Nuestra Señora de Itatí

 

 

 

 

 

 

Más de trescientos mil jóvenes peregrinaron a Itatí

Itatí (Corrientes), 21 septiembre 2009 (AICA).- Más de trescientos mil jóvenes, provenientes de las diez diócesis que integran la región pastoral del Nordeste argentino (NEA), participaron este fin de semana de la XXX Peregrinación Juvenil del NEA a Itatí que este año estuvo animada por el lema: “Con la esperanza de María celebramos nuestra historia”.

 

El grueso de los peregrinos partió el sábado 19 a las 8 desde la capital correntina, luego de que el arzobispo, monseñor Andrés Stanovnik, impartió la bendición, y recorrieron más de 70 kilómetros para llegar al santuario de Nuestra Señora de Itatí.

 

Un importante operativo de seguridad, tránsito y salud se desplegó en la zona de la partida, y se ubicaron puestos a lo largo de toda la ruta nacional Nº 12, para resguardar a los peregrinos y restringir la circulación de vehículos. La alegría y entusiasmo se veía en los rostros de los jóvenes, que caminaron por más de diez horas.

 

Ante una multitud de fieles que colmaron la plaza frente a la basílica, la misa central se celebró ayer a las 9 y estuvo presidida por monseñor Hugo Bárbaro, obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, quien en la homilía habló de la necesidad de despertar las vocaciones en los jóvenes para que el Evangelio impregne todas las actividades.

 

Como todos los años, hubo intenciones en las que se pidió especialmente por los jóvenes, la familia, las vocaciones y por la Patria, en el marco de la proximidad de los festejos del Bicentenario.

 

Durante la celebración, un grupo de jóvenes que participaron de la primera edición de esta Peregrinación que se realizó en 1979, depositaron una rosa a los pies de la Virgen, gesto que fue seguido por un gran aplauso por parte de los fieles.

 

También como cada año, la Eucaristía fue la ocasión que los jóvenes escogieron para leer un manifiesto ante toda la sociedad, en el que plantearon sus inquietudes y expusieron aquello que sienten les impide un desarrollo pleno, y a la vez dieron a conocer sus compromisos para aportar a la construcción de una sociedad mejor.

 

Se refirieron a la realidad social que están atravesando y advirtieron particularmente sobre: “un progresivo distanciamiento de las clases sociales”, “la falta de oportunidades, que nos deja fuera del sistema, como excluidos sociales” y las “actitudes inmersas en egoísmos e intereses personales”. Por otro lado, advirtieron también sobre “la “falta de preparación para discernir e incidir en cuestiones políticas, cayendo muchas veces en vender nuestros derechos” y la “falta de compromiso de jóvenes frente a las distintas realidades sociales”.

 

Asimismo, expresaron su deseo de comprometerse más con la sociedad, “comenzando por las cosas más simples y cotidianas como el cuidado del medio ambiente al peregrinar” (en esta oportunidad, como gesto se comprometieron a recolectar la basura que iba quedando en las calles al paso de los peregrinos), “y encaminarnos hacia las más complejas para que los jóvenes del NEA podamos aportar nuestras riquezas a los que nos rodean”.

 

Por último se comprometieron a “seguir manifestando nuestra fe a aquellas personas que aún no la han descubierto”.

 

El texto completo es el siguiente:

 

Manifiesto de los jóvenes a los pies de María

Tierna Madre de Itatí; aquí estamos nosotros tus jóvenes del NEA, reunidos una vez más como hace ya 30 años, para seguir haciendo historia.

 

En este tiempo transcurrido queremos mirar hacia atrás para agradecerte lo que tenemos y corregir errores. Pero también mirar hacia adelante para seguir creciendo en valores morales y cristianos.

 

Al orientar nuestra mirada en el pasado experimentamos con gozo que nos sigues convocando, a pesar de los obstáculos, realidades y culturas diferentes de cada Diócesis; nos unes como hermanos e hijos de una misma Madre, año tras año, y por eso te queremos dar las gracias. Y nos comprometemos a seguir recuperando el verdadero sentido y la profundidad de peregrinar hacia tu casa, donde aguardas nuestra llegada con un corazón de Madre y comprender que llegar hasta aquí no es merito propio, sino que es fruto de la fe que mueve nuestras piernas temblorosas.

 

Desde el punto de vista social somos conscientes de la realidad que estamos atravesando:

 

Un progresivo distanciamiento de las clases sociales

 

El dolor que nos produce la falta de oportunidades, que nos deja fuera del sistema, como excluidos sociales.

 

Actitudes inmersas en egoísmos e intereses personales

 

Falta de preparación para discernir e incidir en cuestiones políticas, cayendo muchas veces en vender nuestros derechos.

 

Falta de compromiso de jóvenes frente a las distintas realidades sociales.

 

No nos da miedo reconocer nuestros errores, nuestras flaquezas, nuestras debilidades y todas las cosas en la que estamos expuestos hoy.

 

Queremos comprometernos más con nuestra sociedad comenzando por las cosas más simples y cotidianas como el cuidado del medio ambiente al peregrinar, y encaminarnos hacia las más complejas para que los jóvenes del NEA podamos aportar nuestras riquezas a los que nos rodean.

 

Por último, caminando hacia el Bicentenario de nuestra Patria y mirando nuestra historia te agradecemos que hayas enseñado a tantos predecesores nuestros a ser misioneros, a trasmitirnos esa devoción y entusiasmo de caminar hacia tu casa ya que sin ellos nuestra realidad sería otra… quizás muy distinta. Nos comprometemos a seguir manifestando nuestra fe a aquellas personas que aún no la han descubierto.

 

Para ello no es necesario realizar grandes distancias, solo basta con ver y reconocer al que está al lado: el primo, el vecino, el amigo, el compañero de estudio, el que comparte el colectivo… el que está cerca nuestro. Queremos unirnos también a la celebración del centenario de la Iglesia particular de Corrientes y rescatar la historia para renovar nuestra evangelización.

 

Te pedimos Madre querida que nos des la Gracia, para que esto que anunciamos hoy y que sale de nuestros corazones lo podamos realizar y no quede en simples palabras vacías, dichas en una ocasión especial, sino que sea una actitud coherente, procurando vivir día a día, lo que proclamamos.

 

Y que podamos celebrar con esperanza nuestra historia.

 

Fuente:
www.aica.org