| Periodismo de acumulación
de datos
La convergencia de muchos datos y testimonios puede dar la
idea de que algo es verdadero. Pero no siempre la acumulación
es suficiente para llegar a una conclusión válida,
es decir, verdadera o, por lo menos, muy cercana a la verdad.
Entre los periodistas existe el gusto por acumular datos.
Para probar, por ejemplo, la culpabilidad de un empresario,
se recoge información de algún empleado, del
cajero de un banco, del inspector fiscal, de gente de la calle,
y declaraciones de otras personas, algunas de las cuales no
tienen nada que ver con los hechos pero que se sienten con
capacidad de emitir juicios sobre casi todo.
El lector (o el oyente, o el espectador) analiza las informaciones
ofrecidas y puede concluir: ese empresario es culpable. Las
“pruebas” parecen suficientes y abundantes, y
así uno queda contento y agradecido por el servicio
ofrecido por el periodista al reunir tanto material, al acumular
datos.
Otras veces se aplica el mismo método al campo religioso,
para opinar sobre la Iglesia católica, sobre el Islam,
sobre el judaísmo, sobre el hinduismo. Los datos llegan
desde personas muy diferentes: un sacerdote peleado con su
obispo, un famoso escritor de novelas, una persona con el
título de teólogo y que se opone al Papa, un
simple ciudadano que sale de una mezquita, etcétera.
En realidad, acumular informaciones de diferente calidad
(buenas, regulares, malas), orientadas casi siempre hacia
una misma dirección, no garantiza un mayor acceso a
la verdad. Porque en ciertos ámbitos informativos,
especialmente en el mundo humano de lo “posible”
y de lo indeterminado, algunos informantes carecen de suficientes
elementos de juicio para hablar con propiedad sobre ciertos
temas, aunque crean que pueden dar sus opiniones y dar la
apariencia de ofrecer “datos”.
Existen, gracias a Dios, otros “informantes”
que sí son competentes, que saben de qué hablan.
Por eso su testimonio vale la pena y orienta hacia la comprensión
de la realidad.
Por eso, una de las principales tareas de un periodismo sano
consiste en deslindar entre el testigo de valor, el que habla
sin competencia, y el que lo hace simplemente por deseo de
revancha o para obtener beneficios de tipo económico
o político.
Hacer una tarea de discernimiento no es fácil. El
periodista puede tener miedo de perder el número de
entrevistados o de informantes, de dejar de lado algún
nombre famoso, y de tener que dedicar más tiempo a
realizar su reportaje. Pero si sabe escoger bien y calibrar
los datos desde un sano criterio de discernimiento, ganará
en calidad y en riqueza, que es lo que hace valioso y útil
al periodismo basado en buenos principios éticos y
en una selección bien pensada y justa de los datos.
Fernando Pascual
Para GAMA
Semanario de Análisis y Actualidad
fpa@arcol.org
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
|