El
Angelus del Papa: “Debemos escucharnos unos a otros
y al Señor”
La Iglesia, empeñada en
superar las injusticias en África, afirma el Papa
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 4 de octubre de 2009 (ZENIT.org).-
“África es una tierra fecunda de vida humana,
pero esta vida está marcada por desgracia por muchas
pobrezas y sufre además graves injusticias” que
la Iglesia “está empeñada en superar con
la fuerza del Evangelio”. Así lo afirmó
el Papa Benedicto XVI hoy, en la oración introductoria
del Ángelus, a los peregrinos reunidos de todo el mundo
en la Plaza de San Pedro, a quienes pidió oraciones
por el Sínodo.
El Papa se asomó a la ventana de su estudio en el
Palacio Apostólico Vaticano, tras la Eucaristía
celebrada en la Basílica de San Pedro, con la que se
han abierto hasta el próximo 25 de octubre, los trabajos
de la II Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos
para África.
Este Sínodo, explicó a la multitud reunida
en la Plaza, supone “un alto” en el camino tras
la primera Asamblea para África, que se celebró
en el año 1994 bajo el pontificado de Juan Pablo II.
De aquel primer trabajo surgió la exhortación
postsinodal “Ecclesia en África”.
“A distancia de quince años, esta nueva Asamblea
se pone en continuidad con la primera, para verificar el camino
realizado, profundizar algunos aspectos y examinar los retos
más recientes”.
Benedicto XVI observó que hoy “África
es un continente que tiene una extraordinaria riqueza humana.
Actualmente, su población llega casi a mil millones
de habitantes y su tasa de natalidad total es la más
alta a nivel mundial”.
“África es una tierra fecunda de vida humana,
pero esta vida está marcada por desgracia por muchas
pobrezas y sufre además graves injusticias”,
subrayó.
Añadió que la Iglesia “está empeñada
en superarlas con la fuerza del Evangelio y la solidaridad
concreta de tantas instituciones e iniciativas de caridad”.
Para ello, se ha convocado este Sínodo, cuyos trabajos
quiso el Papa explicar a los presentes, subrayando que este
tipo de acontecimientos “constituyen siempre una intensa
experiencia eclesial, una experiencia de responsabilidad pastoral
colegial”.
“Es importante subrayar que no se trata de un congreso
de estudio, ni una asamblea programática. Se escuchan
relaciones e intervenciones en el aula, se confrontan en los
grupos, pero todos sabemos bien que los protagonistas no somos
nosotros: es el Señor, su Espíritu Santo, que
guía a la Iglesia”, afirmó.
“Lo más importante, para todos, es escuchar:
escucharse unos a otros y, todos juntos, escuchar lo que el
Señor quiere decirnos”, concluyó el Papa.
Fuente:
www.zenit.org
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