La libertad de expresión, según Mariotto

 

Por si no lo conocieran, y como el título lo cita como si se tratara de Sócrates (aquél filósofo de Atenas que combatía los excesos de la democracia y sólo admitía a un Ser Supremo), aclaro que se trata del Lic. Juan Gabriel Mariotto, el último ex Interventor del COMFER y actual Presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), suspendida –junto con la nueva Ley SCA- por varios fallos judiciales.

A pesar de estar tan distanciado en el tiempo con aquél filósofo, se puede advertir que entre ellos existen algunas coincidencias, como ser: su interpretación de las críticas que desde el periodismo se le hacen a su único Supremo, el gobierno. Pero, si ello no fuera suficiente para trazar rasgos comparativos, podemos observar que también alienta el uso de la Plaza Pública (el ágora), para enjuiciar a quienes –según su particular criterio- no tienen derecho de opinar.

Imaginemos por un instante, que los juicios pudieran ser llevados a cabo –en forma directa- por las víctimas, sin que los enjuiciados pudieran ejercer derecho a defensa.

El Lic. Mariotto, se anima a decir que los afiches “son una forma de expresión y que, por lo tanto, deben ser respetados, aun cuando los mismos no tuvieran la firma de sus autores”.

Evidentemente, ignora cuáles son las bases del pluralismo y de la convivencia democrática. Los periodistas, exponen sus voces, sus rostros y abiertamente sus criterios en los medios electrónicos, y los gráficos firman sus artículos al pie. La libertad de expresión –justamente- no es ejercida cuando alguien no se hace responsable de sus dichos. La libertad de expresión es verdadera cuando todos se pueden manifestar sin temores, sin el miedo a ser enjuiciados por sus ideas u opiniones. El hostigamiento, inhibe la manifestación de diferencias, las opiniones y las ideas.

Y el hostigamiento estuvo presente en la marcha a favor de la Ley de Medios SCA, del 15 de abril pasado, en los cánticos, en las pancartas y en los discursos, en esa oportunidad debidamente identificados. En cambio, los anónimos esconden lo inconfesable, en especial, su procedencia.

El máximo referente de las comunicaciones de nuestro país, quien ha sido uno de los más importantes mentores de la nueva Ley de Medios SCA, es –nada más y nada menos- quien sostiene tales cuestiones. Es realmente preocupante.

Y lo es, porque no resulta creíble que una norma nacida con esos “genes”, pueda respetar los principios pluralistas y democráticos a los que nuestra Constitución Nacional nos obliga.

Como tampoco lo es, la apropiación de frecuencias de televisión –por parte del Estado- que pertenecen a la comunidad, para “limitar” (o eliminar) los espacios que corresponden a las voces privadas e independientes, pues, cuando el Estado se hace cargo de la distribución de medios priva-dos, a través de su promocionada “Plataforma Digital”, estos dejarán de ser independientes.

Una plataforma de distribución llevada adelante en total y absoluta desobediencia judicial, dado que, su apoyatura y creación se funda en la nueva Ley de medios SCA, actualmente suspendida.

Dicha “Plataforma Digital”, en realidad debería llamarse “Aplanadora Comunicacional Digita-da”, ya que lo que se pretende con su creación no es otra cosa que ampliar desmesuradamente la voz oficial e inhibir la libre circulación de ideas y opiniones, en franca violación de los tratados internacionales sobre la libertad de expresión y de información.

Edgardo Molo
Asesor Técnico Legal
Especialista en Radiodifusión