Padre Javier San Martín, s.j

 

Padre Javier San Martín, s.j

 

 

 

Si te escandaliza, ¿te sacarías un ojo?

Buenos Aires, 27-09-09. (AI).- En su primera entrega de meditación dominical para ANUNCIAR INFORMA el Padre Javier San Martín nos manifiesta su asombro por las palabras tan fuertes del Señor Jesús en relación a nuestras situaciones de pecado. Desde este sitio te invitamos a compartir este nuevo servicio que supone lectura y meditación personal.

 

(Escucha el comentario del Padre Javier San Martín, s.j)

 

 

DOMINGO 26º DEL TIEMPO ORDINARIO
"B": Evangelio según San Marcos 9, 38-48.

Domingo 27 de septiembre 2009

 

Hoy nos reunimos para celebrar el DOMINGO VIGÉSIMO SEXTO DEL TIEMPO ORDINARIO. El Señor Jesús ha quedado en casa de su amigo Pedro, en la ciudad de Cafarnaún, en donde lo dejamos la semana pasada. Es allí, en este ambiente familiar, en donde el Maestro ha continuado instruyendo a sus discípulos, sobre diversos puntos que le serán útiles en su trabajo pastoral y los discípulos también comparten con el Maestro sus dudas y preocupaciones.

 

Uno de ellos le dice: “Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros”. Pero el Maestro inmediatamente les respondió: “¿Porqué se lo impiden? No deben hacerlo. Porque uno que hace milagros en mi nombre, no puede hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, esta a nuestro favor.

 

Su respuesta era clara. Yo hasta ahora había pensado, que sólo los que estábamos alrededor del maestro, éramos los únicos que podíamos realizar su obra en medio de la gente. Pensaba que los que no están con nosotros, no tienen ni autoridad ni poder para actuar en el nombre de Jesús. Pero con esta respuesta que el maestro nos dio, me di cuenta que hay también muchos otros que no pertenecen a nuestro grupo, ni son seguidores inmediatos de Jesús, pero que también pueden actuar en su nombre y pueden hasta hacer milagros. Esto me pareció muy interesante y empecé a darle muchas vueltas.

 

Con esta respuesta, Cristo abría la posibilidad de actuar en su nombre aún a los que no serían llamados cristianos. Jesús no cerraba su acción dentro del grupo que lo seguía, sino que reconocía que hubieran otros grupos, que igualmente, realizarían entre los hombres el trabajo de la salvación. Qué importante es comprender esto. Y Jesús, continuó su conversación con los discípulos haciendo referencia a algo muy concreto:” el que les dé de beber un vaso de agua porque siguen al Mesías, yo les aseguro que no quedará sin recompensa”. Pero, al mismo tiempo, el Señor se refiere a un punto que tendrá gran importancia: “el que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela, más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al abismo, al fuego que no se apaga”.

 

Sus palabras eran interesantísimas, lo seguíamos fascinados. Sentíamos de verdad que nos estaba preparando para la tarea pastoral. Pero a decir verdad, nos sorprendió que nos dijera “que todo aquel que da un vaso de agua al que trabaja en nombre de Jesús, es como si se lo diese a Él”. Su identificación con nosotros era patente: ir al mundo en su nombre, era llevarlo a Él en nuestra vida. No éramos dos personas sino una sola. Y sentí el desafío: esta identificación la tenía que trabajar día a día, cada instante de mi vida. Hasta que nos convirtamos en Jesús. Pero su posición tan radical frente al pecado me produjo temor. Si nosotros éramos causa de escándalo para los otros no habría compasión. ¡Qué terrible! ¡Más nos valiera amarrarnos una piedra de molinos y tirarnos al mar ó cortarnos una mano! Vaya fuerza con la que hablaba…

 

La enseñanza de Jesús era fuerte y clara: “Si tu pié te hace caer, córtatelo. Más vale entrar cojo en la vida que ser echado con los dos pies al abismo. Si tu ojo te hace pecar, sácatelo, más te vale entrar tuerto en el reino que ser echado al abismo con los dos ojos, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.” Vemos, pues, que el Señor era tajante en contra del escándalo. Porque el pecado no es solo una actitud personal sino que es también comunitaria. Un pecado personal puede hacer también pecar a otros, porque el ejemplo, arrastra. Recordemos qué responsabilidad tan grande tienen los medios de comunicación que pueden arrastrar hacia el mal a tantos, como también pueden motivarlos a entrar por el camino del bien.

 

Cuando el Señor nos habló del escándalo, su rostro cambió y su voz se mostró severa. Nos repitió una y otra vez: “Si tu pie te hace pecar, córtatelo, si tu mano te hace pecar, córtatela”. Pocas veces lo habíamos escuchado hablar con tanta severidad. Era algo que le preocupaba mucho. Quizás lo que más le preocupaba, era el escandalizar a otros. El que seamos motivo de que otros pequen. Yo misma reconozco que, quizás por negligencia, he podido ser causa del pecado de otros.

 

Y por eso hoy Señor, quisiera de corazón pedirte perdón si he sido motivo de escándalo y quisiera también pedirte que hagas de mí una persona que motive a los otros a hacer el bien, a amar y a perdonar, a tener paciencia y esperanza. Esta será la gran gracia que espero en esta hermosa e intensa conversación que hoy hemos tenido contigo.

 

Y ahora viene lo más importante

 

Bien amigos, así terminamos esta breve reflexión dominical.

 

Pero ahora viene el momento más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús.

 

Toma el texto del evangelio en tus manos, San Marcos, capítulo 9, versículos del 38 al 48 y trata de sentir lo que el Señor te quiere comunicar.

 

Evangelio según San Marcos (Mc 9, 38-48)

 

38Juan le dijo:
«Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.»
39Pero Jesús dijo:
«No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. 40Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.»
41«Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.»
42«Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar.
43Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.
45Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna.
47Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna,
48donde su gusano no muere y el fuego no se apaga.

 

El Padre Javier San Martín te agradece tu atención y se despide hasta el próximo domingo.

 

Si quieres compartir tu reflexión puedes escribirme a: jsanmartin@shc.edu

 

Fuente:
http://faculty.shc.edu/jsanmartin/