(Escucha la nota que le realizo Alfredo
Musante para el programa radial EL ALFA Y LA OMEGA, a Héctor
"Tito" Garabal al término del musical)
Wojtyla el musical: El amor es más fuerte
Buenos Aires, 17.05.2010 (AI).- El director del programa
radial EL ALFA Y LA OMEGA, Alfredo Musante,
nos cuenta en esta nota la impresión que le dejara
el músical que revive los primeros años de juventud
de quien sería Juan Pablo II.
"Era esperable encontrarse con semejante obra musical
si estaba de por medio alguien que hace más de veinte
años está trabajando en los medios de comunicación.
Hablo de “Wotjyla, el musical” y
la mano de Héctor “Tito” Garabal haciendo
una nueva incursión en la producción teatral.
Quien les escribe no encuentra las palabras justas para hacer
un comentario apropiado debido a no ser un especialista en
este arte de las tablas. No obstante, intentaré contar
lo experimentado en mi corazón antes que una opinión
técnica sobre la obra presentada.
Este musical refleja como pudo haber sido el Papa Juan Pablo
II en su juventud expresándose toda la fuerza, la frescura,
la elocuencia y los diferentes carismas que como un crisol
brillaban en el espíritu del joven Lolek.
Hay una brillante actuación del joven actor Andrés
Bagg dando vida a ese personaje que encarna a un “polaco”
pregonando siempre que “con la palabra se podría
cambiar el mundo”. Andrés logra encarnar
a un Wojtyla con todos sus carismas y nos lleva de la mano
a recorrer los momentos más importantes de la vida
del joven Karol y que fueron forjando su personalidad. En
esta maravillosa obra, podemos observar la intachable amistad
de Wojtyla con Jurek Kluger, de descendencia judía,
personaje interpretado por Chacho Gabaral.
Se destacan momentos de mucha tensión como la ocupación
Nazi en Polonia, la decisión de Jurek de querer formar
parte de la resistencia, tomando las armas y la figura de
Lolek tratando de convencer a su amigo que solo las palabras
y el amor vencerán al odio, cerrando con una promesa
de dos los amigos de volver a encontrarse algún día.
A lo largo de la obra vamos viendo como se va presentando
el llamado de Dios en Karol modelando su vocación al
sacerdocio, el nombramiento como obispo auxiliar de Cracovia
primero y cardenal después, hasta llegar a su elección
como pontífice. Al finalizar la obra tiene lugar el
reencuentro de alta emotividad con su amigo Jurek, para cumplir
aquella promesa hecha cuando eran jóvenes.
La música original es una excelente y cuidada obra
de Ángel Mahler quien hace escuchar al público
un verdadero canto a la vida. En tanto, la producción
general es de James Murray y las espléndidas coreografías
son de Natalia Mezzera. Debo destacar que Marcelo Kotliar
y Chacho Garabal, creadores del libro y las letras, no dejaron
escapar ningún detalle. Con el gesto superlativo en
la escena del saludo entre el flamante Juan Pablo II y el
Cardenal Stefan Wyszynski, primado de Polonia.
A modo de síntesis cabe decir que esta obra es un
canto a la vida, al amor, a la esperanza, a la amistad y a
permanecer firmes en la lucha por encontrar las “claves
para un mundo mejor”. Decir que la recomiendo y
que no se la pierdan es poco, al punto de advertir que sería
un pecado mortal no ir a disfrutar de esta obra maestra que
nos devolvió, aunque sea por un ratito a Karol Józef
Wojtyla… al entrañable Juan Pablo II".