"Chávez
no tiene licencia para insultar a ningún venezolano"
Caracas, (Venezuela), 10-07-10. (AICA).- Desde Roma, en donde
se encuentra participando en una reunión convocada
hace varios meses, el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge
Urosa Savino, respondió a las agresiones que el presidente
Hugo Chávez hizo contra él y los obispos de
Venezuela el de julio señalando que el mandatario “no
tiene licencia para insultar, difamar ni injuriar a ningún
venezolano”.
En una declaración dada a conocer ayer por la Oficina
de Información de la arquidiócesis de Caracas,
el cardenal Urosa señaló que Chávez “en
varias ocasiones me agredió verbalmente, exponiéndome
injustamente al escarnio público. Rechazo totalmente
dichas agresiones, que desdicen de quien las realiza”.
El Cardenal prosigue su declaración precisando que
“más que rechazar ofensas se trata de denunciar
el peligro que se cierne sobre nuestra querida Patria. Sin
presiones de ningún sector, y sin que nadie me mande
a decir nada, sino obedeciendo sólo a la voz de mi
conciencia como venezolano y como arzobispo de Caracas ante
la realidad que estamos viviendo, he emitido algunas declaraciones
recogidas en algunos medios de comunicación social.
Lamentablemente el Presidente, en lugar de reflexionar y ponderar
los argumentos expuestos, y rectificar su línea de
conducta, se limita a descalificar y ofender”.
“Pasando por encima de la Constitución Nacional,
el Presidente y su gobierno quieren llevar al país
por el camino del socialismo marxista, que copa todos los
espacios, es totalitario, y conduce a una dictadura, ni siquiera
del proletariado, sino de la cúpula que gobierna. Contrariando
la voluntad popular, que el 2 de diciembre de 2007 rechazó
la propuesta de reforma estatizante y socialista de la Constitución
nacional, a través de leyes inconstitucionales se pretende
implantar en Venezuela un régimen marxista, como abiertamente
lo ha proclamado en repetidas ocasiones el Presidente”.
“Tal conducta es inconstitucional e ilegal, pero sobre
todo, atenta contra los derechos humanos, civiles y políticos
de los venezolanos. El fracaso del socialismo marxista en
otros países es más que evidente”, añade.
El arzobispo de Caracas señala también que “la
pretensión de copar todas las actividades productivas
a través, por ejemplo, del progresivo acaparamiento
de la importación, distribución y comercialización
de alimentos, va en la línea de desmontar el aparato
productivo nacional para que todos dependamos del gobierno
hasta para comer. Eso ¿a quién beneficia? No
a productores, campesinos y obreros venezolanos, sino de otros
países y, junto con el progresivo endeudamiento dependencia
foránea, totalmente contraria a la necesaria soberanía
alimentaria”.
“Preocupado por instaurar el sistema socialista marxista,
el gobierno descuida sus tareas constitucionales primarias:
proteger la seguridad del pueblo golpeado especialmente en
los sectores más pobres por la violencia y la delincuencia;
promover una mejor asistencia en el campo de la salud, construir
y mantener la infraestructura de carreteras y medios de transporte,
etc.”, continúa.
Facultad para nombrar obispos
Por otra parte, y tocando otro tema aludido por el Presidente,
“el nombramiento de todos los obispos de Venezuela y
del mundo está en manos de la Iglesia, y concretamente,
en manos del Santo Padre, luego de serias consultas a la comunidad
eclesial. Gracias a Dios no está en manos de los políticos.
Así fue mi nombramiento como arzobispo de Caracas,
y luego, como cardenal de la Santa Iglesia Romana. Además,
los Obispos venezolanos estamos sólidamente unidos
en la tarea de servir al pueblo como testigos y embajadores
de Jesucristo, y pastores del pueblo de Dios en Venezuela”.
Los Obispos, al igual que todos los cristianos, dice luego
el Cardenal, “somos constructores de la paz. Por ello,
sin pretender asumir cuotas de poder ni convertirnos en operadores
políticos, reivindicamos nuestro derecho a pronunciarnos
sobre todo lo que tenga que ver con la vida y el futuro del
pueblo venezolano. Queremos el bien, la convivencia y el progreso
de Venezuela, con oportunidades para todos, sin exclusiones
ni injusticias e intolerancia, con anhelos de unidad, bienestar,
progreso y paz. Para eso trabajamos desde el punto de visa
social, y por ello mantenemos una mano tendida par el diálogo
y el encuentro”.
Finalmente el Purpurado agradece “al episcopado venezolano,
al Consejo Presbiteral de la arquidiócesis de Caracas,
y a todas las personas y sectores que en este momento difícil
me han manifestado su solidaridad. Y animo a todos los hombres
y mujeres de buena voluntad a trabajar sin descanso y sin
miedo, en el marco de la Constitución Nacional, porque
en Venezuela reinen la fraternidad y la solidaridad, la libertad,
la justicia y la paz”.
Fuente:
www.aica.org
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