| Mons. Aguer sobre
la Comunión
Buenos Aires, 20-11-09. (AI).- El arzobispo de La Plata,
monseñor Héctor Aguer aprovecho la puesta en
marcha del uso de la nueva edición argentina y que
contiene algunos cambios de expresiones y fórmulas
para llamar la atención sobre el modo en que muchas
veces nos acercamos a recibir la Sagrada Eucaristía.
“Me llama la atención cómo personas que
si tienen una entrevista de trabajo o asisten a un acto civil
importante van bien trajeados y con corbata y que aparecen
a comulgar en ojotas y bermudas”, nos advierte el obispo
a modo de ejemplo.
Monseñor Héctor Aguer, se refirió en
su mensaje televisivo del fin de semana a algunas cuestiones
relativas a la nueva edición argentina del Misal Romano.
Tras mencionar algunos de los cambios que el nuevo Misal introduce
en la liturgia, llamó a reflexionar sobre la importancia
de la Eucaristía, especialmente sobre el decoro de
toda la celebración y de un modo “especialísimo”,
sobre la Santa Comunión.
En cuanto a las dos formas de comulgar, recordó que
la Comunión se puede recibir en la boca o en la mano
y que “las dos maneras debieran trasuntar la profunda
fe, el amor, la devoción de quien comulga”. También
recordó la indicación de hacer una “profunda
reverencia” antes de comulgar para expresar también
exteriormente “que efectivamente creemos y que adoramos
al Señor”.
Afirmó que “quien recibe la comunión en
la mano puede hacerlo muy bien”, pero advirtió
que “a veces, uno ve personas que se acercan a comulgar
llevando el paraguas, el abrigo, la cartera colgada del brazo
y se van con la hostia y no sabemos donde la llevan cuando
está indicado que deben comulgar delante del ministro
que le da la comunión”. Por eso expresó
la necesidad de “revisar estas cosas”.
Además indicó que “no está prohibido
comulgar de rodillas” sino que el ministro “tiene
que respetar el deseo del comulgante”. Y agregó:
“De tal manera que esta diversidad tiene que estar indicándonos
que de cualquier modo debemos nosotros manifestar nuestra
profunda fe, nuestra adoración, y nuestro amor a Jesucristo
en el momento de comulgar”.
“Se trata de tomar en serio lo que hacemos allí,
lo que está ocurriendo allí. Debemos tener en
cuenta ese acontecimiento extraordinario de nuestra comunión
con el Señor vivo y resucitado que se nos da para ser
el alimento de nuestra vida cristiana debe manifestarse también
en los hechos y en la formas exteriores”, exhortó
el arzobispo platense.
TEXTO COMPLETO DE LA ALOCUCION TELEVISIVA
Alocución televisiva de monseñor Héctor
Aguer, arzobispo de La Plata en el programa “Claves
para un mundo mejor”. (14 de noviembre de 2009)
“En estos días se está difundiendo y comienza
a usarse, en nuestras parroquias y capillas, la nueva edición
argentina del Misal Romano que trae muchos más elementos
que el anteriormente usado, para la celebración litúrgica
especialmente una gran cantidad de prefacios y algunos cambios
en el texto de la plegaria eucarística”.
Lo que más van a llamar la atención es el uso
del “ustedes” en lugar del “vosotros”
con la desinencia verbal correspondiente que es la de uso
común en la Argentina. Y además un cambio en
la formula de la consagración del cáliz donde
en lugar de decirse que la Sangre de Cristo “es derramada
por todos los hombres” se dirá “por muchos”.
Esta traducción es mucho más literal que la
anterior pero el significado es prácticamente el mismo.
Lo que sucede es que se enfocan dos momentos distintos del
misterio de la redención”.
“Ciertamente Nuestro Señor Jesucristo derramó
su sangre para redimir a todos los hombres pero no todos aceptan
y asumen esa redención de Cristo por eso se dice “por
muchos” como aparece también en versiones de
otras lenguas y de acuerdo al texto tradicional latino que
rezaba siempre “pro multis”.
