Ley del Silencio

Ya comenzaron a silenciarse voces

 

Quien suscribe, en oportunidad de su ponencia en las audiencias públicas llevadas a cabo en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, tuvo la inquietud de efectuar un aporte técnico y una cuota de razonabilidad y racionalidad al Proyecto de la Ley de Medios - SCA.

 

El tema, no tenía nada que ver con cuestiones políticas, filosóficas o sociales, que abundante-mente fueron expuestas por la gran mayoría de los participantes, sino, con algo que ninguno de los oradores había abordado, salvo los ingenieros especialistas en la materia, con lo poco que pudieron desarrollar en los diez (10’) minutos que tuvieron para hacerlo: RADIODIFUSION.

 

Después de la ponencia, este ciudadano, creyó que -no tratándose de temas permeables a las opiniones- sino, de cuestiones técnicas y legales inevitables, las correcciones señaladas aparece-rían en el nuevo texto del Proyecto, que con media sanción, iría a la cámara revisora del Senado.

 

Extrañamente, las ponencias de los importantes especialistas que participaron en las audiencias (Ing. Enrique Zothner, de la UBA; Ing. Enrique Honor, Presidente del Consejo Profesional de Ingenieros Técnicos - COPITEC; entre otros), no fueron tomadas en cuenta, no se les dio ningún valor, cayeron en saco roto. Una verdadera lástima.

 

Sin embargo, para cualquier asignación de frecuencia en cualquier punto del país, por insignificante que ésta sea, en ningún caso dicho Consejo Profesional podría ser obviado por los solicitantes.

 

Daba la impresión que las audiencias públicas previstas por la Cámara Alta tendrían mayor serie-dad, lamentablemente, no fue así. Justo, cuando llegó el turno de los entendidos que podrían -con sus inapelables datos- desvirtuar la aparente rigurosidad técnica del Proyecto, se abortó la continuidad de las audiencias, silenciando así -no sólo a los que saben- sino a quienes, también han coincidido en la necesidad de una nueva ley de radiodifusión; pero no, de una ley caprichosa y antojadiza, sino, de una ley realmente aplicable y posible de cumplir.

 

Tal vez, no sea la voz de los idóneos la que importe a ciertas apetencias; quizá no sea conveniente que “salgan a la luz” algunas irregularidades históricas cometidas por los propios entes de administración y control, en la asignación de frecuencias y la adjudicación de licencias, cosa que seguramente complicará la aplicación de esta nueva ley, en caso que se apruebe sin las modificaciones que son indispensables.

 

No hay más que trazar una línea de proyección, para advertir cuál será el futuro de los medios.

 

En nombre de un falso pluralismo democrático, a partir de ahora veremos cómo todo el mundo podrá hacer radio y televisión, sin importar los conocimientos, los títulos, el talento o la vocación de servicio; los enfermeros harán cirugía y los médicos mirarán desde afuera.


Con todo respeto, “Zapatero a tus zapatos”.

 

Y esto no debe sorprender a nadie, ya comenzaron a silenciar, en evidente revanchismo.

 

Edgardo Molo
Asesor Técnico legal
Especialista en Radiodifusión