Medio
millón de fieles en la procesión del Señor
y la Virgen del Milagro
Salta, 16 septiembre 2009 (AICA).- Una multitud de fieles,
calculada en medio millón de personas, participó
ayer de la tradicional procesión de las imágenes
del Señor y la Virgen del Milagro por las calles céntricas
de la capital provincial, y renovó el Pacto de Fidelidad
a los patronos tutelares de Salta.
Poco después de las 16 salió de la catedral-basílica
la Cruz procesional, escoltada por una guardia de gauchos
de Güemes, y cinco minutos después partió
la Virgen de las Lágrimas. Minutos después lo
hizo la imagen de la Virgen del Milagro, con su base de claveles
blancos, mientras que media hora después salió
del templo el Señor del Milagro, colmado de claveles
rojos a sus pies. Su salida fue saludada por el sonar de sirenas
y campanas, y el agitar de pañuelos blancos.
Al llegar al monumento al General Martín Miguel de
Güemes, el pueblo y las autoridades civiles y eclesiásticas
renovaron el pacto de fe con los patronos tutelares de Salta.
La procesión fue encabezada por el arzobispo de Salta,
monseñor Mario Cargnello, y el gobernador salteño
Juan Manuel Urtubey, entre otras autoridades provinciales.
“Gracias, Señor del Milagro, porque también
este años nos concedes renovar nuestra esperanza. Tú
eres el Buen Pastor que nos conduce a los pastos de la vida
y de la fraternidad”, dijo el prelado. Delante de las
imágenes, monseñor Cargnello ratificó
el compromiso de querer ser, en cada una de las comunidades,
una Iglesia “semilla de una humanidad nueva, más
justa y más fraterna”.
También renovó el compromiso misionero a favor
“de la vida y de la familia, de la educación
y de la juventud, de la justicia y de la paz”, y al
subrayar la esperanza en los jóvenes, advirtió
sobre “el flagelo inicuo de la droga que se extiende
como un cáncer en nuestros barrios, el aumento del
miedo y de la inseguridad".
El prelado salteño exhortó a los muchachos
y muchachas a “no ceder a los mercaderes de la destrucción
e implorar con fuerza y, si es necesario, imperar a quienes
trafican con el futuro y la vida de los mismos: No les es
lícito continuar matando”.
Por último, monseñor Cargnello pidió
perdón por “las debilidades e infidelidades de
mis hermanos e hijos sacerdotales”, al tiempo que agradeció
a los sacerdotes “su ejemplo y servicio ministerial”
y oró por los seminaristas, para que “puedan
formarse en un clima honesto y transparente que madure en
ellos una rectitud profunda a lo largo de su camino formativo
en la muerte”.
El triduo festivo comenzó este domingo con una misa
en la catedral local, mientras comenzaron a llegar a la capital
provincial numerosos fieles en peregrinación, algunos
a pie desde parajes muy alejados del interior salteño,
y otros desde provincias cercanas y de países limítrofes.
Los peregrinos, algunos de los cuales recorrieron más
de 500 kilómetros a pie, llegaron desde Cafayate, Talapampa,
la Viña, Coronel Moldes, Carril, la Merced y Cerrillos.
También de Molinos, Colomé, Tacuil, Humanao,
Amaicha, Hualfín y La Angostura.
La celebración se realiza desde el año 1692
y recuerda los hechos del 13 de septiembre, cuando se encontró
en la iglesia la imagen de la Inmaculada Virgen María
caída en el suelo, sin daño en su rostro y manos,
después del terremoto que destruyó la localidad
de Esteco.
Fuente:
www.aica.org
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