El gobierno argentino busca un cambio de identidad cultural y necesita doblegar a la Iglesia Católica

 

Buenos Aires, 10-07-10. (AI).- En las últimas horas numerosos obispos argentinos expresaron su preocupación ya que consideran que el proyecto de gaymonio va más allá de un intento del gobierno de juntar más votos de minorías sino que se pretende un cambio de identidad cultural que previamente requiere doblegar a Iglesia Católica. Está en juego mucho más que un cambio legislativo.

Esto último lo decía el Cardenal Jorge Bergoglio en la carta que pedía oraciones a las religiosas carmelitas porteñas. Decía que era más que un proyecto legislativo y la calificó de ¨ movida del padre de la mentira ¨. Otra prueba de la importancia que tiene este tema es la convocatoria a la manifestación del próximo martes frente al Congreso. Si bien no está organizado por el propio Cardenal sino por un organismo de la Conferencia Episcopal de la cual Bergoglio es su titular.

El Cardenal Primado, como cualquier otro avezado observador, reconoce, conceptos más o conceptos menos, que la estrategia gramsciana de destruir todas las estructuras entre las que se encuentran instituciones como la familia, la educación y la religión es una lección que el kirchnerismo maneja con absoluta convicción. La hegemonía de poder del teórico marxista Antonio Gramsci, es otro de los capítulos para lograr un cambio en las relaciones de poder. Ambos objetivos requieren doblegar la reserva cultural de valores que la Iglesia Católica le aporta a la nación. Por este motivo, el Cardenal Jorge Bergoglio es para el Gobierno ¨ el jefe de la oposición ¨. A no equivocarse, no el jefe de la oposición política sino el obstáculo a demoler para tratar de cambiarle la identidad cultural de los argentinos.

Motorizados por este empuje cardenalicio y un alto perfil que no es habitual propio del Arzobispo de Buenos Aires, el resto de los obispos se sumaron con expresiones muy fuertes y claras sobre lo que busca el gobierno del matrimonio Kirchner, más allá de un cambio en la ley de matrimonio.

En primer lugar, desde Tucumán su Arzobispo y vice-presidente del Episcopado, Monseñor Luis Villalba, en el marco del tradicional Tedeum, advirtió que “está en juego una ley que pretende orientar la cultura del pueblo” y recordó que “el pueblo tucumano, perteneciente a diferentes credos religiosos, por abrumadora mayoría, expresó estar en desacuerdo con este proyecto de ley”. Como se esperaba alguna reprimenda de este tenor, la presidente Cristina Fernández de Kirchner, prefirió no acercarse hasta la catedral tucumana.

Otra de las voces relevantes que se alzó en las últimas horas, es la del obispo que junto al Cardenal Primado, tienen una preclara visión del intento de destrucción de nuestra identidad cultural. Se trata del Arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer, quien denunció que “en los últimos años se ha perfilado nítidamente el propósito de destruir los fundamentos naturales del orden familiar y social y el sentido trascendente de la educación popular. Pareciera que en algunas esferas oficiales, con un fuerte aparato propagandístico e inagotables recursos económicos, se ha puesto en movimiento un nuevo kulturkampf, una guerra cultural contra el sustrato cristiano de nuestro pueblo, que lleva a embestir incluso contra la imagen bíblica del hombre que aún sirve de referencia a la mayoría de los habitantes de esta tierra, más allá de las fronteras confesionales”.

Más expresiones de obispos argentinos

El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Alfonso Delgado, aseguró que el proyecto de ley para incluir el “matrimonio” entre personas del mismo sexo “intenta igualar lo que no es igual, porque el matrimonio de un hombre y una mujer y las uniones de personas del mismo sexo no son realidades homogéneas sino muy distintas. Esta pretendida igualación de cosas desiguales provoca una agresión, una injusticia y una fuerte discriminación hacia la familia. Tras señalar que “la mayoría de los argentinos no desea esa situación”, destacó en este sentido las manifestaciones masivas que se iniciaron en las provincias, incluida San Juan, que reunió a más de 40.000 personas, y citó una encuesta hecha en esta provincia en la que se confirma que el 75% de los sanjuaninos rechaza ese proyecto de ley, el 86% está en contra de que estas parejas homosexuales puedan adoptar, y el 78% desea una consulta popular en todo el país.

Otro obispo que posee una relevante capacidad de comunicación es monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús. En un mensaje con motivo de esta posible legalización del “matrimonio gay”, advirtió que “poner en claro no es discriminar”. El prelado aseguró que “no se puede decidir hoy, apresuradamente, con tantas presiones y con argumentos de sensibilidad, algo tan serio como es la familia y el matrimonio entre un hombre y una mujer”. Frassia convocó a participar de la marcha del martes 13 de julio al Congreso de la Nación.

Otra alerta fuerte sonó desde San Luis donde Monseñor Luis Lona manifestó que “Hoy, los argentinos estamos sometidos al continuo bombardeo del absurdo. Se nos trata de convencer, a través de la incesante repetición mediática, que es exactamente igual la unión matrimonial de un varón y una mujer, que la unión matrimonial de dos personas del mismo sexo”. También señaló que “ya es ampliamente conocido, y ha sido objeto de denuncias públicas, que aquellos legisladores cuya opinión se presumía desfavorable, han sido objeto de toda clase de presiones -incluyendo la amenaza y la extorsión- para que cambiaran su voto o se ausentaran del recinto en el momento de la votación”. “De tener éxito esa maniobra, la presunta Ley sería una completa burla a la voluntad del pueblo argentino”, concluyó.

Eduardo Barrantes
Coordinar
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Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar