Apertura
del Sínodo de Obispos Africanos
Para Benedicto XVI África
es pulmón espiritual en mundo con "crisis de esperanza"
VATICANO, 04 octubre 2009 09. (ACI).- Al presidir esta mañana
en la Basílica de San Pedro la Eucaristía de
apertura de la Asamblea Especial para África del Sínodo
de los Obispos, el Papa Benedicto XVI señaló
que este continente es un "pulmón espiritual"
en medio de un mundo que vive una "crisis de esperanza"
y está llamado a defender la primacía de Dios,
la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer,
y a los niños.
En su homilía de la Misa que celebró junto
a los Padres Sinodales de esta Asamblea que tiene como tema
“La Iglesia en África al servicio de la reconciliación,
de la justicia y de la paz. ‘Vosotros sois la sal de
la tierra… Vosotros sois la luz del mundo’”,
el Santo Padre enfatizó la vocación a la santidad
que todos deben testimoniar.
En su homilía, el Santo Padre resaltó la continuidad
entre la primera Asamblea Especial para África, inaugurada
por el Siervo de Dios Juan Pablo II en 1994, y la actual,
afirmando que la primera fue “un punto de llegada de
un camino, que a continuación prosiguió, y que
ahora llega a una nueva y significativa etapa para su verificación
y su reimpulso”.
Meditando sobre las lecturas de la Santa Misa, el Pontífice
se detuvo sobre “la primacía de Dios Creador,
con la perenne validez de su huella originaria y la precedencia
absoluta de su señorío, aquel señorío
que los niños saben acoger mejor que los adultos y
es por esto que Jesús los indica como modelo para entrar
en el reino de los cielos”.
“El reconocimiento del señorío absoluto
de Dios es ciertamente uno de los temas salientes y unificadores
de la cultura africana. Dios es el Creador y la fuente de
la vida. La vida se manifiesta primordialmente en la unión
entre el hombre y la mujer y en el nacimiento de los hijos;
la ley divina, escrita en la naturaleza, es por lo tanto más
fuerte y preeminente respecto a toda ley humana, según
la afirmación neta y concisa de Jesús: ‘El
hombre no divida aquello que Dios ha unido’. La perspectiva
no es sobre todo moral: antes que el deber, esta se refiere
al ser, al orden inscrito en la creación”, afirmó
Benedicto XVI.
Seguidamente el Santo Padre enumeró los temas que
deberán ser tratados por la Asamblea sinodal: “la
primacía de Dios, Creador y Señor. El segundo:
el matrimonio. El tercero: los niños. … El África
representa un inmenso ‘pulmón’ espiritual,
para una humanidad que se muestra en crisis de fe y esperanza.
Pero este ‘pulmón’ también puede
enfermarse. Existen dos peligrosas patologías que lo
están acechando: el materialismo práctico, ya
difundido en el mundo occidental, combinado con el pensamiento
relativista y nihilista".
"Un segundo ‘virus’ que podría golpear
el África es el fundamentalismo religioso, mezclado
con intereses políticos y económicos. Grupos
que pertenecen a diversos grupos religiosos se difunden en
el continente africano: lo hacen en el nombre de Dios pero
según una lógica opuesta a la lógica
divina, es decir enseñando y practicando no el amor
ni el respeto de la libertad, sino más bien la intolerancia
y la violencia”.
“El matrimonio –prosiguió– tal y
como la Biblia lo presenta, no existe fuera de la relación
con Dios. La vida conyugal entre hombre y mujer, y por lo
tanto de la familia que de ella deriva, está inscrita
en la comunión con Dios, y es ícono del Amor
trinitario y sacramento de la unión de Cristo con la
Iglesia. En la medida en que custodia y desarrolla su fe,
el África podrá encontrar inmensos recursos
a ser donados para aventajar la familia fundada en el matrimonio”,
agregó el Papa.
Asimismo, el Papa meditó sobre los niños en
África, “la realidad de la infancia que constituye
una gran parte, lamentablemente sufriente, de la población
africana. En la escena de Jesús que acoge a los niños,
oponiéndose con indignación a los mismos discípulos
que querían alejarlos, vemos la imagen de la Iglesia
que en África, y en todo lugar del mundo, manifiesta
la propia maternidad sobre todo frente a los más pequeños,
incluso desde antes que nazcan".
"La Iglesia, como el Señor Jesús, no ve
en ellos primariamente destinatarios de asistencia, menos
aún de pietismo o de instrumentalización, sino
más bien de personas a pleno título, que con
su mismo modo de ser muestran el camino maestro para ingresar
en el reino de Dios, es decir, el confiarse sin condición
alguno al amor de Dios”.
Más adelante, el Pontífice reafirmó
la “validez y actualidad de la tarea principal de la
evangelización, de una nueva evangelización
que tenga presente los rápidos cambios sociales de
nuestra época y del fenómeno de la globalización
mundial. El Sínodo es un propicio momento para repensar
la actividad pastoral y renovar el impulso evangelizador.
Para ser luz del mundo y sal de la tierra es necesario apuntar
cada vez más a la ‘alta medida’ de la vida
cristiana, es decir la santidad”.
“A ser santos están llamados todos los miembros
de la comunidad eclesial: los fieles laicos están llamados
a difundir el perfume de la santidad en la familia, en el
puesto de trabajo, en el colegio y en todo ámbito social
y político. La vocación de la Iglesia es la
de ser profecía y fermento de reconciliación
entre los varios grupos étnicos, lingüísticos
y también religiosos, al interior de las naciones y
en todo el continente", dijo luego Benedicto XVI.
"La reconciliación es fundamento estable sobre
el que se construye la paz, condición indispensable
para el auténtico progreso de los hombres y de la sociedad
según el proyecto de justicia querido por Dios”,
concluyó el Papa.
Fuente:
www.aciprensa.com
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