Algo más sobre apetencias desmedidas...

 

Hace muchos años que quien suscribe viene denunciando que el espectro radioeléctrico se encuentra totalmente saturado por las irregulares asignaciones y adjudicaciones llevadas a cabo por los organismos de control y administración (COMFER/CNC), en franca violación de todas las normas existentes al respecto. Dichas denuncias alertaban sobre una peligrosa tendencia a la total ocupación irregular de la banda de radiodifusión de UHF, cosa que terminó tal cual lo había advertido.

Pues bien, tanto es así, que la ya citada Resolución 813 COMFER/09, convalida lo dicho, toda vez que ha tenido que quitarles las frecuencias 22, 23, 24 y 25 a sus licenciatarios (independientemente de haber sido irregularmente asignados allí); pues, si hubieran existido las factibilidades técnicas necesarias (frecuencias libres) no hubieran echado mano a frecuencias ya asignadas, adjudicadas y en funcionamiento.

Esta movida, que no guarda racionalidad ni razonabilidad alguna, perjudica a muchos servidores de televisión codificada que no solamente deben cambiar sus equipos de transmisión, radiación y recepción, sino que también, deben recomponer la situación con sus abonados.

Al mismo tiempo, es importante advertir que en esas mismas localizaciones aparecerán las 24 o 30 señales digitales gratuitas ofrecidas por el gobierno, significando –sin lugar a dudas- la destrucción de la rentabilidad de aquellos medios privados, por vía de la competencia desleal ejercida por el propio gobierno que los autorizó a funcionar, contrariando las garantías con que oportunamente fueron adjudicados.

O también, la posibilidad de una censura aplicable sobre las pequeñas emisoras que están pretendiendo “seducir” ofreciéndoles su integración al sistema, y así ser distribuidos –con mayor cobertura- de la que actualmente poseen. Esto, es lo que actualmente está sucediendo en el conurbano bonaerense.

En una primera impresión parecería fantástico; pero, si nos fijamos bien, veremos que se trata de una captación de emisoras privadas en funcionamiento, que pasarían a integrar un “paquete” que saldrá al aire a través de un transmisor estatal, desde una misma planta radiante (torre y antenas) propiedad del Estado y mediante un “compresor” digital, también del Estado; con lo cual, el Poder de Turno (la Autori-dad de Aplicación o quienes sean los que estuvieren en ese lugar), podrán fácilmente “sacarlos del aire” en cuanto esos medios digan lo que –para ellos- fuese inconveniente. El Estado funcionaría como un “fusible” cuando lo expresado a través de dichos medios supere su resistencia. Se convertirían en emisoras cautivas, totalmente dependientes del Estado concedente.

Es decir que nosotros, los ciudadanos –con el pago de nuestros impuestos- seremos el sostén de medios que destruyen con su presencia abusiva (Ver: Art. 13, Ley 23.054 – Pacto de San José de Costa Rica), el libre ejercicio de la lícita actividad de la radiodifusión privada.

Otra de las cuestiones que se vienen comentando con un importante grado de certeza, es la inminente distribución -por parte del gobierno- de un millón de “Set-Box” (accesorio necesario para recibir señales digitales), sobre el área de cobertura del Canal 23. Pues bien, esto no es televisión digital gratuita destinada al público en general, sino, para un público determinado compuesto por un millón de hogares “digitados” entre un total de 45.000.000 de habitantes, de todo el país. Según parece, se quiere poner en práctica para el próximo mes de abril (antes del Mundial de fútbol). Evidentemente, se trata –fundamental-mente- de un proyecto clientelista, y nada comunicacional, ya que tampoco se ha escuchado de la posible sustanciación de “concursos públicos” para establecer quiénes serán los beneficiados del sistema.

Para el caso, hay que tener en cuenta que el Estado ya posee medios propios de comunicación masiva; tiene presupuesto para su total mantenimiento; puede tener repetidoras para la cobertura de todo el país y posee facultad para establecer “Cadena Nacional” cuando así lo requiera. Ello quiere decir que las apetencias de la Resolución 813 CFR/09, son extralimitadas.

La producción de la “Señal Encuentro” (“medio público” que sólo llega a los abonados de cable) y todas las que se quieran sumar al proyecto comunicacional, cultural y educativo del gobierno, tienen espacio suficiente dentro de la programación de Canal 7; aunque tal vez, haya que resignar algo del espacio cedido al deporte, a fin de posibilitar la difusión de tan importantes contenidos.

Edgardo Molo
Asesor Técnico Legal
Especialista en Radiodifusión