Estudios
confirman terapias para disminuir la tendencia a la homosexualidad
La investigación enfrenta
la ideología
Ha llegado la época en que alguien puede ser sancionado
en algunos países si se refiere a una persona que obviamente
es varón, pero que desea que le califiquen como hembra.
Tal parece que necesita hacerse un pequeño cambio –sólo
agregar “identidad de género”– para
que no haya discriminación. Hasta aquí la ideología,
pero veamos qué dicen las investigaciones y la práctica.
Para esto, podemos compartir el siguiente informe de la Lic.
Norma Mendoza Alexandra, experta en ciencias sociales y políticas,
filósofa y Master en Educación Familiar.
Algunos grupos internacionales han estado impulsando la aceptación
incondicional de las locuciones “identidad de género”
y “expresión de género”, que según
sus propias definiciones consisten en:
Identidad de género: “Es la auto-percepción
individual o sentido intrínseco del ser de un hombre,
un varón, una mujer, una hembra, ambos, ninguno, un
macho, doble –espíritu, bi–género
o alguna otra configuración de género. La identidad
de género a menudo coincide con el género típicamente
asociado con la anatomía de la persona pero otras veces
no”.
La “expresión de género” se refiere
a “cualquier combinación en como alguien presenta
características de comportamiento externas que son
definidas socialmente como masculinas o femeninas, incluyendo
vestido, peculiaridades, patrones del habla e interacciones
sociales” (Cf. Glsen Jump Start Guide. Gender Related
Terminology List).
Las personas que demandan “identidad de género”
y protección de “expresión” son
físicamente hombres y mujeres normales, pero de acuerdo
a los ideólogos de género, lo que importa no
es qué sexo se es realmente, sino de qué sexo
se quiere ser o se piensa que es.
Ha llegado la época en que alguien puede ser sancionado
en algunos países si se refiere a una persona que obviamente
es varón, pero que desea que le califiquen como hembra.
Tal parece que necesita hacerse un pequeño cambio –sólo
agregar “identidad de género”– para
que no haya discriminación. Hasta aquí la ideología,
pero veamos qué dicen las investigaciones y la práctica.
La American Psychological Association (Asociación
Americana de Psicología, APA) y otras organizaciones
de salud mental, han objetado proveer de cuidados psicológicos
a aquellos que están afligidos por atracciones sexuales
no-deseadas en una serie de aspectos; sin embargo, estas objeciones
incluyen afirmaciones que no son científicamente sostenibles
como:
“No existe evidencia conclusiva de que la orientación
sexual pueda ser cambiada a través de terapia de reorientación”
o “ha sido mostrado que los esfuerzos para cambiar la
orientación sexual son dañinos” o “no
existe mayor patología en la población homosexual
que en la población en general”.
En un estudio que contrasta con lo anterior, denominado What
Research Shows (Lo que Muestra la Investigación) de
la National Association for Research and Therapy of Homosexuality,
NARTH (Asociación Nacional para la Investigación
y Terapia de la Homosexualidad), se ofrece una revisión
panorámica de más de cien años de evidencia
basada en la experiencia, en estudios clínicos y en
estudios de investigación que demuestra que es posible
para hombres y mujeres disminuir su atracción homosexual
no-deseada y desarrollar su potencial heterosexual; que los
esfuerzos para cambiar atracciones homosexuales no-deseadas
no son generalmente dañinas; y que varones y mujeres
homosexuales tienen ciertamente y sustancialmente más
experiencias y factores de riesgo para patología médica,
psicológica y relacional, que la población en
general.
Basados en la revisión de 600 reportes clínicos,
investigadores y antiguos clientes –primariamente de
revistas profesionales y otras de lectura y revisión
científica concluyeron que el tratamiento de reorientación
ha sido de ayuda para muchos y debe continuar estando disponible
para a aquellos que lo busquen.
Aún más, profesionales de la salud mental que
sean competentes para proveer dichos cuidados, éticamente
deberían de hacerlo.
El éxito del tratamiento para los clientes que buscan
cambiar la homosexualidad no-deseada y desarrollar su potencial
heterosexual, ha sido documentado en la literatura profesional
y de investigación desde fines del siglo XIX. What
Research Shows ha revisado 125 años de reportes clínicos
y científicos que documentan que intentos profesionalmente
asistidos y otros intentos de cambio volitivo de la homosexualidad
hacia la heterosexualidad han sido exitosos para muchos y
que dicho cambio continúa siendo posible para aquellos
que están motivados a intentarlo.
Clínicos e investigadores han reportado resultados
positivos después de usar o investigar una variedad
de acercamientos de reorientación.
Los críticos de las terapias de reorientación
comúnmente aducen que, como la calidad de la antigua
investigación y reportes clínicos citados como
evidencia de que la reorientación es posible no contienen
los estándares actuales de investigación, dicha
evidencia no es relevante y puede ser desechada.
En What Research Shows no están de acuerdo. Antiguos
reportes de cambio exitoso fueron elaborados predominantemente
por clínicos individuales como casos de estudio de
terapia psicoanalítica-psicodinámica.
Estos reportes fueron ‘dignos de crédito’
y fidedignos cuando fueron publicados: contenían los
estándares aceptables de un estudio profesional y científico
en sus días.
Recientes estudios ofrecen las medidas objetivas de los mismos
clientes, investigan una variedad de acercamientos teóricos
y clínicos a la psicoterapia y asesoran las experiencias
de múltiples terapeutas en el mismo estudio, sin embargo,
más de un siglo de evidencia empírica documenta
que la homosexualidad es mutable (vgr. individuos motivados
con comportamientos homosexuales no-deseados y/o atracciones,
que han cambiado exitosamente con ayuda terapéutica
o por mediación religiosa), aunque también es
necesario que haya aún más investigación
metodológicamente sofisticada en los diversos acercamientos
de cuidado psicológico para aquellos con comportamientos
homosexuales no-deseados y/o atracción.
Existen dos premisas esenciales en las que se basa el tratamiento
de la homosexualidad:
1. Primera, es primariamente del desarrollo y de adaptación
en su naturaleza, con otros factores que contribuyen (tales
como factores de predisposición constitucional/biológicos
o aprendizaje a través de actividad sexual {no-} consensual).
2. Segundo, personas con una adaptación homosexual
pueden ser ayudadas a que experimenten un mayor ajuste heterosexual.
La literatura clínica y científica actual,
documenta que la homosexualidad es más fluente que
fija y que la reorientación sexual es posible para
aquellos que opten participar en dicho tratamiento psicológico.
Lo mejor de la ciencia actual apoya los derechos de las personas
a buscar tratamiento profesional competente para asistirlos
en el cambio de su orientación sexual, así como
los derechos de profesionales de la salud mental para ofrecer
dicho tratamiento. No existen suficientes bases éticas
científicas o profesionales para negar dicho tratamiento.
Una síntesis objetiva de la literatura de investigación
y clínica derivada de cientos de fuentes, revela numerosos
resultados científicos:
1. A pesar del conocimiento del riesgo de SIDA, los homosexuales
repetida y patológicamente continúan dando rienda
suelta a prácticas sexuales sin protección.
2. Los homosexuales representan el más alto número
de casos de STD.
3. Muchas prácticas de sexo homosexual son médicamente
peligrosas, con o sin protección.
4. Más de un tercio de hombres y mujeres homosexuales
son drogadictos de sustancias.
5. Cuarenta por ciento de los adolescentes homosexuales reportan
historias de intentos de suicidio.
6. Los homosexuales tienen incidencia de desórdenes
mentales en mayor grado que los heterosexuales, tales como
desórdenes de la alimentación, desórdenes
de la personalidad, paranoia, depresión y ansiedad.
7. Las relaciones homosexuales son más violentas que
las relaciones heterosexuales.
8. El sesgo social y la discriminación en sí
y por sí misma, no contribuye a la mayor parte del
incremento de riesgo para la salud en homosexuales.
La hipótesis usual es que la discriminación
social contra los homosexuales es sólo y primariamente
responsable del desarrollo de esta patología. Sin embargo,
intentos específicos de confirmación de esta
hipótesis de discriminación social no han tenido
éxito, y la posibilidad alternativa –que estas
condiciones estén de alguna manera relacionadas a la
estructura psicológica de una orientación homosexual
o a consecuencia de un estilo de vida homosexual-- no ha sido
denegada.
Por supuesto, algunos estudios interculturales sugieren que
esta tasa más alta de disturbio psicológico
es en realidad independiente de la tolerancia de una cultura
–o la hostilidad hacia– el comportamiento homosexual.
Creemos que una más amplia investigación que
no esté comprometida por sesgo políticamente
motivado, debe llevarse a cabo para evaluar este asunto.
El deseo de un cliente para prevenir o cesar de experimentar
tal variedad de serios riesgos a la salud tanto médicos
como psicológicos y relacionales es suficiente razón
para que cualquiera busque y reciba tratamiento psicológico
competente con objeto de minimizar o solucionar los deseos,
comportamientos y estilos de vida asociados con dichos riesgos
crecientes.
Las preocupaciones de padres, de miembros de la familia y
de amigos de personas cuyos comportamientos sexuales y/o atracciones
lo (o la) pongan en riesgo de tales daños, son comprensibles
y científicamente justificables. Profesionales de la
salud mental pueden ofrecer éticamente asistencia psico-educativa
y terapéutica a familias con dichas preocupaciones,
de tal manera que se respeten las necesidades de autonomía,
auto-determinación y confidencialidad según
la edad de sus seres queridos y que por otra parte se preserve
la integridad de la relación terapéutica.
Bibliografía recomendada: NARTH. What Research Shows
(Lo que Muestra la Investigación): Respuesta de NARTH
a Afirmaciones sobre Homosexualidad de la Asociación
Americana de Psicología (APA). Journal of Human Sexuality
(Revista de Sexualidad Humana), 1, 1-128. Pedidos de copias
de esta revista deben dirigirse a NARTH, 307 West 200 South-Suite
3001, Salt Lake City, UT 84101 o en la web: www.narth.com.
nmendoza_alexandry@hotmail.com
Fuente: GAMA, Semanario de Análisis y Actualidad.
N. de la R.:
Norma Mendoza Alexandra es Licenciada en Ciencias Políticas
y Sociales, U.N.A.M. Tiene estudios en el área de Ciencias
Sociales en la Northern Illinois University, De Kalb, Ill.
E. U. A. Estudios en Ciencias Sociales y Filosofía
en Stanford University, Palo Alto, E. U. A. Maestría
en Educación Familiar del Instituto Panamericano de
Ciencias de la Educación. Universidad Panamericana,
México. Diplomada en Filosofía en la Universidad
Panamericana, México. Autora de dos libros: REFLEXIONES
SOBRE LA ADOPCIÓN, Editorial Mc Graw Hill, 1999 y ADOPCIÓN
ES FAMILIA, Editorial Trillas, Febrero 2004.
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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