Otra mentira mediática:
el Papa no deberá comparecer ante ningún tribunal
Buenos Aires, 02-07-10- (AI).- Para los que dicen que no
hay ninguna persecución contra Benedicto XVI, damos
cuenta de otra mentira construida desde la prensa. Para los
que esperan verlo al Papa sentado en el banquillo de los acusados
les aclaramos que el Tribunal Supremo estadounidense no ha
rechazado la inmunidad a la Santa Sede y el Papa no deberá
comparecer ante tribunal alguno. Esto lo afirmó el
abogado de la Santa Sede en Estados Unidos, Jeffrey Lena,
replicando así a informaciones publicadas al respecto
en la prensa estos días.
La Corte Suprema de Estados Unidos decidió hace algunos
días no pronunciarse sobre la apelación presentada
por la Santa Sede con el fin de bloquear un proceso en curso
en Portland, Oregon, en el que está imputado el padre
Andrew Ronan, de la Orden de los Hermanos Siervos de María,
y en el que se acusa al Vaticano de haber transferido al sacerdote,
a pesar de las acusaciones de abusos sexuales.
John Doe, que fue violado por el padre Ronan en los años
Sesenta, acusa al Vaticano de negligencia por cómo
gestionó el caso del sacerdote procedente de Irlanda
y fallecido en 1992, quien a pesar de estar rodeado por constantes
denuncias por molestias, fue transferido primero a Chicago
y después a Portland.
La Santa Sede había invocado la inmunidad reconocida
a los Estados extranjeros soberanos en base a al Foreign Sovereign
Immunities Act de 1976, que prevé sin embargo como
excepción a los dependientes de un Estado extranjero.
La tesis de los abogados de la acusación sostiene,
de hecho, que todos los sacerdotes son empleados del Vaticano.
Tras la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos,
la causa ha pasado ahora a las manos de la Corte de distrito
en Oregon.
Respondiendo a las diversas conjeturas avanzadas por los medios
de comunicación, Jeffrey Lena explicó a los
micrófonos de Radio Vaticano que “por cuanto
respecta al riesgo de que el Vaticano pueda incurrir en bancarrota,
esta hipótesis es absolutamente infundada. En primera
instancia, se habla aún de jurisdicción: no
hay pronunciamientos sobre el hecho de que pueda haber responsabilidad
respecto al caso citado. Por tanto, no hay ninguna preocupación
en este sentido”.
“Además, incluso si se llegase a hablar de responsabilidad,
las leyes sobre indemnizaciones son muy severas, y en este
caso no es ni siquiera un argumento en el orden del día”,
añadió.
Por otro lado, subrayó, “la Corte Suprema no
ha rechazado la inmunidad. Lo que ha hecho la Corte Suprema
ha sido establecer que no habría afrontado un problema
que nosotros habríamos querido llevar ante ella”.
“Creo que en esta cuestión, desde un punto de
vista sustancialmente legal, tendríamos razón
– los Estado Unidos nos han dado la razón –
pero la Corte Suprema, sencillamente, ha establecido que en
el momento actual no está interesada en afrontar el
caso. Y el hecho de que ésta no esté interesada
en tratar el caso no es un rechazo a la inmunidad y no es
una valoración respecto de nuestra postura”.
Jeffrey Lena explicó también que “no hay
ninguna 'luz verde' a los resarcimientos. Como he dicho, estamos
aún discutiendo sobre la competencia jurisdiccional
en estos casos y por tanto, sencillamente, no se trata de
esto”.
Sobre las noticias difundidas en algunos diarios italianos
sobre un posible interrogatorio del Papa o de algún
otro exponente vaticano, el abogado de la Santa Sede en Estados
Unidos afirmó que “estas noticias están
absolutamente privadas de fundamento”.
“No tengo ninguna duda sobre el hecho de que habrá
un tentativo en este sentido – explicó –;
creo que el abogado de la otra parte está interesado
en dar este paso. Pero la ley nos tutela”.
“Es importante en cualquier caso reconocer – subrayó
– que el hecho de que la Santa Sede no esté implicada,
y el hecho de que el sacerdote en cuestión no pueda
ser considerado un empleado de la Santa Sede, no significa
en absoluto que la víctima en cuestión no sea
realmente víctima. Seguramente ha sufrido como ningún
niño debería sufrir, y no hay ninguna duda en
este caso de que este hombre haya sufrido abusos por parte
de un cura”.
“Pero es también cierto que la responsabilidad
por los daños provocados por este sufrimiento, que
es justo que se paguen, recae sobre la Orden religiosa que
controlaba al sacerdote, que controlaba sus actividades y
que le transfirió”, declaró.
“Los querellantes han intentado acusar de fraude, negligencia,
conspiración, y nosotros hemos descartado ya todas
estas hipótesis de culpabilidad hace mucho tiempo,
a pesar de que siguen apareciendo en los titulares de los
periódicos”, añadió Lena.
“Así, la causa actual se ha reducido a un solo
punto: si el sacerdote en cuestión, Andrew Ronan, era
un dependiente de la Santa Sede o no. Ahora, las factores
que en general determinan si una persona es un empleado dependiente,
comprenden el control diario del pago de esta persona por
los servicios realizados, la aseguración de esta persona,
el entendimiento entre las partes sobre la naturaleza de la
relación laboral y otros elementos, ninguno de los
cuales se encuentra verdaderamente en este caso”.
“Se trata – prosiguió – de un sacerdote
que antes de los acontecimientos en cuestión era totalmente
desconocido de la Santa Sede. El abogado de la parte ofendida
sostiene en los periódicos que, desde el momento en
que este cura había ido y vuelto de Irlanda, de alguna
forma se trataba de una transferencia internacional, y que
por tanto la Santa Sede estaba involucrada por fuerza”.
“Esto se basa en una errónea comprensión
de cómo operan la Iglesia católica, los Institutos
religiosos y sobre otros varios malentendidos – observó
–. Por lo que respecta a las pruebas, no existen en
este caso y es importante subrayarlo”.
“Las pruebas – concluyó – indican
que este sacerdote pertenecía a un Instituto religioso
activo en Estados Unidos y en Irlanda que tenía pleno
control sobre él y que sabía de quién
se trataba, pero que ni la diócesis implicada ni la
Santa Sede tenían conocimiento o control alguno sobre
él”.
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
|