios SCA no respeta –entre otros- los compromisos asumidos por el Estado en relación con los actuales licenciatarios de los servicios, los cuales, tienen carácter de derechos adquiridos.

Si bien, en nuestra Constitución Nacional existe la libertad de cultos, al mismo tiempo establece una preferencia constitucional, y lo hace de la siguiente manera:

Artículo 2º: “El gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”.

Veamos ahora la definición que hace la Real Academia Española, sobre la palabra “sostener”:

“Mantener o defender con seguridad y firmeza. Prestar ayuda o apoyo”.

Es decir, que el sostenimiento de la Iglesia no debe ser exclusivamente del tipo económico, sino, que más bien, se refiere a “mantener y defender con seguridad y firmeza” y/o a la “prestación de ayuda y apoyo”, para la preservación y defensa de todos sus fundamentos básicos. Por lo tanto, a la hora de poner en juego alguno de sus sacramentos, debería tomarse en cuenta el compromiso constitucional de su artículo 2º. No hacerlo sería como una “Jabulani”, pero, enjabonada y en un día de vientos arremolinados.

 

Edgardo Molo
Asesor Técnico Legal
Especialista en Radiodifusión