Ser sacerdotes entregados
a Cristo como el Cura de Ars, exhorta Cardenal Bergoglio
BUENOS AIRES, 26 noviembre 2009 (ACI).- En una multitudinaria
Misa celebrada en la Catedral de Buenos Aires y ante el corazón
incorrupto de San Juan María Vianney, el Cura de Ars,
el Arzobispo de la capital argentina, Cardenal Jorge Mario
Bergoglio, alentó a los sacerdotes a vivir intensamente
su vocación en la paciencia y el servicio.
En su homilía, el Purpurado recordó que "todos
estamos revestidos de su gloria", pero "de manera
especial los presbíteros, que de alguna manera queremos
seguirlo a Él de cerca en este camino de anonadamiento
y de compasión", al recordar que todos los bautizados
han recibido la gloria que el Padre le dio a Jesús,
y que "la gloria de Cristo es la cruz, es consumar su
camino de compasión".
Seguidamente el Cardenal alertó a los sacerdotes que
"quizás podemos perdernos en la imaginación,
pensando que esto puede desembocar en el camino del martirio,
de la sangre, como fue en el caso de Jesús, y esto
nos puede desorientar" y no permitir "sacar el jugo
de esto que Jesús nos está diciendo". Pero
San Pablo enseñó a los pastores "cómo
llevar adelante este ser ungidos por la gloria de Jesús",
teniendo sus mismos sentimientos, los que "inicialmente
lo llevaron a anonadarse para compartir nuestro camino".
El Arzobispo de Buenos Aires dijo luego a los sacerdotes que
su martirio y que el participar de Cristo, pasa por los sentimientos
de benevolencia, humildad, dulzura y paciencia, que tienen
que tener para conducir al pueblo.
El Cardenal exclamó luego: "¡qué
difícil, a veces, es la paciencia para un cura! Imagínense
lo difícil que habrá sido para Jesús".
El sacerdote tiene que tener esos sentimientos "pero
sin perder la firmeza de la conducción" y "sin
negociar la doctrina", añadió.
"Somos sacerdotes –continuó– para
caminar con nuestro pueblo fiel, con benevolencia, humildad,
dulzura y paciencia. Jesús no nos quiere líderes
de una ONG que pueda triunfar". "Nos quiere ungidos
como Él y con sus mismos sentimientos", insistió.
A ejemplo del Cura de Ars, que logró alcanzar esos
sentimientos porque le abrió su corazón a Cristo,
exhortó a los sacerdotes a hacer lo mismo. "Si
abrimos nuestro corazón, Él nos va a llenar
de esta unción que nos va a llevar a este tipo de conducta,
de conducción pastoral del pueblo de Dios, del cual
también nosotros formamos parte", concluyó.
Concelebraron con el Arzobispo de Buenos Aires el Cardenal
Estanislao Esteban Karlic, Arzobispo Emérito de Paraná;
los obispos pertenecientes a la provincia eclesiástica
de Buenos Aires y más de 100 sacerdotes, entre ellos,
el custodio de la diócesis de Belley-Ars (Francia)
que acompaña el itinerario de la reliquia, P. Karlo
Tyberghien.
Previo a la celebración eucarística, el corazón
incorrupto del Santo Cura de Ars permaneció expuesto
para la veneración de los sacerdotes, hubo una conferencia
del Cardenal Karlic y un momento de adoración eucarística.
Fuente:
www.aciprensa.com
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