Mentiras
Verdaderas II
Como se puede observar, un solo artículo no alcanza
para albergar tantas mentiras verdaderas, y es lamentable
que esto sea así o que lo podamos admitir como algo
normal o esperado, por causa del pensamiento inercial que
deriva de lo que normalmente ocurre en estos casos.
En un programa de televisión la Senadora Hilda “Chiche”
Duhalde, dijo que si la Corte Suprema –finalmente- diera
luz verde a la nueva Ley de Medios SCA, habría que
acatarla. Pues bien, no cabe duda que los fallos judiciales
deben ser acatados, pero, ello no quita el derecho de regresar
a la justicia, si por su parte, dicha ley no respetara las
garantías constitucionales. Como vemos, estamos una
vez más frente a mentiras verdaderas, dado que, la
señora Senadora no aclaró esto último,
y su aseveración pareció concluir con el tema,
sin otra solución que el acatamiento a la ley, por
mas inconstitucional que esta fuese. Y no es así.
No hace falta ser un erudito para saber que ninguna ley podría
ser violatoria de las garantías o de los derechos consagrados
en nuestro máximo ordenamiento jurídico. Sólo
hace falta tener sentido común.
Y la nueva Ley de Medios SCA –aún suspendida-
posee un elevado número de artículos que no
respetan las garantías constitucionales. En apariencia,
y debido a la forma rimbombante que han adoptado sus impulsores
para presentarla, parecería que no existe ninguna posibilidad
de mejorarla o cambiarla por otra que ofrezca sus mismas bondades,
pero, conteniendo un verdadero respeto por los derechos que
tanto costaron consagrar. Esa, es otra mentira verdadera.
Pero, también parece mentira que haya podido ser sancionada
una ley con contenidos inconstitucionales, o que, ni siquiera
los que realmente serían perjudicados, sepan quejarse
de verdad.
Una mentira verdadera es aquella que nos quiere hacer creer
la existencia de funcionarios que se preocupan por los derechos
de la gente, porque, a cada paso o en cada acontecimiento
queda evidenciado que sólo los afectados serán
quienes deban ocuparse por sus derechos. Ni siquiera cuando
son violados los derechos que pertenecen –al conjunto
de la comunidad- alguno de esos funcionarios es capaz de mostrar
real interés; aun cuando aquellos que hacen oídos
sordos y se tapan los ojos, formen parte –junto a sus
amigos y familiares-, de esa misma comunidad a la cual están
sometiendo.
No es cierto que cuando se violan las garantías constitucionales
que nos atañen a todos los ciudadanos de manera conjunta,
el reclamo en la justicia sólo pueda hacerlo un particular
damnificado, pues, en materia “de radiodifusión”,
en donde –por ejemplo- la violación de los tratados
internacionales referidos al uso del espectro radioeléctrico
de frecuencias modifica los fines del servicio, cada ciudadano
se convierte –automáticamente- en un afectado
directo, y no meramente en lo material, sino, en sus derechos
fundamentales; recibe un daño superior, es perjudicado
por las malas políticas, las irregularidades, la arbitrariedad
y la discrecionalidad administrativa. Esto también
forma parte de las mentiras verdaderas a las que nos tienen
acostumbrados.
Los derechos se ejercen o no se ejercen; todo aquello que
no puede ser ejercido, no puede llamarse “derecho”,
y a estos los encontraremos en nuestra Constitución
y en las normas que han sido establecidas para trazar el marco
en que deben ser ejercidos, todo lo demás, es pura
mentira, aunque parezca verdad.
Edgardo Molo
Asesor Técnico Legal
Especialista en Radiodifusión
|