| Bergoglio pidió
a los padres hacerse cargo de sus hijos
Buenos Aires, 31 octubre 2009 (AICA).- El arzobispo de Buenos
Aires, cardenal Jorge Bergoglio, recordó este sábado
a los padres que los hijos “tienen derecho al no",
y a que se les pongan límites, y los exhortó
a “recomponer el diálogo con los hijos, con la
firmeza y el riesgo que eso implica”, porque, aseguró,
“el diálogo encorseta el relativismo, supone
cercanía, encuentro, projimidad”.
“Es necesario que salgan de ustedes para dialogar, para
abrirse a sus hijos, para jugar con ellos, para que los chicos
no se sientan abandonados de sus padres. Eso cansa, es verdad,
pero es la cruz que ustedes como padres católicos deben
cargar, pero es una cruz fecunda. Pero háganlo con
sentido de gratuidad, porque eso nos acerca a Dios”,
subrayó.
El cardenal Bergoglio graficó esa necesidad actual
de diálogo entre padres e hijos, en el relato popular
que habla de un hijo que le pregunta a un padre cuánto
gana por hora de trabajo y éste le responde 20 pesos,
y el hijo logra juntar ese dinero para pedirle: “Papá,
acá tenés 20 pesos, me dedicás una hora
de tu trabajo”.
También se refirió a "los chicos nómades,
esos que están sin rumbo, desorientados, sin encuadre,
y que no le encuentran sentido a la vida, porque viven una
suerte de gitaneo existencial”.
El cardenal Bergoglio hizo estas observaciones ante más
de 500 personas que participaron del foro de padres que organizó
la Vicaría Episcopal de Educación y la Comisión
Arquidiocesana de Padres, en el colegio San José de
Calasanz, del barrio porteño de Caballito, con el lema
“Padres más allá del boletín”.
En ese marco, el arzobispo advirtió que en la sociedad
“se está imponiendo una fuerte cultura del relativismo,
en la que toda dirección es norte”, e insistió
en considerar a ese relativismo como “el fundamentalismo
más grave y menos explícito”.
"Ese es el refugio que le queda a los jóvenes
para no andar gitaneando, un fundamentalismo del relativismo
sin certezas, sin orientación, donde no hay valores”,
aseguró.
Tras afirmar que “un joven que no sea progresista, que
no quiera progresar, es anormal”, aclaró que
ese progresismo debe ser “con contenido, no sólo
utópico, sino que conjugue las raíces de la
memoria, el compromiso con el presente y la utopía
del futuro", porque "si falta alguno, el pibe se
descalabra”.
En tanto, el vicario episcopal de Educación, presbítero
Juan Torrella, se refirió al “clima de agresión
y de no entenderse” que se vive en las comunidades educativas,
y puso como ejemplo el caso del inspector agredido por los
padres de una niña que fue víctima de un abuso
sexual dentro de un establecimiento escolar de La Plata. “Son
imágenes duras”, dijo, por lo que alentó
a “generar puentes de encuentro” entre padres
y docentes. A la apertura del foro asistieron el ministro
de Educación porteño, Mariano Naradowsky, quien
coincidió con Torrella en que “tenemos la necesidad
de establecer una nueva alianza entre escuela y familias”.
Fuente:
www.aica.org
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