El Cardenal Bergoglio
pidió honrar a los héroes de Malvinas
Buenos Aires, 02 octubre 2009 (AICA).- El arzobispo de Buenos
Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio,
presidió hoy una misa en la catedral metropolitana
para los familiares de los caídos en la guerra de 1982,
que en dos tandas viajarán a las Islas Malvinas para
inaugurar un cenotafio en el cementerio de Darwin.
“Vayan a besar esa tierra que es nuestra y nos parece
lejana”, les pidió, al tiempo que destacó
el hecho de que “inicien un camino hacia un sector lejano
de la patria”.
Tras asegurarles que “no van solos”, les recordó:
“Hay ángeles que los acompañan, que son
hijos, esposos y padres de ustedes, que cayeron allá
en un gesto religioso, casi, de besar con su sangre el suelo
de la patria”.
“Después de 27 años van a hacer ese camino
que “ellos hicieron por obediencia a la patria y entregaron
todo. Van a encontrarse con la carne de la carne de ustedes,
con el amor del amor de ustedes, con las lágrimas de
las lágrimas de ustedes, con las soledades de las soledades
de ustedes…”
El primado argentino subrayó que se trata de “ángeles,
hombres nuestros que se jugaron todo porque la orden era defender
la patria, sin importar morir por ella”. Asimismo, instó
a los familiares de los caídos en Malvinas a que “dejemos
que los historiadores juzguen la coyuntura, y honremos a quienes
besaron con su sangre el suelo de la patria”.
El cardenal Bergoglio dijo acompañarlos “en
este peregrinar al heroísmo de hijos, padres y, esposos”,
y reiteró que “nuestra patria necesita recordar
a sus héroes y añora el ejemplo de aquellos
que dieron la vida por ella”.
“Como ciudadano les digo ‘gracias’. Como
sacerdote los acompaño y rezo por ustedes y los bendigo”,
concluyó.
El momento de las ofrenda fue particularmente emotivo, porque
familiares de los caídos llevaron seis macetas con
rosas rojas al altar, mientras una mujer colocaba otra ofrenda
floral delante de la imagen de la Virgen de Luján que
los familiares, de la segunda tanda, entronizarán el
10 de octubre junto al cenotafio del cementerio de Darwin.
Esa réplica, de 1,53 metros y 60 kilos de peso, recorrió
desde 2005 más de 63 mil kilómetros de La Quiaca
a Ushuaia, pasando por la Base Marambio en la Antártida.
Fuente:
www.aica.org
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