Diálogos,
no monólogos
¿Por qué las Iglesias
no son escuchadas?
Buenos Aires, 20-09-09, (AI).- Con mucha frecuencia se escuchan
en ambientes cristianos quejas por la cobertura de las noticias
religiosas en los medios de comunicación masiva. Sin
embargo, un experto insiste en que las iglesias deberían
comunicar su mensaje mucho mejor. Se trata del consultor Phil
Cooke, hijo de un predicador evangélico. César
Dergarabedián, redactor del semanario digital Pulso
Cristiano, nos presenta los principales conceptos y que aquí
resumimos. Imperdible para todo comunicador cristiano.
"La generación previa (a la actual) era feliz
escuchando los últimos sermones, pero los hijos del
milenio quieren ser parte del diálogo, necesitan intervenir
o no estarán interesados". La afirmación
pertenece a Phil Cooke, un hijo de un predicador y director
de su propia empresa de producción y consultoría
de medios, Cooke Pictures (www.philcooke.com).
En dos libros recientes, Cooke analiza los cambios de la cultura
popular y cómo los jóvenes utilizan los medios.
“Si las iglesias quieren ser escuchadas necesitan responder
de forma adecuada a la nueva situación, o corren el
riesgo de no ser oídas”, afirma.
Este comunicador critica la tendencia a concentrarse en mensajes
negativos. "Hoy a los cristianos se les conoce como la
gente que está en contra de todo", señala.
"Si por algo debemos ser conocidos es como la gente que
está a favor de algo, algo positivo que puede transformar
vidas e impactar en la cultura", recomienda Cooke.
El consultor recomienda no hablar de “medios cristianos”,
sino de “cristianos que crean medios”. En un golpe
certero contra la cultura del ghetto imperante en muchos ambientes
evangélicos, remarca que no se trata de crear un puerto
seguro donde podamos estar protegidos del mundo, sino más
bien implicarnos en la cultura contemporánea y comunicar
el mensaje del Evangelio.
Cooke critica la tendencia de algunos cristianos a dar respuestas
fáciles y simplistas a su audiencia. Es necesario que
admitamos, indica, que con frecuencia las respuestas correctas
son difíciles. En este sentido los esfuerzos mediáticos
de las iglesias deben hacer el intento de implicar a la audiencia
en las cuestiones, y luego ayudarlas a encontrar las respuestas.
¿Por qué las iglesias no son escuchadas?
Con mucha frecuencia se escuchan en ambientes evangélicos
quejas por la cobertura de las noticias religiosas en los
medios de comunicación masiva. Sin embargo, un experto
insiste en que las iglesias deberían comunicar su mensaje
mucho mejor. Phil Cooke analiza en dos libros recientes los
cambios de la cultura popular y cómo utiliza los medios
la generación más joven.
Si las iglesias quieren ser escuchadas necesitan responder
de forma adecuada a la nueva situación, o corren el
riesgo de no ser oídas, afirma este consultor, según
informó la agencia de noticias católica Zenit.
Aunque los libros están escritos en el contexto de
las iglesias evangélicas de los Estados Unidos, contienen
puntos válidos para cualquier persona implicada en
la religión y los medios. En su libro de 2008, "Branding
Faith: Why Some Churches and Non-Profits Impact Culture and
Other Don't", Cooke admite que la idea de usar un lenguaje
de marca en el contexto eclesiástico puede parecer
inapropiada. Al final, sin embargo, la cuestión no
es sólo un ejercicio de marketing superficial, sino
cómo la gente percibe la organización y su mensaje.
Por eso, su propuesta no es un intento de "renombrar"
la fe cristiana, una idea que describe como absurda, sino
más bien cómo lograr expresar la fe en una cultura
dominada por los medios.
Se necesitan medios y actitudes diferentes
Al describir algunos de los cambios de la cultura contemporánea,
Cooke observa que el término “mass media”
ya no es el adecuado ya que hoy los medios buscan más
la personalización. El número de canales de
televisión se ha disparado en los últimos años,
Internet abrió nuevas posibilidades de comunicación
y el índice de audiencia de las principales cadenas
de televisión y periódico desciende de modo
drástico.
Y algo más importante: la actitud de la audiencia
es muy diferente. En el pasado, los dirigentes de las iglesias
y los locutores cristianos pensaban que tenían las
respuestas a lo que su audiencia quería, y que la audiencia
les escucharía. En contraste, hoy la audiencia tiene
responsabilidad y el desafío es lograr que oigan y
respondan, afirma Cooke.
La comunicación pobre de las iglesias
Cooke admite que las iglesias a menudo han hecho una labor
pobre de comunicación con la cultura. “Para llegar
hasta una cultura poscristiana es necesario hablar en un lenguaje
que comprendan”, explica. Esto significa respetar sus
valores - incluso cuando no estemos de acuerdo con ellos,
y atraer lo suficiente para justificar su atención.
"Si queremos tener éxito en la comunicación
de un mensaje de esperanza, necesitamos darnos cuenta que
la cultura no tiene en cuenta la forma en que lo hacemos",
observa Cooke.
El cristiano en el mundo digital
En su otro libro, publicado a principios de este año,
"The Last TV Evangelist. Why the Next Generation Couldn't
Care Less About Religious Media and Why It Matters" (Conversant
Media Group), Cooke insiste en que en esta era de información
instantánea, la percepción importa más
que nunca. Actualmente las personas están abrumadas
por las opciones que tienen en los medios. Además,
la generación joven no sólo es más crítica
con los medios que escogen, sino que también quieren
interactuar con ellos. Por eso, Cooke sugiere empezar por
llegar a la cultura escuchando. También precisa que
un solo medio ya no es suficiente para captar la plena atención
de un consumidor, una afirmación que choca con el paradigma
de las iglesias que apuestan exclusivamente por la TV o la
radio o que se limitan a comunicar en forma cerrada en Internet
a través de la contratación del envío
masivo e indiscriminado de correo electrónico basura.
El poder de la imagen para evangelizar
En sus dos libros, Cooke hace una serie de recomendaciones
a los dirigentes de las iglesias sobre cómo comunicar
mejor su mensaje. Uno de las principales cuestiones tiene
que ver con el poder de las imágenes. El joven de hoy
habla el lenguaje del diseño, comenta este consultor.
Por eso, si las iglesias quieren causar impacto, el diseño
es el lenguaje que deben aprender. Sin un elemento visual,
llegar a las personas de hoy se hará cada vez más
difícil. Cooke también advierte en contra del
peligro de perseguir la relevancia. "La mayoría
de la gente trabaja tan duro para ser relevante que giran
de modo desesperado en la irrelevancia", observa. El
error es confundir la relevancia con la moda. La relevancia
no tiene que ver con seguir tendencias, afirma Cooke, sino
más bien con superar la prueba del tiempo.
Fuente: Semanario digital PULSO CRISTIANO
Síntesis de nota original de César Dergarabedián
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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