La Iglesia Católica
sufre un revés por defender a los niños
Las instituciones caritativas católicas
podrían romper su colaboración con Washington
WASHINGTON, lunes, 23 noviembre 2009 (ZENIT.org).- Debido
a la determinación de los legisladores de redefinir
el matrimonio, la Archidiócesis de Washington, D.C.,
Estados Unidos, ha anunciado que no tendrá otra elección
que retirarse de su colaboración con el gobierno de
la ciudad.
Una norma sobre “igualdad del matrimonio civil”
requeriría que las instituciones católicas proporcionaran
los mismos beneficios a los empleados que tienen una unión
homosexual que a un empleado con un matrimonio heterosexual.
Las acreditaciones y/o licencias de las instituciones educativas
y profesionales católicas están también
en juego.
En un artículo de opinión en el Washington Post
del martes pasado, el arzobispo Donald Wuerl explicaba por
qué la ley obligaría a la Archidiócesis
a cancelar su partenariado.
Afirma que la Iglesia no ha realizado desafíos o ultimatums,
sino que simplemente reconoce que “los nuevos requerimientos
de la ciudad a las organizaciones religiosas para que reconozcan
los matrimonios homosexuales en sus políticas, podría
restringir nuestra capacidad de proporcionar el mismo nivel
de servicios que tenemos ahora”.
“Esto se debe a que el Distrito requiere a las entidades
caritativas católicas certificar su conformidad con
las leyes de la ciudad cuando se les soliciten contratos y
donativos. Dado que las entidades caritativas católicas
no pueden cumplir los mandatos de la ciudad y promover los
matrimonios homosexuales, la ciudad tendría que rehusar
contratos y licencias”, aclara.
Helen Alvaré, experta en derecho de la Fundación
Culture of Life, comentó la situación.
Sugirió que el punto crucial del asunto es este: “Quienes
deberían redefinir el matrimonio insisten en que las
relaciones podrían dar lugar a que los niños
no merezcan especial reconocimiento y apoyo de la ley y la
comunidad; la Iglesia Católica insiste en que necesitan
y deberían tener este reconocimiento y apoyo”.
Los niños, explicó, están en el centro
de esta batalla.
Alvaré sostuvo que durante demasiado tiempo, el derecho
de familia ha venido cambiando de modo que ha llegado a poner
por delante los intereses de los adultos”.
Y, dijo, “tras décadas de experimentación
con este modelo, los sociólogos, psicólogos
e incluso algunos legisladores, están empezando a comprender
que ni la libertad de los adultos ni la de los niños
han progresado por la trayectoria de ‘los adultos primero’”.
“El Distrito de Columbia debería temer una ulterior
privación al matrimonio de su asociación con
los niños”, afirmó Alvaré, señalando
la cantidad de problemas que ya afronta el distrito a causa
de “la filosofía del sexo y el matrimonio de
los ‘adultos primero’”.
La jurista argumentó que si los concejales del D.C.
"se permitieran pensar más integralmente, o si
se permitieran pensar en el bienestar de los niños
y sus familias a la larga, esos mismos concejales deberían
también temer perder la colaboración de un organismo
tan profundamente comprometido con el bienestar de los niños
a la larga, que está dispuesto a ser juzgado en el
tribunal de la opinión pública por defender
sus intereses"
Fuente:
www.zenit.org
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