Ya que hablamos de secuestros
Por *Edgardo Molo
Según lo expresado -a través de la Cadena Nacional
de radiodifusión- por la Presidente Cristina Fernández
de Kirchner, los argentinos venimos siendo víctimas
de una innumerable secuencia de secuestros, entre los que
destacó el secuestro de goles por parte de la empresa
que tenía la exclusividad de los mismos, el secuestro
de imágenes (no se sabe de quien), de la palabra (?),
y de otros que equiparó con aquellos que dejaron 30.000
desaparecidos.
Mientras la parte de la sociedad -que no había concurrido
al acto de lanzamiento de las transmisiones abiertas del fútbol-
quedaba absorta con ese fragmento del discurso presidencial,
la otra parte que sí estaba presente allí, de
manera inaudita y enfervorizada, festejaba aquella comparación.
Si bien se puede llegar a entender que su propio entusiasmo
y el calor del auditorio, pudieron jugar una mala pasada al
estilo de improvisación que emplea en sus discursos,
debemos convenir, que tal desmesura, de pronto, pudo servir
para ocultar otro tipo de secuestros de los que la gente común
no se entera, como pueden ser:
- Aquellos perpetrados sobre las frecuencias de UHF de televisión
abierta, que los organismos del Estado (COMFER/CNC), desviaron
hacia los sistemas cerrados por suscripción.
- De la señal del Canal Encuentro, que -a pesar de
estar sostenido por todos los contribuyentes- sólo
puede ser disfrutado por los abonados de cable (la misma solución
encontrada para el fútbol servía para dichas
producciones; o sea: su difusión debe ser brindada
por el Canal 7).
- Las emisiones de Canal 7 - “La televisión
Pública”, que no llega a todos los contribuyentes
del país por falta de repetidoras; pero que ahora -por
el fútbol- se adelanta todo el dinero necesario que
podía haber servido para instalarlas.
- Los 29 años que perdura la imposibilidad de acceder
a las licencias y frecuencias de radiodifusión, por
causa de la mora del Estado en legislar y normalizar la actividad.
- De todas las garantías incluidas en los documentos
y declaraciones de DDHH, que el Gobierno hace propias, olvidando
que esos derechos pertenecen a los ciudadanos y no, a los
gobernantes.
Antes que nada, los argentinos hemos sido víctimas
del secuestro de nuestras bases democráticas, del sistema
republicano, y de todas las garantías constitucionales,
que supimos conseguir.
* Asesor Técnico Legal
Especialista en Radiodifusión
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