| Intervención
de monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal
El Sínodo rinde homenaje
a las "negritudes" americanas
Buenos Aires, 10-10-09. (AI).- El Sínodo de los Obispos
de África también tiene una palabra para los
hombres y mujeres que viven en el continente americano, pero
cuyos antepasados fueron arrancados di tierras africanas.
En tanto, a causa de la violencia persistente en su país,
el arzobispo de Bukavu, de la República Democrática
del Congo, monseñor François-Xavier Maroy Rusengo,
abandona el sínodo.
Monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal, C.I.M.,
arzobispo de Cartagena, en Colombia, intervino este viernes
en la asamblea, en la que está participando por nombramiento
expreso de Benedicto XVI. Sus palabras, pronunciadas en español,
sirvieron para recordar a los "miles y miles de seres
humanos de raza negra que llegaron a toda América donde
se les subastaba y se les hacia laborar hasta la muerte".
Cartagena, la ciudad de que es obispo monseñor Jiménez
Carvajal, "tuvo la poca fortuna de haber sido puerto
principal de este infame comercio pero tuvo la fortuna de
albergar el mayor testimonio de santidad de aquel jesuita
San Pedro Claver, apóstol de los esclavos cuyo cuerpo
reposa en nuestra catedral, que vivió para protegerlos,
conducirlos a la fe y enseñarles el amor a Dios y el
amor de Dios que sin duda alguna los hizo sobrevivir para
poder hoy día tener la capacidad de decir desde la
fe cristiana su propia palabra".
"Pedro Claver esperaba los 'barcos negreros' con una
óptica diferente a la de quienes negociaban con ellos.
Para esos comerciantes llegaban 'esclavos para el trabajo',
para el apóstol llegaban 'hijos de Dios', que exigían
entender toda la verdad del Evangelio".
El prelado planteó la terrible disyuntiva que sintieron
los africanos traídos a América: "El negro
crece en la fe y la vive pero se pregunta por el látigo
que usa un compañero suyo en la misma fe y no encuentra
respuesta".
"Todo este capítulo de la 'historia universal
de la infamia'", reconoció el prelado, "ocurrió
quince siglos después de la llegada del Señor
Jesús y hace parte de las sombras que debemos superar
a plenitud para llegar a alcanzar linderos de dignificación
mayor de un mundo 'falsamente globalizado'".
"África es la 'patria grande' todas nuestras negritudes
desde Canadá a la Tierra del Fuego incluyendo toda
la maravilla de la presencia de esta raza en las Antillas
y en el Caribe". "Cuántas cosas que hacen
grande al continente americano sólo han sido posibles
con el aporte de las negritudes herederas de tantas riquezas
que siguen ocultas de esta raza, de tanta riqueza de símbolos
que enriquecerían con el paso de los tiempos el mensaje
cristiano, de tanta alegría en el creer en la fe, así
la vida sea dura con ellos. La historia del Africa en América
no es asunto del ayer, es un hoy viviente".
"Por eso creo que este Sínodo debe abarcar igualmente
una palabra para las 'negritudes' americanas (espero que hayan
notado que uso la palabra 'americano' para designar toda la
América, la del norte, la del centro, la antillana,
la caribeña, la del sur)", advirtió a los
prelados. "Gran parte del corazón de ellas vive
aun y seguirá viviendo en el África y lo que
les suceda aquí lo apreciarán y vivirán
como propio", concluyó.
Un obispo obligado a dejar el sínodo
A causa de la violencia persistente en su país, el
arzobispo de Bukavu, de la República Democrática
del Congo, monseñor François-Xavier Maroy Rusengo,
abandona el sínodo. Parroquias incendiadas, sacerdotes
atacados y secuestrados. La Iglesia no escatima esfuerzos,
ni esconde las dificultades que enfrenta y alza su voz a estos
« enemigos de la paz » como los definió
monseñor Maroy.
En estas condiciones, ha confiado a la agencia H2O News antes
de su partida, que vivir la reconciliación en es país
no es fácil, no obstante la Iglesia lucha por ella
y expresó que “estamos entre los grandes actores
para interpelar a la comunidad internacional que se implique
positivamente para pacificar la región”.
“Organizamos encuentros de reconciliación, con
el trabajo intenso de la comisión Justicia y Paz que
intenta resolver todos los problemas internos en la Iglesia
y también en los que no son de Iglesia. Lo más
importante es la oración. Si un sacerdote, si un cristiano,
no reza, sus esfuerzos son vanos”.
A pesar de las condiciones dramáticas en la diócesis
de Bukavu, que está en la frontera con Rwanda, los
católicos expresan sus esperanzas rezando por el Sínodo
y su trabajo para la reconciliación. Como ejemplo dijo
Monseñor Maroy “ahora nuestra diócesis
está en una cadena de oración para estar en
comunión con el Sínodo que tiene lugar aquí
en Roma. Todos los días hay una parroquia que organiza
una vigilia de oración para vivir la comunión
con este Sínodo”.
Antes de volver a su país, con un mensaje de los padres
sinodales por la paz en Kivu, el arzobispo lanza una última
petición. “Pediría realmente, a la Iglesia
Universal, que mire a esos territorios que siguen sufriendo
hoy y pido que nuestra diócesis en particular esté
en la oración de todos”.
Fuentes:
H2O News – Zenit.
Fuente:
www.zenit.org
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