Repercusiones en Chile de la persecución contra la Iglesia y el Papa

 

Santiago de Chile, 08-07-10. (Instituto Acton Argentina).- Las noticias de abusos por parte de sacerdotes en Chile nos han golpeado y conmocionado, y han tenido amplio eco. La autora de estas líneas considera oportuno hacer una pequeña reflexión sobre el tema. Esta nos ayudará a tener un panorama más amplio de la actual situación.

Es oportuno señalar que estas injusticias se cometen, por desgracia, al interior de incontables familias, en muchas instituciones dedicadas a la atención de la infancia y la juventud y lamentablemente se dan también en la Iglesia.

Ante todo, digamos, que estos abusos son condenados por la sociedad y la Iglesia. Y nosotros nos apenamos por el dolor de aquéllos que padecieron y sufrieron abusos cometidos por algunos pastores y clérigos de la Iglesia. Pero, aclaremos que el tema no sólo atañe a Chile, sino a todo el mundo y a toda la Iglesia y de manera especial al Papa.

Advirtamos que las calumnias y mentiras que, a propósito de sacerdotes pedófilos, intentan presentar al Papa Benedicto XVI como un encubridor de clérigos que cometen abusos sexuales, cuando no lo es, son solo parte de una guerra que emprenden, tratando de destruir la Iglesia, el laicismo junto al lobby político-económico, los medios de comunicación masivos, que claramente cumplen lo establecido por la élite global a la que pertenecen y las organizaciones privadas que han visto afectados sus intereses.

La actual campaña mediática difamatoria contra el Papa Benedicto XVI y la Iglesia pretende desacreditar a la Iglesia para poder seguir obteniendo beneficios económicos, a través de la imposición de una ideología que no considera la naturaleza espiritual del ser humano sino que ve todo desde una perspectiva sexista y hedonista, materialista.

Los laicistas y sus aliados saben bien que, si logran manchar al Papa, la Iglesia se mancillaría, y si ella está inmunda, también lo estaría la religión cristiana. Lo que importa a los laicistas es la insinuación, incluso con el ofensivo argumento: de que todos o la mayor parte de los sacerdotes son pedófilos, lo que trae como consecuencia que la Iglesia no tiene autoridad moral, y entre muchos resultados se sigue que entonces que la educación católica es peligrosa y que el cristianismo es un engaño y un peligro.

Estas agresiones toman algún caso aislado, preferiblemente dificultoso, y lo generalizan para inducir al lector a pensar que toda la Iglesia es de la misma naturaleza. Esta generalización obviamente tiene vínculos ideológicos y sigue un libreto político que busca destruir la sociedad tradicional y sus instituciones, sus estructuras así como imponer un nuevo orden mundial estructurando los nefastos intereses de la oligarquía internacional, los mismos que manejan los mercados financieros y, a través de ellos, controlando ampliamente la economía mundial.

Estas agresiones hacen que las pasiones, el desconcierto y la desconfianza sean un terreno propicio para que se disemine la aversión y la mentira y se siembren sospechas, juicios temerarios.

De hecho, los recientes informes sobre la pedofilia que involucran a sacerdotes carecen de la ética periodística requerida. Muchas noticias que se concentran exclusivamente en casos de clérigos católicos, cuando estos constituyen una pequeñísima minoría.

El abuso mediático del tema de la pedofilia en algunos sacerdotes plantea cuál es el tipo de periodismo que se hace actualmente en buena parte de los medios de comunicación, especialmente los de mayor trascendencia. Las informaciones parecen haber abdicado de la necesidad de investigaciones serias, fuentes contrastadas y contenidos veraces. Crear morbo, vender y calumniar parece ser la pauta a seguir.

Aunque los medios de comunicación pongan todas sus fuerzas para hacernos perder la confianza en los sacerdotes sabemos que son muchísimos más los sacerdotes santos que los que por diferentes circunstancias han fallado.

El actual Pontífice, consistente con los principios de la Iglesia Católica, ha desarrollado una resistencia tenaz contra los que buscan imponer una visión relativista, materialista, sexista y hedonista de la sociedad, reduciendo al hombre a su naturaleza humana negándole su dimensión trascendente. Ha defendido la vida y la familia, ha manifestado que los grupos económicos-financieros se comportaron al margen de la ética, etc., etc. De ahí que los afectados por sus declaraciones traten de destruirlo en lugar de enmendar sus malas conductas.

Expliquemos que la Iglesia está decidida a investigar todas las denuncias, pero que eso no significa que la persona sea considerada culpable de acuerdo a la presunción de inocencia de toda persona acusada, mientras no se demuestre lo contrario y guardemos el respeto a los acusadores, respeto al cual tienen derecho. Debemos tener prudencia en nuestras reacciones y en el tratamiento de este tema, por respeto a quienes se ven involucrados. Oremos por quienes sufren debido a esa triste situación.

Busquemos como influir en las “estructuras de pecado” para transformarlas en “estructuras evangélicas” Creyendo lo que prometió Jesús: "Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella." (Mateo 16,13-19; Lucas 9,18-21; Marcos 8,27-30).

Por Ataliva Amengual

 

Fuente:
www.institutoacton.com.ar