Padre Javier San Martín, s.j

 

Padre Javier San Martín, s.j

 

 

 

¿Ocupar puestos importantes, es bueno o malo?

Buenos Aires, 18-10-09. (AI).- El Evangelio de este Domingo nos propone reflexionar sobre esta disyuntiva: ocupar los primeros puestos con alto perfil y protagonismo o pasar lo más desapercibido posible para no traspasar la humildad y sencillez que debe caracterizar a un cristiano. El Padre Javier San Martín, s.j. en su columna dominical nos predica sobre este pedido del Maestro en su Evangelio.

 

(Escucha el comentario del Padre Javier San Martín, s.j)

 

 

DOMINGO 29º DEL TIEMPO ORDINARIO
"B": Evangelio según San Marcos 10, 35 al 45.

Domingo 18 de Octubre 2009

 

Bienvenidos a nuestro encuentro dominical para celebrar juntos el día del Señor. Hoy, DOMINGO VIGÉSIMO NOVENO DEL TIEMPO ORDINARIO, la Iglesia presenta para nuestra reflexión y comentario el capítulo décimo del evangelista San Marcos

“Jesús reuniendo a los doce les dijo: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”

Esto lo dijo, porque los hijos del Zebedeo se habían acercado a Él para expresarle un deseo: queremos que cuando tú estés en tu reino nos sentemos uno a la derecha y el otro a la izquierda. ¡Vaya deseo! Querían, evidentemente, sentirse importantes y reconocidos delante de los demás. Querían estar a la derecha y a la izquierda del que tendría el poder. Pero ¿Para qué? Cuántos hay que encontramos en nuestra vida cotidiana con los mismos deseos. Quieren ocupar puestos importantes, ser vistos, admirados, comentados por la gente. Desean aparecer en los periódicos, en la radio, en la TV. Pero, al mismo tiempo, encontramos a tantos otros que sienten lo contrario. No tienen ningún interés de ocupar puestos de importancia. Se contentan con puestos bajos y humildes y no desean ser vistos ni molestados por los demás.

Ante esto nos podemos preguntar, ¿Cuál es la actitud que debe tener un cristiano? ¿Aparecer o no aparecer? ¿Ocupar puestos importantes o pasar desapercibido? Para encontrar una respuesta justa debemos recordar el mandato del Señor a sus seguidores. “Uds. tienen que ser la luz del mundo, la sal de la tierra. Y la luz no puede esconderse debajo de una caja sino que debe ser puesta en un lugar visible, para que, así, todos la vean y les ilumine”. Con estas palabras, el Señor, ¿no están manifestando que un comprometido con Cristo, no puede esconderse, sino que tiene que hacer brillar su luz, hacer sentir su presencia, su calor, su compañía? Esconderse, querer ser el último, ¿no vendría a ser una actitud no cristiana, o tal vez, una actitud no normal del punto de vista psicológico?

En este sentido, el evangelio de hoy reviste una gran importancia porque nos enseña de forma clara de qué manera y por qué un cristiano tiene que hacerse notorio y cuando esta actitud viene a ser negativa. El querer ser grande, el primero, es una actitud digna de un cristiano, pero grande, ¿en qué forma? ¿Grande por un interés egoísta o narcisista? No, ciertamente que no. Sino grande por un interés esencial de la vida del cristiano que es el “servicio”. En tal sentido, un cristiano puede llegar a ser poderoso económicamente, poseer dinero y propiedades, gozar de holgura financiera, pero siempre y cuando el motor de su vida sea una actitud que se manifieste en obras concretas de servicio para los demás. ¡Cómo tuviéramos muchos multimillonarios que se peleen por querer ser los primeros en servir a la humanidad! A Dios gracias encontramos no pocos de estos pero, en comparación con todos los ricos del mundo que gozan de una holgada economía, vienen a constituir una preocupante minoría.

Igualmente ocurre con los que poseen cualidades políticas. No es malo aspirar a ocupar los primeros puestos, los más importantes y notorios, pero no para colocarse una aureola que haga resplandecer su persona en forma egoísta, sino para distinguirse en ser los primeros en servir a la gente, en atender las necesidades de las grandes mayorías, en trabajar por alcanzar soluciones prácticas a las difíciles situaciones de la vida. Es necesario, pues, que los políticos cristianos ocupen puestos de importancia, pero que sus obras de servicio brillen delante de todos.

La respuesta de Jesús a los hijos del Zebedeo que querían ser los primeros en el reino, no pretendía, pues, ser una reprensión, sino una aclaración importante en qué forma hay que ser los primeros. Cada cristiano, con sus cualidades propias esta invitado a ser el primero, empleando sus cualidades en servicio de los demás. No puede uno esconder los dones que Dios le ha dado sino hacerlos visibles para gloria de Dios y servicio al prójimo.

Y es el mismo Señor que se pone Él mismo como modelo. El Señor, con todas sus cualidades divinas, fue el más grande de todos los hombres, el primero de todos, pero no por el hecho de poseerlas sino por haber servido con ellas a toda la humanidad. “El hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate de todos.” Y Jesús dio el máximo ejemplo de servicio al no solo poner sus infinitas cualidades divinas al servicio de la humanidad, sino al dar la totalidad de su ser, su vida misma. Así, sí que vale ser el más grande, el primero, al servicio de todos.

Y ahora viene lo más importante

Y, bien amigos, así terminamos esta breve reflexión dominical.

Pero ahora viene el momento más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús.

Toma, pues el texto del evangelio en tus manos, San Marcos, capítulo 10, versículos del 35 al 45 y trata de sentir lo que el Señor te quiere comunicar.

Evangelio según San Marcos (Mc 10, 35-45)


35Se acercan a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen:
«Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos.»
36El les dijo:
« ¿Qué queréis que os conceda?»
37Ellos le respondieron:
«Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
38Jesús les dijo:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?»
39Ellos le dijeron:
«Sí, podemos.»
Jesús les dijo:
«La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo conque yo voy a ser bautizado; 40pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado.»
41Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. 42Jesús, llamándoles, les dice:
«Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y que los grandes las oprimen con su poder. 43Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, 44y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, 45que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»

 

El Padre Javier San Martín te agradece tu atención y se despide hasta el próximo domingo.

 

Si quieres compartir tu reflexión puedes escribirme a: jsanmartin@shc.edu

 

Fuente:
http://faculty.shc.edu/jsanmartin/