El
Papa culminó su visita a la República Checa
Estar abiertos a la belleza para
reflejar la belleza divina, pide el Papa
Buenos Aires, 28-09-09. (AI).- Benedicto XVI invitó
a estar abiertos a la belleza, a todas las personas congregadas
en el aeropuerto de Stará Ruzyne de Praga para despedirle
al concluir su viaje apostólico a la República
Checa este lunes por la tarde.
“Si nuestros ojos permanecen abiertos a la belleza
de la creación de Dios y nuestras mentes a la belleza
de su verdad, entonces podremos verdaderamente esperar seguir
siendo jóvenes y construir un mundo que refleje algo
de la belleza divina, de modo que ofrezca inspiración
a las futuras generaciones para hacer otro tanto”, dijo.
Para introducir este pensamiento, el Santo Padre pronunció
un dicho atribuido a Franz Kafka, “Quien mantiene la
capacidad de ver la belleza, no envejece nunca”.
En su discurso de despedida de la República Checa,
el Santo Padre destacó que “la Iglesia en este
país ha sido verdaderamente bendecida con un extraordinario
ejército de misioneros y de mártires, como también
de santos contemplativos, entre los que quisiera recordar
particularmente a santa Inés de Bohemia, cuya canonización,
hace veinte años, fue mensajera de la liberación
de este país de la opresión atea”.
También realizó un repaso y una breve valoración
de los encuentros más significativos del viaje apostólico
que empezó el sábado. “Conservaré
la memoria de los momentos de oración que he podido
transcurrir junto con los obispos, los sacerdotes y los fieles
de este país”, dijo.
La sociedad necesita personas “creyentes y creíbles”,
afirma el Papa
Más temprano, Benedicto XVI celebró la misa
ante cuarenta y cinco mil personas entre ellas el presidente
del país – a quien el Papa felicitó por
su santo - y especialmente un nutrido grupo de jóvenes.
Stará Boleslav es el lugar donde san Wenceslao, soberano
de los checos, murió mártir a manos de su hermano
Boleslao, en el año 935.
Justamente se celebraba la fiesta de San Wenceslao, patrón
de la nación checa, y fue realizada este lunes en la
explanada de la vía Melnik, en la ciudad de Stará
Boleslav. Allí, durante la homilía, Benedicto
XVI afirmó que la sociedad necesita hoy personas “con
temor de Dios y coherentes”. En ese lugar, San Wenceslao,
soberano de los checos, murió mártir a manos
de su hermano Boleslao, en el año 935.
Poniendo el ejemplo del santo, el Papa afirmó que
“hoy se necesitan personas que sean “creyentes”
y “creíbles”, dispuestas a difundir en
cada ámbito de la sociedad esos principios e ideales
cristianos en los que se inspira su acción”.
Y continuó: “Esto es la santidad, vocación
universal de todos los bautizados, que empuja a cumplir el
propio deber con fidelidad y valentía, mirando no el
propio interés egoísta, sino el bien común,
y buscando en todo momento la voluntad divina”.
En el último día de su viaje apostólico
a la República Checa, el Papa reconoció la dificultad
de este objetivo, pero destacó que los santos muestran
que puede lograrse. Su ejemplo, destacó, “nos
anima a los que nos llamamos cristianos a ser creíbles,
es decir, coherentes con los principios de la fe que profesamos”.
En su homilía, iniciada con un saludo al Presidente
de la República y a todo el pueblo checo en el día
de su fiesta nacional, recordó algunos hechos de la
vida del mártir. Especialmente, para el Santo Padre,
su lección de vida fue que “no basta, de hecho,
parecer buenos y honrados, hay que serlo realmente; y bueno
y honrado es aquel que no cubre con su yo la luz de Dios,
no se pone delante a sí mismo, sino que deja ver a
Dios a través suyo”.
“¿En nuestros días la santidad es aún
actual” o “no es más bien un tema poco
atrayente e importante?”, se preguntó. “¿No
se buscan hoy más el éxito y la gloria de los
hombres? ¿Cuánto dura, sin embargo, y cuanto
vale el éxito terrenal?”. “El valor auténtico
de la existencia humana no se mide sólo con los bienes
terrenales y los intereses pasajeros –indicó-,
porque no son las realidades materiales las que apagan la
sed profunda de sentido y de felicidad que hay en el corazón
de cada persona”.
El Papa pide a los jóvenes que tomen en serio
su anhelo de felicidad
Al finalizar la Misa en la explanada de la Vía Melnik,
Benedicto XVI pidió tomar en serio la aspiración
a la felicidad que existe en los jóvenes y no dejar
que sea utilizada por la sociedad de consumo.
“Queridos amigos, no es difícil constatar que
en todo joven hay una aspiración a la felicidad, quizás
mezclada con un sentimiento de inquietud; una aspiración
que, sin embargo, a menudo la actual sociedad de consumo aprovecha
de forma falsa y alienante”, les dijo. Y añadió:
“Es necesario en cambio valorar seriamente el anhelo
de felicidad, que exige una respuesta verdadera y exhaustiva”.
Le escuchaban un gran número de jóvenes llegados
de distintos puntos de la República Checa, y también
de otros países cercanos como Eslovaquia, Alemania
y Polonia.
Muchos de ellos habían peregrinado hasta la explanada
de esta ciudad, lugar del martirio de San Wenceslao, y habían
dormido cerca, en tiendas de campaña que habían
plantado la tarde anterior.
En nombre de ellos, un joven transmitió al Santo Padre
su voluntad de transformar la doctrina en acción y
le regaló un libro de fotos con actividades de las
diócesis y un donativo para los jóvenes africanos.
Benedicto XVI les agradeció sus palabras, sus regalos
y su presencia, que, dijo, “me hace sentir el entusiasmo
y la generosidad que son propios de la juventud”. “¡Con
vosotros el Papa se siente joven!, exclamó.
Tras subrayar que los jóvenes son la esperanza de
la Iglesia, Benedicto XVI formuló cuatro peticiones
a los jóvenes. “El Papa os pide que viváis
con alegría y entusiasmo vuestra fe; que crezcáis
en unidad entre vosotros y con Cristo”, dijo.
Y también “que recéis y que seáis
asiduos en la práctica de los sacramentos, en particular
de la Eucaristía y de la Confesión; que cuidéis
vuestra formación cristiana permaneciendo siempre dóciles
a las enseñanzas”.
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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