| Misa por la Misión
Continental y el Año Sacerdotal en Luján
Luján (Buenos Aires), 12 noviembre 2009 (AICA).- Los
obispos que participan de la 98ª asamblea plenaria de
la Conferencia Episcopal Argentina en la casa de ejercicios
El Cenáculo – La Montonera, de Pilar, se trasladaron
ayer a la basílica de Nuestra Señora de Luján,
donde concelebraron una misa para “depositar a los pies
de Nuestra Madre este compromiso de animar y llevar adelante
la Misión Continental, que busca poner a la Iglesia
en estado permanente de misión”, y para pedir
“por todos los sacerdotes, por su perseverancia y santificación”
y las vocaciones sacerdotales en el país.
La celebración eucarística fue presidida por
el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal
Jorge Mario Bergoglio, y la homilía estuvo a cargo
del arzobispo de Tucumán, monseñor Héctor
Luis Villalba.
Tras recordar que el Documento de Aparecida habla de “conversión
pastoral y renovación misionera de las comunidades”,
el prelado tucumano sostuvo que “la Iglesia nos está
llamando a que asumamos con “un dinamismo nuevo”
nuestra responsabilidad con el Evangelio y con la humanidad.
Se nos está pidiendo disponernos a la evangelización
y no encerrarnos en nuestras comunidades. Se nos está
pidiendo echar una mirada sobre el vasto mar del mundo a fin
de que todo hombre encuentre a Jesucristo, como el sanado
de Gerasa”.
“Hoy, la Iglesia necesita hacer un esfuerzo importante
para presentar la fe cristiana de un modo atrayente. Para
ello hay que revitalizar la propia comunidad cristiana renovando
actitudes, y purificando las estructuras caducas. Y, además,
hay que descubrir los caminos más aptos para comunicar
la Buena Noticia. Renovarse para evangelizar mejor: esto es
lo que hoy dice el Espíritu a la Iglesia”, subrayó.
Monseñor Villalba señaló que la intención
del Año Sacerdotal convocado por el papa Benedicto
XVI, con ocasión de los 150 años de la muerte
del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, es “favorecer
el ansia, la vocación, de los sacerdotes hacia la perfección
espiritual de la cual depende, sobre todo, la eficacia de
su ministerio”.
El arzobispo precisó que “se quiere prestar una
particular atención a la prioritaria promoción
de las vocaciones al ministerio ordenado”, y llamó
a “recoger el testimonio del Cura de Ars, poner la mirada
en su peculiar manera de vivir santamente al frente de una
parroquia y ver cómo supo afrontar con realismo el
aquí y ahora de su tiempo y cumplir la misión
sacerdotal de encarnar el Evangelio en el contexto cultural
de su hora”.
“Pidamos a Nuestra Señora de Luján por
todos los sacerdotes, por su perseverancia y santificación
y pidamos por las vocaciones sacerdotales para nuestra Nación”,
concluyó.
Al finalizar la Eucaristía, los obispos se dirigieron
a la capilla donde están sepultados los restos del
cardenal Eduardo Pironio, a fin de rezar para que “su
causa (de beatificación) siga avanzando y alcance pronto,
en el reconocimiento público de la Iglesia, la santidad
que tanto anhelamos”.
Fuente:
www.aica.org
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