El
Papa Benedicto XVI resalta papel insustituible del cristianismo
en Europa
PRAGA, 27 septiembre 2009 (ACI).- En su discurso a las autoridades
civiles y administrativas de la República Checa, el
Papa Benedicto XVI señaló que Europa debe mantener
viva su herencia cristiana subrayando el “papel insustituible
del cristianismo para la formación de la conciencia
de cada generación y para la promoción de un
consenso ético de fondo” para los europeos.
Tras conversar en privado con el Presidente Václav
Klaus, y dirigiéndose también al cuerpo diplomático
en el Castillo Hradcany luego de escuchar a la Orquesta Filarmónica
Checa, el Santo Padre señaló que su viaje coincidía
"con el vigésimo aniversario de la caída
de los regímenes totalitarios en Europa Central y Oriental,
de la ‘Revolución de Terciopelo’, que restauró
la democracia en esta nación. La euforia que la acogió
se expresaba en términos de libertad. A dos décadas
de distancia de los profundos cambios políticos que
transformaron este continente el proceso de saneamiento y
reconstrucción prosigue, ahora dentro de un contexto
más amplio de la unificación europea y de un
mundo cada vez más globalizado".
"La aspiración de los ciudadanos y las expectativas
depositadas en los gobiernos reclamaban nuevos modelos en
la vida pública y de solidaridad entre las naciones
y pueblos, sin los cuales el futuro de justicia, de paz y
prosperidad, tan esperado, no habría tenido respuesta.
Esos deseos siguen evolucionando. Hoy, sobre todo entre los
jóvenes, se plantea de nuevo la pregunta sobre la naturaleza
de la libertad conquistada".
Tras asegurar que cada generación debe “comprometerse
en la ardua búsqueda de cómo ordenar rectamente
la realidad humana, esforzándose en comprender el uso
correcto de la libertad”, Benedicto XVI resaltó
que “la verdadera libertad presupone la búsqueda
de la verdad, del bien verdadero, y por tanto encuentra su
cumplimiento en el discernimiento de lo que es recto y justo.
En otras palabras, la verdad, es la norma guía para
la libertad y la bondad es su perfección".
"En verdad la alta responsabilidad de agudizar la sensibilidad
por lo verdadero y lo bueno recae sobre los que ejercen el
papel de guía: en campo religioso, político
o cultural", subrayó.
Para los cristianos, continuó el Papa, “la verdad
tiene un nombre: Dios. Y el bien tiene un rostro: Jesucristo.
La fe cristiana desde los tiempos de los santos Cirilo y Metodio
y de los primeros misioneros ha jugado un papel decisivo para
plasmar la herencia cultural y espiritual de este país.
Debe seguir siendo así en el presente y en el futuro.
El rico patrimonio de valores espirituales y culturales
que se expresan unos a través de otros, no ha dado
forma solamente a la identidad de esta nación, sino
que la ha dotado también de la perspectiva necesaria
para ejercer un papel de cohesión en el corazón
de Europa".
La nación checa, "como bien sabemos, ha atravesado
capítulos dolorosos y lleva en sí las cicatrices
de trágicos sucesos causados por la incomprensión,
la guerra y la persecución. Y sin embargo, también
es verdad que sus raíces cristianas han favorecido
el crecimiento de un considerable espíritu de perdón,
de reconciliación y colaboración, que ha hecho
a la gente de esta tierra capaz de reencontrar la libertad
y de inaugurar una nueva era, (...) una nueva esperanza. Este
es el espíritu que necesita la Europa de hoy".
Europa "es más que un continente. Es una casa.
(...) Respetando plenamente la distinción entre la
esfera política y la religiosa –que garantiza
la libertad de los ciudadanos para expresar su propio credo
religioso y de vivir en sintonía con él–
quiero subrayar el papel insustituible del cristianismo para
la formación de la conciencia de cada generación
y para la promoción de un consenso ético de
fondo, al servicio de todos los que llaman casa a este continente",
dijo Benedicto XVI
El Papa afirmó que su presencia en la capital conocida
como "corazón de Europa" llevaba a interrogarse
sobre en que consistía ese nombre. "Un indicio
nos lo dan, sin duda las joyas arquitectónicas de esta
ciudad. Su belleza expresa fe: son epifanías de Dios
que nos hacen ver las grandes maravillas a las que podemos
aspirar cuando damos cabida a nuestra dimensión estética
y cognoscitiva de nuestro ser más profundo. El encuentro
creativo de la tradición clásica y del Evangelio
ha dado vida a una visión del ser humano y de la sociedad
sensible a la presencia de Dios en nosotros".
"En el contexto de la encrucijada de civilizaciones,
caracterizado tan a menudo por una alarmante escisión
de la unidad de bondad, verdad y belleza y por la consiguiente
dificultad de encontrar un consenso sobre valores humanos,
todo esfuerzo por el progreso humano debe inspirarse en esa
herencia viva. Europa, fiel a sus raíces cristianas,
tiene una vocación particular para sostener esta visión
trascendental en sus nuevas iniciativas al servicio del bien
común y de los individuos", concluyó el
Pontífice.
Acabado su discurso el Santo Padre se trasladó a la
catedral de los santos Vito, Venceslao y Adalberto para celebrar
las vísperas.
Fuente:
www.aciprensa.com
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