| Alocución
televisiva de Monseñor Héctor Aguer
Pretenden alterar el matrimonio y la familia en función
de una ideología
Buenos Aires, 24-11-09. (AI).- El Arzobispo de la Plata se
pronunció sobre el fallo que permite celebrar un matrimonio
civil entre dos homosexuales por el cual se pretende desde
la ideología alterar el orden jurídico-constitucional
argentino. Monseñor Héctor Aguer dijo que esto
va contra la naturaleza y el sentido común.
El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer,
en su mensaje televisivo del fin de semana en el que se refirió
al fallo de una jueza porteña que ordenó al
Registro Civil casar a dos personas del mismo sexo luego de
hacer declarado la inconstitucionalidad de los dos artículos
del Código Civil que lo impedían.
Tras advertir que “se pretende alterar la realidad del
matrimonio y la familia en función de una ideología”,
sostuvo que “la petición de los pretendidos esposos
y la concesión de la jueza porteña va contra
la naturaleza de las cosas. Va también contra la razón
y contra el sentido común”.
Asimismo, calificó de “desubicado” el pronunciamiento
del Jefe de Gobierno Mauricio Macri, quien había hablado
de “salvaguardar el derecho de cada persona a elegir
libremente con quién formar pareja y ser feliz”.
Al respecto, el pastor platense manifestó: “¿Quién
le impide a nadie elegir a quien se le ocurra para formar
pareja y ser feliz con ella? Pero que a eso se llame matrimonio
es otra cosa”.
Un extraño caso de ilegalidad
Alocución televisiva de monseñor Héctor
Aguer, arzobispo de La Plata en el programa “Claves
para un mundo mejor”. (21 de noviembre de 2009)
“Hoy quiero hablarles de un tema que es de una gran
seriedad, un tema muy importante pero que en el tumulto de
discusiones y quejas que agitan la vida de la Argentina puede
quedar relegado, puede pasar inadvertido”.
“Ustedes seguramente están informados de que
en dos Comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación
se ha tratado un proyecto para autorizar a las personas homosexuales
a contraer matrimonio”.
“Esos proyectos felizmente no han avanzado, no recibieron
la aprobación de esas Comisiones, pero casi contemporáneamente
una jueza de la Ciudad de Buenos Aires ha concedido esa autorización
declarando inconstitucionales dos artículos del Código
Civil que definen al matrimonio como corresponde, es decir,
como la unión de un hombre y una mujer”.
“La discusión que se ha suscitado sobre esa decisión
y la argumentación de la misma jueza llaman mucho la
atención, porque se ha presentado esa solución
jurídica deforme como un triunfo sobre la discriminación.
Se dice que las personas homosexuales serían discriminadas
si no se les permite contraer legalmente la unión que
corresponde a la institución matrimonial”.
“Pero ocurre que este no es un problema que pueda resolverse
por una decisión del derecho positivo, porque se trata
de una institución natural”.
“El matrimonio es lo que funda la familia como institución
natural y el Código Civil Argentino ha recogido una
tradición que es de derecho natural y de sentido común.
Más aún, habría que recordar que el matrimonio
está aludiendo en su mismo nombre a la calidad de madre
que la mujer adquiere y le es reconocida legalmente mediante
la unión que contrae con el varón”.
“Esto nos permite observar que el matrimonio es una
institución, y una institución al servicio de
la sociedad: el varón y la mujer que se casan constituyen
una célula de esa sociedad que tiene como fin principalísimo
la comunicación de la vida. Todas estas realidades
no pueden verificarse, obviamente, en el caso de la unión
de dos personas homosexuales”.
“Por otra parte hay que notar que la convivencia de
dos personas del mismo sexo puede, eventualmente, ser regulada
en cuanto a los problemas que surjan y demás circunstancias
de la relación en el orden del derecho privado. Pero
aquí existe la voluntad de cambiar una institución
de derecho público y que se funda en la naturaleza
humana. Se pretende alterar la realidad del matrimonio y la
familia en función de una ideología”.
“La petición de los pretendidos esposos y la
concesión de la jueza porteña va contra la naturaleza
de las cosas. Va también contra la razón y contra
el sentido común”.
“En el caso hay también implícita una
cuestión política de primer orden. Es notable
que el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires haya
hecho declaraciones que no vienen al caso, pues ha dicho textualmente
que “es importante que aceptemos y convivamos con esta
nueva realidad que es la dirección en la que va el
mundo en cuanto a salvaguardar el derecho de cada persona
a elegir libremente con quién formar pareja y ser feliz”.
“Podríamos argüir al desubicado pronunciamiento
del Jefe de Gobierno: ¿quién le impide a nadie
elegir a quien se le ocurra para formar pareja y ser feliz
con ella? Pero que a eso se llame matrimonio es otra cosa.
Por eso, muy bien ha dicho el Cardenal Arzobispo de Buenos
Aires, Jorge Bergoglio, que esta definición del Jefe
de Gobierno de Buenos Aires peca de una ligereza extraordinaria”.
“Lo que está en juego aquí es la realidad
natural del matrimonio, la institución del matrimonio
y, por tanto también, la familia, que es una pieza
clave en la organización de la sociedad. Se ve claro
que la unión civil que ya se había aprobado
en la Ciudad de Buenos Aires para personas del mismo sexo
era sólo un primer escalón en este avance con
el que se quiere llegar a la completa adulteración
del orden familiar”.
“Digámoslo abiertamente lo que se está
buscando es la destrucción de la familia. ¿Qué
llegará a ser una sociedad en esos términos?”.
“Por eso sobre esta cuestión es necesario manifestarse
con toda claridad. Debemos formarnos una recta opinión
acerca del asunto, y difundirla también para que no
prevalezca el coro de diputados ideologizados y grupos de
presión que intentan alterar el orden jurídico
con medidas ilegales que se oponen a la Constitución
Nacional y al orden natural de la sociedad”.
“Aquí no hay una cuestión de discriminación.
Nadie discrimina a nadie. Aquí lo que hay que salvaguardar
es la realidad natural e institucional del matrimonio como
fuente de la familia, sin la cual no puede haber una sociedad
digna del hombre”.
Mons. Héctor Aguer
Arzobispo de La Plata
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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