| Declaración
de la Comisión Permanente del Episcopado Argentino
La heterosexualidad como requisito
para el matrimonio no es discriminar
Buenos Aires, 07-11-09. (AI).- Claro pronunciamiento de la
cúpula del Episcopado Argentino en relación
al inminente debate legislativo sobre proyectos de ley de
matrimonio homosexual. Los obispos dieron a conocer un texto
donde manifiestan que “afirmar la heterosexualidad como
requisito para el matrimonio no es discriminar, sino partir
de una nota objetiva que es su presupuesto. Lo contrario sería
desconocer su esencia, es decir, aquello que es”.
La declaración se suma a numerosas expresiones, no
solo de sectores católicos, sino de instituciones de
la sociedad, como el Colegio de Abogados de la ciudad de Buenos
Aires, que observan tanto el contenido como los presupuestos
legales del proyecto de ley.
La Comisión Permanente del Episcopado señala
que “en el matrimonio se encuentran y realizan tanto
las personas en su libertad, como el origen y el cuidado de
la vida. Esto no debe ser considerado como un límite
que descalifica, sino como la exigencia de una realidad que
por su misma índole natural y significado social, debe
ser tutelada jurídicamente. Estamos ante una realidad
que antecede al derecho positivo y, por lo mismo, es para
él fuente normativa en lo sustancial”, expresa
el comunicado.
Tras indicar que “este hecho, en su diversidad y reciprocidad,
se convierte, incluso, en el fundamento de una sana y necesaria
educación sexual”, advirtió que “no
sería posible educar la sexualidad de un niño
o de una niña, sin una idea clara del significado o
lenguaje sexual de su cuerpo”. Los obispos señalan
que “estos aspectos que se refieren a la diversidad
sexual como al nacimiento de la vida, siempre fueron tenidos
en cuenta como fuente legislativa a la hora de definir la
esencia y finalidad del matrimonio. En el matrimonio se encuentran
y realizan tanto las personas en su libertad, como el origen
y el cuidado de la vida”.
“Esto no debe ser considerado como un límite
que descalifica, sino como la exigencia de una realidad que
por su misma índole natural y significado social, debe
ser tutelada jurídicamente. Estamos ante una realidad
que antecede al derecho positivo y, por lo mismo, es para
él fuente normativa en lo sustancial”, aseveró.
Texto completo de la declaración
Ante el conocimiento de un próximo debate legislativo
sobre proyectos de ley de matrimonio homosexual, la Comisión
Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina manifiesta
al respecto:
El matrimonio como relación estable entre el hombre
y la mujer, que en su diversidad se complementan para la transmisión
y cuidado de la vida, es un bien que hace tanto al desarrollo
de las personas como de la sociedad. No estamos ante un hecho
privado o una opción religiosa, sino ante una realidad
que tiene su raíz en la misma naturaleza del hombre,
que es varón y mujer. Este hecho, en su diversidad
y reciprocidad, se convierte, incluso, en el fundamento de
una sana y necesaria educación sexual. No sería
posible educar la sexualidad de un niño o de una niña,
sin una idea clara del significado o lenguaje sexual de su
cuerpo. Estos aspectos que se refieren a la diversidad sexual
como al nacimiento de la vida, siempre fueron tenidos en cuenta
como fuente legislativa a la hora de definir la esencia y
finalidad del matrimonio. En el matrimonio se encuentran y
realizan tanto las personas en su libertad, como el origen
y el cuidado de la vida.
Esto no debe ser considerado como un límite que descalifica,
sino como la exigencia de una realidad que por su misma índole
natural y significado social, debe ser tutelada jurídicamente.
Estamos ante una realidad que antecede al derecho positivo
y, por lo mismo, es para él fuente normativa en lo
sustancial.
Afirmar la heterosexualidad como requisito para el matrimonio
no es discriminar, sino partir de una nota objetiva que es
su presupuesto. Lo contrario sería desconocer su esencia,
es decir, aquello que es. “El matrimonio no es una institución
puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que
ha podido sufrir a lo largo de los siglos en las diferentes
culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estas
diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanentes”.
El matrimonio se funda en la unión complementaria del
varón y la mujer, cuyas naturalezas se enriquecen con
el aporte de esa diversidad radical. La realidad nos muestra
que toda consideración física, psicológica
y afectiva de los sexos, es expresión de esa diversidad,
la cual además no se explica en un sentido antagónico,
sino de complemento mutuo. El varón y la mujer, conforman
desde esa diversidad complementaria, una nueva realidad que
es la familia y que, desde los inicios mismos de la humanidad,
ha sido protegida por las sociedades civilizadas, con la institución
del matrimonio. Confirma esa realidad, la Declaración
Universal de los Derechos del Hombre la cual exige “reconocer
el derecho del hombre y de la mujer a contraer matrimonio
y a formar una familia”.
Es responsabilidad de todos proteger este “bien de la
humanidad”, (como llamaba Juan Pablo II a la familia),
de allí el deseo que nos mueve a sumar las presentes
reflexiones en un diálogo sincero con la sociedad y
como aporte a quienes tienen la difícil tarea de legislar
sobre estos temas.
La Sagrada Familia de Nazareth, modelo permanente, ayude a
descubrir a nuestros jóvenes, el valor de la vocación
matrimonial.
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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