“Pero quisiera sobre todo detenerme a propósito
de este uso del nuevo misal en un aspecto muy particular.
Creo que tendríamos que aprovechar este momento para
reflexionar sobre la importancia de la Eucaristía,
sobre el decoro de toda la celebración y de un modo
especialísimo, me parece a mí, sobre la Santa
Comunión”.
“Como saben hay dos maneras de recibir la Sagrada Comunión:
se puede recibir en la boca o en la mano. Las dos maneras
debieran trasuntar la profunda fe, el amor, la devoción
de quien comulga”.
“Durante 14 siglos se recibió la comunión
en la boca y además desde el siglo VIII, aproximadamente,
se recibió de rodillas expresando con humildad nuestra
condición de indignos de unirnos con esa estrecha comunión
al Hijo de Dios hecho Hombre. Pero se puede también
expresar esa misma fe y ese mismo amor si uno la recibe de
pie”.
“Además es bueno recordar que está indicado
que debe hacerse antes de la comunión una profunda
reverencia de manera que se exprese también exteriormente
no sólo en la dimensión interior de nuestro
corazón sino con gesto corporal que efectivamente creemos
y que adoramos al Señor”.
“El Papa Benedicto XVI cita con frecuencia una frase
de San Agustín que dice que antes de comer el Cuerpo
de Cristo debemos adorarlo y que no podemos comerlo en verdadera
comunión sino lo adoramos antes. Por eso es necesario
que manifestemos también exteriormente ese gesto de
adoración”.
“Quien recibe la comunión en la mano puede hacerlo
muy bien ciertamente. No es la forma tradicional pero puede
hacerse muy bien. San Cirilo de Jerusalén decía
que hay que ofrecer la mano como un trono al Hijo de Dios
pero, a veces, uno ve personas que se acercan a comulgar llevando
el paraguas, el abrigo, la cartera colgada del brazo y se
van con la hostia y no sabemos donde la llevan cuando está
indicado que deben comulgar delante del ministro que le da
la comunión”.
“Me parece que tendríamos que revisar estas cosas.
Quiero aclarar además que no está prohibido
comulgar de rodillas sino que el ministro –sea un sacerdote
o un laico que extraordinariamente recibe ese ministerio-
tiene que respetar el deseo del comulgante. Entonces el que
quiere comulgar de rodillas puede hacerlo también”.
“De tal manera que esta diversidad tiene que estar indicándonos
que de cualquier modo debemos nosotros manifestar nuestra
profunda fe, nuestra adoración, y nuestro amor a Jesucristo
en el momento de comulgar”.
“Y otra cosa que debemos observar es que la comunión
no es un momento cualquiera donde vamos pensando en cualquier
otra cosa. Creo que incluso hasta el porte personal, la manera
de vestir y todo eso también importa. Me llama la atención
como personas que si tienen una entrevista de trabajo o asisten
a un acto civil importante van bien trajeados y con corbata
y que aparecen a comulgar en ojotas y bermudas. O señoras
que se acercan a la comunión con el vestido con el
que toman sol en la terraza”.
“Se trata de tomar en serio lo que hacemos allí,
lo que está ocurriendo allí. Debemos tener en
cuenta ese acontecimiento extraordinario de nuestra comunión
con el Señor vivo y resucitado que se nos da para ser
el alimento de nuestra vida cristiana debe manifestarse también
en los hechos y en la formas exteriores”
“Esperemos que la puesta en uso del Nuevo Misal nos
ayude a todos a considerar nuestra participación eucarística
con un espíritu renovado. Y especialmente que nosotros
podamos adherir a este deseo de la Iglesia que viene manifestándole
en la última década, desde el tiempo de Juan
Pablo II, de subrayar el decoro de la celebración eucarística
que tiene que ser un encuentro especial con el Señor
y sobre todo debe manifestar nuestra percepción agradecida
de ese misterio de su comunicación a nosotros”
Mons. Héctor Aguer
Arzobispo de La Plata
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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