| Un
premio Nobel de literatura para una mujer que vivió
y escribió sobre la dictadura comunista.
La academia sueca falló en la poeta y novelista Herta
Müller como merecedora del Nobel de literatura 2009.
Dejó atrás a Milan Kundera, Philip Roth, Per
Olof Enquist –favorito– y a Mario Vargas Llosa.
A 70 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial y
20 de la caída del muro de Berlín, la concesión
del premio a esta escritora es muy sugerente.
Su vida
Nacida en Rumania (Nytzkydorf, Banat, 1953), aunque de ascendencia
suaba, Müller perteneció a la pequeña comunidad
alemana residente en aquel país. Tras estudiar filología
germánica y rumana en la universidad del oeste, en
Timisoara (1973-1976), trabajó como traductora ya bajo
el régimen comunista de Nicolae Ceausescu (1918-1989),
presidente de Rumania de 1967 a 1989.
Müller entró en conflicto con la dictadura de
Ceausescu al negarse a colaborar con el servicio secreto.
Ya desde su juventud, Herta se había vinculado a una
asociación de jóvenes contraria a la dictadura.
Cuando en 1978 terminó su célebre libro En tierras
bajas (Niederungen), el texto permaneció en censura
y vio la luz en su país natal, con recortes, en 1982.
No obstante, en 1984 fue publicado íntegramente en
Alemania. El hecho supuso en Rumania un veto para publicar,
en tanto que en Alemania le mereció un reconocimiento,
el Aspekte, al mejor debut literario del año y el primero
de tantos otros que vinieron luego. Tres años después,
en 1987, Herta y su marido, el novelista Richard Wagner, abandonaron
Rumania y se establecieron en Berlín.
Su obra
Ya en Alemania Herta Müller prosiguió su labor
literaria. Ahí fueron gestadas y ahí vieron
la luz novelas como Der fuchs schon der Jäger (La piel
del zorro, 1992), Hertzier (La bestia del corazón,
1994), Ei land de Green (1996), Heute wär nich ir mir
lieber nicht (1997), Der Mensch iste in groses Fasan auf der
welt (El hombres es un gran faisán del mundo, 1986)
y Atemschaukel (2009), entre más de 20 títulos
más.
Es español están editadas En tierras bajas,
El hombres es un gran faisán del mundo, La bestia del
corazón y La piel del zorro, si bien hay libros traducidos
a más de 20 idiomas.
Los críticos internacionales han visto en la obra más
conocida de Müller, En tierras bajas, similitudes con
la del mejicano Juan Rulfo, Pedro Páramo.
A través de quince relatos que, como Rulfo, usan de
fondo el mundo rural, la escritora recorre poéticamente,
a través de los ojos de una niña, a las familias,
los juegos, los animales, las costumbres, etc.; además
de centrarse también en las problemáticas de
un pueblo rumano venido a menos en lo moral, religioso y económico.
En un momento de la obra escribe la autora: “No soportamos
a los demás ni nos soportamos a nosotros mismos y los
otros tampoco nos soportan”. Unas líneas que
traen a la mente aquellas del capítulo de Comala de
Juan Rulfo, en Pedro Páramo: “Hay pueblos que
saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de su aire
viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo. Este es
uno de esos pueblos, Susana”.
Pero en la literatura de Herta Müller predomina, sobre
todo, el tema de la opresión bajo el régimen
comunista y el desamparo de las minorías alemanas en
los países de Europa del este. De ahí precisamente
que sea, al menos coincidente, el aniversario número
veinte de la caída del muro de Berlín, símbolo
de la opresión comunista en la que vivió la
autora mientras estuvo en Rumania, y el del inicio de la Segunda
Guerra Mundial, con el fallo a su favor.
Ciertamente no es todo. Además de las vivencias personales
como escritora en Rumania, Herta guarda en sus recuerdos la
pertenencia de su padre a la SS Waffen y los cinco años
que su madre pasó en un campo de concentración
en Ucrania; la escritora busca profundizar en su obra en los
sentimientos de los alemanes que padecieron el nazismo al
oponerse a él y que sufrieron luego la post guerra
y el comunismo de una manera particular por el simple hecho
de ser alemanes y de asociar su origen al nazismo.
El historiador Peter Euglund, secretario de la Academia Sueca,
declaró que la determinación del jurado por
Herta Müller fue por “dibujar los paisajes del
desamparo con la concentración de la poesía
y la objetividad de la prosa”.
Müller es la primera rumana que recibe el premio Nobel
de literatura y, al ser también alemana, es el noveno
premio que recibe Alemania. También se suma al selecto
grupo de escritoras que han recibo este galardón (12
con ella), la sexta en las últimas dos décadas.
Jorge Enrique Mújica
Para GAMA
Semanario de Análisis y Actualidad.
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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