Meditando el Sínodo de Obispos

El retumbo del tambor prolonga enérgico el latido profundo del corazón africano en su tierra: cuna de la vida.

El Padre Guillermo Ortiz, responsable de la Oficina para Latinoamérica de Radio Vaticana, medita en su espacio radial ¨ Al paso del Peregrino ¨, sobre algunas enseñanzas que ha dejado para la Iglesia este encuentro de los Obispos africanos en el Vaticano.

Toda la comunidad en torno al fogón rememora, vive, siente, se nutre entre danzas y cantos, con la historia y sabiduría de los antepasados.

En un lugar aparte, al que solo pueden acceder los ancianos, que conocen los secretos de la vida y tienen la llave de la trascendencia, los abuelos de la comunidad discuten y deciden las cosas importantes de la comunidad.

Como el fuego que crepita al centro ilumina y reaviva; así, la memoria, las fuerzas espirituales de los ancestros, la sabiduría de los ancianos, sostiene y sustenta la vida de la comunidad; la direcciona por el camino del respeto y sacrificio que implican las tradiciones, reglas y prescripciones de esa cultura, en ese pueblo.

Podemos conocer, disfrutar y compartir la nueva y ancestral riqueza cultural y espiritual del África. Del África bella y herida, violada, saqueada, maltratada, esclavizada, pero aún viva y sustanciosa.

Sucederá si miramos al africano como a un semejante y no como colonizadores y ‘asesinos financieros’, como un sujeto y no como un objeto; sin codicia, ni avaricia, sin prejuicios.
Sucederá si en Cristo nos hermanamos para hacerle frente a la cultura de la muerte, con la victoria de Jesús resucitado.

‘Gran Viviente’ Si mucho antes de que llegaran el Cristianismo y el Islam, los africanos ya reconocían la existencia de un Ser supremo, el “Gran Viviente” y los misioneros cristianos no les descubrieron la existencia de Dios, sino que les aportaron a Jesucristo, "el Dios que tiene un rostro humano", (como dice Spe salvi, 31). ¿Cuál es, entonces, el problema? No basta con el sentido y el espíritu religioso. También en África hay modos supersticiosos o errados de vivir y practicar la religión, lo mismo que en Latinoamérica.

El obispo Muteba Mugalu informó que en la República Democrática del Congo, se considera que el Sida es brujería y no una pandemia. Se mata a las mujeres consideradas brujas. Obispos de Nigeria denunciaron que con frecuencia las asesinan con métodos brutales, a veces con la complicidad de iglesias de origen occidental, como los pentecostales.

Benedicto XVI, durante su viaje a Camerún y Angola, instó a no asumir ningún compromiso con el espiritismo radicado en las tradiciones del continente ni con prácticas de la magia o de la superstición.

La práctica religiosa verdadera siempre nos libera y nos da vida, no muerte.

Desde el África, cuna de la vida peregrinaron al Santuario de San Pedro en Roma 197 obispos y cardenales africanos “para que así los problemas del África sean reconocidos como problemas que afectan al corazón del Iglesia”, afirmó el Cardenal Emmanuel Wamala.

En el Sínodo, varias intervenciones se refirieron al aumento de las sectas que se aprovechan de la sencillez y la precariedad de las personas para atraer fieles a sus filas. Los obispos de Mozambique, señalaron que se está creando un lenguaje extraño, poco católico, debido a la influencia de las sectas en amplios sectores de la sociedad.

El Cardenal Jean Louis Tauran manifestó la necesidad de que los pastores cuiden más la transmisión del contenido de la fe en el contexto cultural africano: “Si queremos responder a la pregunta: “¿el Evangelio tiene algo nuevo que decir a los africanos?”, es indispensable conocer y apreciar las raíces religiosas de los pueblos de este continente, puesto que, según la sabiduría africana, “el árbol crece hundiendo sus raíces en la tierra que lo alimenta".

“[La Iglesia] debe hacer penetrar la Palabra de Dios en la multiplicidad de culturas y expresarla según sus lenguajes, sus concepciones, sus símbolos y sus tradiciones religiosas.” Dice el número 73 del capítulo III del ‘Instrumentum Laboris’

Fuente: programa: ‘A Paso de Peregrino’ del 18-10-09

 

Fuente:
www.radiovaticana.org