La
fe personal protege al joven de la presión para consumir
drogas y alcohol
EEUU, 29-09-09, ACPress.net.- Un estudio de la Universidad
Brigham Young, publicado por el «Journal of Drugs Issues»
demuestra el beneficio social que se obtiene al tener convicciones
y valores religiosos. Según el estudio con creencias,
los jóvenes abusan mucho menos del alcohol, el tabaco
y las drogas. Stephen Bahr, uno de los autores del estudio,
recalca que «no importa cuál sea la denominación
religiosa concreta, hay un efecto independiente: los jóvenes
religiosos tienen menos riesgo de drogarse, incluso si sus
amigos sí lo hacen».
La violencia juvenil muchas veces va relacionada con el consumo
de drogas y alcohol. Estos nuevos estudios sociológicos
demuestran que, contra este fenómeno, las creencias
firmes de los adolescentes son una protección eficaz,
capaz incluso de resistir la presión de los compañeros.
El estudio iniciado en 2008 por la Universidad Brigham Young,
publicado en el «Journal of Drug Issues», demuestra
que los jóvenes religiosos abusan mucho menos del alcohol,
el tabaco y las drogas.
Los sociólogos han usado los datos de 13.500 adolescentes
norteamericanos de la última encuesta longitudinal
de salud adolescente y encuestas a 4.980 estudiantes del muy
religioso estado de Utah.«Después de analizar
las características de las familias y del grupo de
amigos, no importa cuál sea la denominación
religiosa concreta, hay un efecto independiente: los jóvenes
religiosos tienen menos riesgo de drogarse, incluso si sus
amigos sí lo hacen», concluye Stephen Bahr, uno
de los autores de la investigación. John Hoffman, el
otro autor del estudio, explica que la espiritualidad y la
comunidad religiosa aportan un suplemento a la influencia
de los padres. «Los padres no deberían forzarlo,
pero pueden incentivar la espiritualidad y religiosidad en
sus familias, que en sí misma será una influencia
positiva en la vida de sus hijos», dice Hoffman.
Esquivando las modas con valores sólidos
Los sociólogos distinguen entre las drogas fuertes
e ilegales, como la cocaína y la heroína, y
las legales y el hachís. Fumar tabaco, marihuana y
emborracharse está muy tolerado por la sociedad juvenil.
Es aquí donde la creencia religiosa defiende al joven
creyente: «No me importa si está de moda y todos
lo hacen; yo no», dicen estos jóvenes.
En cambio, la cocaína y heroína, ilegales y
asociadas con marginación, perseguidas por leyes duras,
tienen un mayor rechazo entre los jóvenes, incluso
los no creyentes, debido al bombardeo de mensajes contra ellas;
y en este aspecto no existen diferencias. Otro hallazgo es
que lo que importa de verdad es la religiosidad individual
del joven, su convicción personal, y no tanto si ha
crecido en una iglesia o si va a las reuniones religiosas.
Estas conclusiones refuerzan otras similares publicadas en
2007 por la Heritage Foundation en Estados Unidos.
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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