Mensaje por el final del Ramadán

 

La Santa Sede propone a los musulmanes luchar juntos contra la pobreza

Buenos Aires, 11-10-09. (AI).- Desde la Ciudad del Vaticano, la Santa Sede invito tanto a los cristianos como los musulmanes, para que desde sus respectivos credos religiosos, unan fuerzas para luchar contra la pobreza. Es el mensaje lanzado por el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, hecho público hoy con motivo del fin del Ramadán.

 

Con este tradicional mensaje, la Santa Sede felicita todos los años a los creyentes musulmanes por la ‘Id al-Fitr', la fiesta con la que concluye el mes de ayuno. Como dice el documento este mensaje se ha “convertido no sólo en una costumbre, sino en una cita esperada. En muchos países, supone una ocasión de encuentro amistoso entre numerosos cristianos y musulmanes”, concluyendo así que se trata de un signo de amistad, del que habrá dar gracias a Dios.

 

"Todos sabemos que la pobreza humilla y genera sufrimientos intolerables; estos están a menudo en el origen del aislamiento, de la ira, incluso del odio y del deseo de venganza", manifiesta el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente de este dicasterio y quien firma la autoría del mismo.

 

El purpurado advierte que la pobreza está en la base de la violencia que "empuja a acciones hostiles con todos los medios disponibles, buscando justificarlos también con consideraciones de orden religiosas: apoderarse, en nombre de una pretendida 'justicia divina', de la riqueza del otro, incluyendo su paz y su seguridad". Para luchar contra el extremismo, por tanto, "exige necesariamente la lucha contra la pobreza a través de la promoción de un desarrollo humano integral".

 

El punto 5 del documento contiene el fundamento de la invitación: “como creyentes, desear la concertación para buscar juntos soluciones justas y duraderas al flagelo de la pobreza significa también reflexionar sobre los graves problemas de nuestro tiempo y, cuando es posible, comprometerse juntos para encontrar una respuesta. Es necesario, en esto, que la referencia a los aspectos de la pobreza ligados a la globalización de nuestras sociedades revista un sentido espiritual y moral, porque compartimos la vocación a construir una sola familia humana en la que todos -individuos, pueblos y naciones- regulen sus comportamientos según los principios de fraternidad y responsabilidad”.

 

También no deja de expresar el avance que existe en las relaciones entre ambas religiones al reconocer que “parece que en diversos lugares del mundo hemos pasado de la tolerancia al encuentro, a partir de una visión común y de preocupaciones compartidas. Esto es ya un importante objetivo alcanzado”.

 

"Poniendo a disposición de todos la riqueza que brota de la oración, del ayuno y de la caridad de unos y otros, ¿no sería posible quizás que el diálogo movilizara las fuerzas vivas de cuantos están en camino hacia Dios? El pobre nos interpela, nos desafía, pero sobre todo nos invita a colaborar por una noble causa: ¡la de vencer su pobreza!", concluye.

 

Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar