¿Terapias alternativas o manipulación psicológica?
Las pseudoterapias New Age
Por Álvaro Farías Díaz
Director del Servicio de Estudio y
Asesoramiento en Sectas del Uruguay
Hombres y mujeres de nuestra cultura de fines de siglo XX
y principios del siglo XXI, están atravesados por un
particular sentimiento de malestar. Buscan sin cesar experiencias
de tipo oceánicas que logren, de alguna manera, mitigar
ese afecto. Naufragio, nihilismo, desesperanza, soledad...
son algunas de las notas que parecen caracterizar este particular
modo de ser que ha sido llamado "postmodernismo".
Podríamos preguntarnos ¿por qué tienen
tanto éxito películas como Harry Potter y El
Señor de los Anillos o libros como El Alquimista? ¿Por
qué florecen cada día más las expresiones
del pensamiento imaginario o mágico? ¿Por qué
aunque la modernidad lo creía moribundo, Dios sigue
resistiendo tan bien? ¿Cómo han evolucionado
las religiones históricas, en contacto con las nuevas
creencias y las nuevas formas de espiritualidad marcadas con
el sello del individualismo y el pragmatismo? Y al fin de
cuentas, ¿cómo comprender esta plétora
de creencias y prácticas que se despliega ante nuestros
ojos, esa religiosidad flotante, "a la carta", que
se desarrolla dentro de nuestra sociedad?
La crisis de la modernidad significa también la crisis
de la subjetividad. La palabra "sujeto" proviene
del latínsubjectus, que designa el estado de estar
"sujeto a". Ahora bien, ¿sujeto a qué?
Podríamos decir que en la modernidad las personas estaban,
en mayor o en menor medida, todas sujetas al relato político,
científico, filosófico y también al discurso
religioso. La postmodernidad ha significado la caída
de estos relatos que daban sentido a la existencia, ha significado
lo que Lyotard ha llamado la caída de los metarrelatos.
Por eso el sujeto postmoderno fragmentado, disociado, alienado
a decir de Dufour, busca afanosamente un relato, un discurso
que legitime su existencia.
Lo decíamos más arriba, es el sentimiento de
naufragio el que predomina en nuestros días, algunas
estadísticas sostienen que cerca de un 20% de la población
sufre depresión. Quizás el emblema del cientificismo
y el pragmatismo modernos triunfantes sea el medicamento antidepresivo.
Con el antidepresivo, aparentemente, la ciencia ha triunfado
sobre las fronteras del alma logrando hacer desaparecer el
dolor. Vemos a diario como, a cada persona "normal"
que sufre los golpes de alguna penosa pérdida, abandono,
desempleo, accidente, se le receta en cada caso la combinación
necesaria de ansiolíticos o antidepresivos para sobrellevar
su dolor. ¿Sobrellevar su dolor? o ¿acallar
su dolor?
Vemos hoy como los hombres y mujeres de nuestra cultura, afectados
por las enfermedades del humor, son medicados con la misma
gama de medicamentos frente a cualquier cosa. Por un lado
se encomiendan a la medicina científica, y por otro
aspiran a una terapia que reconociendo su identidad de lugar
a la palabra. El psicoanálisis, paradigma revolucionario
desde hace ya cien años, parecería haber perdido
algo de su fuerza revolucionaria, cediendo el terreno en lo
que a la "cura a través de la palabra" se
refiere.
Como lo dice Élisabeth Roudinesco, "asistimos
en las sociedades occidentales a un increíble auge
de ensalmadores, hechiceros, videntes y magnetizadores. Frente
al cientificismo erigido religión y frente a las ciencias
cognitivas, que valorizan al hombre - máquina en detrimento
del hombre deseante, vemos florecer, como consecuencia, toda
una clase de prácticas surgidas, ya de la prehistoria
del freudismo, ya de una concepción ocultista del cuerpo
y el espíritu: magnetismo, sofrología, naturopatía,
iriología, auriculoterapia, energética transpersonal,
prácticas medúmnicas y de sugestión,
etc. Contrariamente a lo que podríamos creer, estas
prácticas seducen más a las clases medias (empleados,
profesionales liberales y ejecutivos) que a los medios populares".
Intentaremos reflexionar sobre esto último.
La pseudoterapias "New Age"
Daremos unas breves pinceladas acerca del fenómeno
de la Nueva Era, y luego pasaremos a exponer el tema de las
"terapias" New Age intentado brindar una comprensión
psicoanalítica de lo que, en la mayoría de los
casos, sucede a la interna de esos vínculos terapéuticos.
Bajo el término "New Age" se engloba un conglomerado
de ideas que hace difícil su concreción: hay
quienes sostienen que es una nueva forma de afrontar la vida
y de expresarla, para otros es un sincretismo tan enorme que
lo único que pretende es confundir y recoger el fruto
de tal confusión.
Para algunos empezó en la década de los 60,
principalmente en California, intentando propagar una "nueva
conciencia", un movimiento de contracultura, donde miles
de jóvenes decían no al sistema y se enfrentaban
a la autoridad. Para otros, el nombre fue divulgado por la
teosofista A. Bailey (1880-1949) y por el esoterista Paul
le Cour (1871-1954). Finalmente el consumo de drogas alucinógenas,
como el LSD, permitió a aquellos jóvenes del
movimiento contracultura, poder experimentar con estados alterados
de conciencia para así poder alcanzar nuevos "niveles
de conciencia".
Hoy ya no se trata de cambiar el sistema, antes de hacerlo
hay que cambiarse a sí mismo. Se encuentra que en esa
búsqueda del yo, las religiones orientales están
más cerca que las occidentales. Se argumenta que las
religiones asiáticas valoran más la experiencia
interior que los logros externos, la armonía con la
naturaleza más que su explotación. Y, en muchos,
casos se ha pasado del "prohibido prohibir" a un
"sí, maestro".
Nuestro momento actual dista mucho de desconocer la fascinación
por lo sagrado, que irrumpe por caminos que parecían
ya poco transitados o reservados a los marginados de la religión.
Quién se sorprende ya por ciertos programas de televisión,
ciertos programas de radio, ciertos avisos en diarios y revistas
en donde aparecen "ofertas religiosas" mezcladas
con "ciencia": radiestesia, control mental, reiki,
budismo, meditación trascendental, viajes astrales,
Jesús cósmico, Iglesias neopentecostales, grupos
gnósticos, etc. Pero, ¿qué es lo que
está ocurriendo? los intentos de explicación
son varios.
Una explicación sociocultural coloca este fenómeno
dentro de un movimiento sociocultural solamente, otra explicación
proviene desde la crítica religiosa y afirma que las
religiones históricas se han vuelto acartonadas no
sabiendo dar respuestas a la nueva sensibilidad postmoderna.
La tercera explicación nos introduce de lleno en ese
mundo de la "New Age", o sensibilidad mística
de nuestro tiempo. Nos hallaríamos ante el inicio de
una nueva época (la de Acuario) que supone una sensibilidad
diferente de la que ha predominado hasta hoy (era de Piscis),
más belicosa, delimitativa, institucionalizada y racionalista.
La New Age hunde sus raíces en el intento de encontrar
puntos de contacto entre ciencia y religión, entre
la razón y la magia, entre Oriente y Occidente. Se
pretende crear un nuevo paradigma. Se trata de una huída
de lo tradicional hacia lo alternativo. Una de las principales
divulgadoras del pensamiento New Age, Marilyn Ferguson en
el que seguramente es su libro más famoso, La conspiración
de Acuario, habla de las principales psicotécnicas
que hay que emplear para alcanzar la transformación
de la conciencia, entre ellas incluye: la hipnosis, la meditación,
grupos de ayuda, técnicas de biofeedback, técnicas
chamánicas, seminarios para el desarrollo del potencial
humano, la teosofía, terapias corporales, bioenergética,
disciplinas orientales, etc.
Según ella, para que se de esta transformación
habría que recorrer cuatro etapas:
--Habría un despertar que se produciría en
un momento determinado por un estímulo adecuado, como
ver una película, leer un libro, tener una alucinación
producida por una droga, por la recitación de un mantra,
etc.
--Luego, gracias a técnicas cono el zen, el yoga,
la bioenergética, etc. llegará el momento de
explorar el cuerpo y la mente. De esta exploración
resultaría la integración y "unificación
de las energías".
--La integración de las energías suele traer
consigo el "encuentro con ángeles", realizar
un "viaje astral" en donde se percibe la "memoria
del Universo", donde se llega a tener un conocimiento
superior que no está limitado por el espacio y el tiempo,
donde uno es capaz de realizar lo que desee con solo pensarlo.
Una vez culminada la etapa de integración con el todo,
donde todo es Dios, y por lo tanto "yo soy" Dios,
se pasa a la cuarta etapa.
--Llega la conspiración, donde se irradia el estado
de alcanzado hacia todo lo que le rodea, hasta conseguir la
transformación que él ha experimentado.
Hay que aclarar qué es lo que en la New Age se entiende
por "Dios". Dios sería la "Energía"
que en un momento determinado descendió sobre Jesucristo,
Buda, Mahoma, y más cerca en la historia sobre el Conde
Saint Germain. Los nueverinos interpretan la crucifixión,
resurrección y ascensión de Jesucristo dentro
de un contexto esotérico, como un símbolo de
la liberación de la Energía crística
y su difusión a modo de gas vivificador del cielo nuevo
y la tierra nueva, manifestación esta que se manifestará
en todo su esplendor cuando ocurra el advenimiento de la "Nueva
Era" o "Era de Acuario".
Mientras que el Cristo interior en inmanente a cada uno es
la "chispa" interior, desprendida de la Energía
o Cristo cósmico. Cualquiera puede llegar a ser "Cristo",
para ello hay que recurrir a las técnicas New Age y
sobretodo provocar estados alterados de conciencia (trances
místicos, fenómenos de channeling, etc.) al
mismo tiempo que hay que conectarse con la ecología,
conducto de la Energía cósmica.
A partir de la práctica del "channeling"
(canalismo), se puede invocar la asistencia de los llamados
"Maestros Ascendidos" o "Avatares", estos
verdaderos guías de la humanidad le dictarían
en la conciencia a las personas sobre qué hacer, sentir,
pensar, de manera que cada uno invocando a su Maestro Ascendido
de turno, puede llegar a justificar cualquier decisión
por irracional que parezca.
En palabras de Miguel Pastorino, "estos ‘maestros
ascendidos', avatares, son hermanados y yuxtapuestos unos
a otros en una perpleja y solidaria enumeración: Henoc,
Elías, Moisés, Paracelso, El Morya, Noé,
Mahachohan, Pitágoras, Confucio, Jesús de Nazareth,
Hermes Trismégisto, Elohim, Buda, Nichiren, Mahoma,
Krishna, Melquisedec, Maitreya, El Rey Arturo, Minerva, Nabucodonosor,
Serapis Bei, Lady Rowena, San Juan Bautista, Eliphas Lévi,
Sanat Kumara, El Arcángel Miguel, M. Eckhart, Nanak,
Francis Bacon, La Virgen de Fátima, El Conde de Saint
Germain y también algún E.T. Todos ellos serían
manifestaciones del único ‘Cristo cósmico'".
Como casi siempre, cuando se mezclan tantas cosas al final
no tenemos nada, al menos nada positivo o que realmente sirva
para algo. Podemos decir que de cada área se entresaca
lo que se quiera, sin profundizar en nada, y lo utilizan como
recetas, aplicables para todo el mundo. El mayor problema
con todo esto es la utilización perversa de estas creencias
y técnicas. Cada uno es libre de pensar y creer en
lo que le parezca más oportuno. Lo malo es cuando sin
aviso previo se le van introduciendo creencias que no compartía
en primera instancia, aprovechando circunstancias poco éticas
a través de un proceso de manipulación psicológica.
Muchas de las ofertas terapéuticas que aparecen en
los anuncios que podemos ver en las paradas de ómnibus,
en la radio, en revistas y en programas de televisión
van desde la terapia reikista, angeológica, terapia
floral, curación con cristales, yoga, chamanismo, regresiones
a vidas pasadas, el Instituto Nefrú del Maestro Rolland,
la Metafísica New Age de Mario Olivero Troise... la
lista es interminable. En la mayoría de estos casos
no hay al frente de este tipo de ofertas terapéuticas
un profesional idóneo, es decir un Psicólogo
o un Psicoterapeuta formado para el ejercicio de tal función.
Cuando lo hay se dan fenómenos de intrusismo profesional
y abuso terapéutico.
Carmen Rodríguez y Carmen Almendros, en un estudio
publicado en el año 2005 afirman que el 97% de las
personas que habían estado en pseudoterapias afirmaba
haber sufrido abusos verbales por parte del "terapeuta";
el 86% se sintieron dañados por la experiencia; el
78% recibieron malos tratos; el 50% sufrieron depresión;
el 25% tuvieron relaciones sexuales con el "terapeuta".
La clínica con pacientes que han vivido este tipo de
experiencias y con sus familiares nos muestra que estos "terapeutas"
terminan siendo verdaderos manipuladores ya que con su forma
de actuar denotan un desconocimiento de la ética profesional
trasgrediendo los límites de la misma, hacen un mal
uso de las técnicas psicoterapéuticas y llevan
a cabo un manejo de la relación terapéutica
en su beneficio personal.
El funcionamiento más común de este tipo de
terapeutas, como lo afirma Miguel Perlado, es de tipo dominante,
con fuertes tendencias narcisistas, aspectos de grandiosidad
y paranoidismo, mostrándose como personas muy hábiles
verbalmente. En Psicoanálisis la "situación
analítica" está definida por el encuadre.
El encuadre con sus reglas, posibilita el desarrollo del proceso,
son los carriles por donde transcurre el tratamiento y, en
general, toda ruptura del encuadre puede llegar a significar
una alteración de la situación analítica
y del tratamiento.
Si hay algo que no hay en las "terapias" New Age
es un encuadre. En general en este tipo de "terapias",
los límites terapéuticos se diluyen y los pacientes
terminan por transformarse en verdaderos creyentes o adeptos,
se establece una co-dependencia donde el "terapeuta"
y sus pacientes transforman la experiencia terapéutica
en un sistema cerrado donde predomina la perversión,
de esta manera los pacientes llegan a ser amigos de sus "terapeutas",
empleados, colegas, aprendices; en las situaciones de grupo
llegan a convertirse en hermanos que están agrupados
con el fin de admirar y dar apoyo a su "terapeuta".
Como se podrá ver se despliega una dinámica
similar a la de los grupos dogmáticos.
No vamos a ingresar, porque no es el objetivo de este trabajo,
en el difícil terreno de definir qué es una
secta. El "problema de la definición" como
lo llaman los especialistas en la materia, es un problema
harto difícil y que suele levantar ampollas. Solamente
vamos a tomar la llamada "definición psicológica"
de la Dra. Margaret Singer a fin de aclarar un poco en lo
que a la pregunta que motiva nuestro trabajo respecta. Singer
afirma: "prefiero emplear la expresión ‘relaciones
sectarias' para significar de manera más precisa los
procesos e interacciones que se dan en una secta.
Una relación sectaria es aquella en la que una persona
induce intencionalmente a otras a volverse total o casi solamente
dependientes de ella respecto de casi todas las decisiones
importantes de la vida e inculca en esos seguidores la creencia
de que ella posee algún talento, don o conocimiento
especial". Más adelante esta autora afirma que
el rótulo "secta" refiere a tres factores:
a) el origen del grupo y el rol del líder; b) la estructura
de poder o relación del líder y los seguidores
y c) el uso de un programa coordinado de manipulación
psicológica (de aquí en adelante MP) o lo que
más comúnmente se denomina "lavado de cerebro".
¿Cómo se llega a esta situación? Desde
una comprensión psicoanalítica, podemos afirmar
junto con Perlado que se produce la perversión de una
relación transferencial. Una forma de entender esto
es tomándolo como una inversión del diálogo
analítico. En la práctica psicoanalítica
atendemos al paciente para conducirle por un camino desconocido
de antemano que va orientado, entre otras cosas, a disolver
la dependencia derivada de la transferencia para incrementar
la autonomía del paciente. El propósito del
terapeuta no es el lucro personal a costa de un tratamiento
interminable, sino ayudar al paciente a alcanzar un mayor
bienestar personal, familiar y social.
En momentos del proceso puede ser que aparezca una transferencia
idealizante y adhesiva que se mantiene rígida. Este
fenómeno se acerca bastante a lo que pasa en la relación
entre el adepto y su líder, pero al contrario de lo
que sucede en el discurso dogmático que asume como
cierta esa transferencia, en nuestro trabajo no asumimos esa
proyección y la tomamos como producto de una fantasía
inconciente. Es en este último punto en donde radica,
a nuestro entender, lo que podemos entender como manipulación,
es decir, una perversión del vínculo transferencial
encaminada a alimentar el yo narcisista del líder.
En los testimonios de personas afectadas por este fenómeno,
podemos ver como a poco de iniciar el "tratamiento"
se comienza a llevar a cabo el proceso de MP. Todo comienza
con lo que llamamos "proselitismo engañoso",
es decir, a la persona que consulta a este tipo de "terapeutas"
nunca se le dice el verdadero trasfondo sectario que este
tipo de prácticas terapéuticas tienen. A poco
de comenzar el tratamiento, y gracias a procesos fundamentalmente
inconcientes, se le irán inculcando todo un nuevo sistema
de creencias que, de haberlo sabido antes, seguramente la
persona no los hubiese aceptado. Poco a poco se ira incrementando
la asimetría, el "terapeuta" se auto impondrá
títulos como "Maestro", "Gurú",
"Apóstol". A partir de este "estatus
de superioridad" junto con una actitud "paternalista
benevolente" irá buscando que el paciente haga
"confesiones íntimas", iniciándose
así la espiral de la captación manipulatoria.
El proceso de MP termina siendo una violenta intrusión
en el mundo interno del paciente, implantando objetos internos
nuevos, llegándose incluso a negar la parentalidad
y el discurso social. Es un proceso de violencia psicológica
que genera fuertes estados regresivos y una gran dependencia.
Esta gran dependencia está enfocada a transformar al
sujeto en objeto, en instrumento del "terapeuta",
esto explica en parte, el por qué de la gran dificultad
de abandonar este tipo de relaciones. Termina por darse una
lógica dual, maniquea, escindida, clivada, en donde
todo lo bueno está dentro de la relación fusional
con el "terapeuta" y todo lo malo fuera.
El compromiso del adepto se apoya sobre un lazo transferencial
muy intenso, podemos decir que es una verdadera "realización"
de la transferencia, favoreciendo la regresión para
incrementar la dependencia y explotado al máximo por
el "terapeuta" para su beneficio personal. Todo
comienza como una seducción, a partir de esta seducción
comienza una forma sutil e insidiosa de violencia, de presión
emocional sobre la base del poder destinada a transformar
al sujeto en objeto. Las personas tienden a consultar estos
"terapeutas" generalmente en situaciones de crisis.
No es tan importante el contenido de la crisis (económica,
afectiva, existencial, etc.) como el hecho mismo de la crisis,
el hundimiento de las convicciones básicas del sujeto
y el incremento de vulnerabilidad consecuente.
En un momento de crisis, la confianza en objetos internos
buenos y continentes se pierde y es entonces cuando el "terapeuta"
se introduce en el mundo interno del sujeto para llevarlo
a la condición de adepto. Bastará con que el
"terapeuta" tome un conocimiento del sujeto que
alcance como para que desnude sus grietas narcisistas, estas
grietas narcisistas se hacen más visibles en los momentos
de crisis vitales en los que solemos todos ser más
vulnerables. Así también decae la confianza
en los objetos buenos continentes; el "bombardeo de amor",
el otorgamiento de "padres espirituales", el "sobredimensionamiento
de los conflictos", sobre todo los familiares, será
la manera de comenzar un ataque a los objetos parentales (de
hecho, este tipo de "terapeutas" se presentan generalmente
como padres o madres perfectos), para luego ser sustituidos
por verdaderos "objetos internos implantados mediante
un proceso de infiltración masiva en la mente del sujeto
que terminara por despojarlo de su mundo simbólico
llevándolo a un estado de no - pensamiento", como
señala Perlado.
La seducción sectaria es una forma de seducción
narcisista en tanto que despliega un proceso tendiente a envolver
y enredar cada vez más al sujeto en la espiral del
grupo, prometiéndole un ideal a través de una
adhesión pasional y radical que se supone que operará
como una suerte de transformación personal radical
y trascendente a través de rupturas en las relaciones
("renunciamientos" a los amigos, trabajo, estudios,
familia). Lo que se ofrece es una convicción totalizante
a través de experiencias afectivas oceánicas
que llevan a una inflación yoica (a la búsqueda
del "yo ideal" infantil), de esta manera el narcisismo
dañado por la crisis del sujeto es sustituido por una
convicción dogmática que recubre el daño
con la apariencia de bienestar. Una vez seducido el sujeto
y atacado su equilibrio narcisista se ponen en marcha prácticas
destinadas a desmantelar el yo ("atrofiamiento de identidad,
memoria y pautas de vida"), a desmantelar el aparato
mental, lo que luego encontraremos en la clínica como
pacientes con una importante "hemorragia narcisista".
Freud, en Psicología de las masas y análisis
del yo (1921), nos brinda algunas claves para comprender lo
que sucede en algunos grupos terapéuticos New Age.
La noción de superyo todavía no era utilizada
por Freud cuando escribe esta obra, a esta altura utiliza
el término "ideal del yo", dice Freud: "llamamos
el «ideal del yo», y le atribuimos las funciones
de la observación de sí, la conciencia moral,
la censura onírica y el ejercicio de la principal influencia
en la represión" (Freud, 1921, 103).
Podemos llegar a sostener que el superyo es sustituido por
un superyo externo, en el caso de los grupos dogmáticos
por la figura del líder, este objeto implantado a través
del proceso de MP se ha puesto en el lugar del ideal del yo,
calla la crítica operada por esta instancia y todo
lo que el objeto hace y pide es considerado justo e intachable.
La conciencia moral no se aplica a nada de lo que acontece
a favor de este objeto. Freud en relación a esto termina
definiendo a la masa como un grupo de individuos que han colocado
un objeto en el mismo lugar, en el lugar de su "ideal
del yo" y que por lo tanto se identifican entre sí
en su yo. Esto ha traído a colación hechos trágicos
como lo que recientemente sucediera en la región de
Penza en Rusia.
Pero más allá de este tipo de hechos vemos
familias fracturadas por este fenómeno, personas explotadas
al extremo, graves trastornos psiquiátricos, suicidios,
son las consecuencias de este tipo de "terapeutas"
perversos.
En Uruguay este tema de las pseudoterapias, el tema de los
grupos sectarios, no está presente en los curricula
de la formación de los futuros profesionales de la
Salud Mental. Ni en la Universidad de la República,
ni en la Universidad Católica ni en el Universitario
Francisco de Asís se estudian ni se investigan estos
temas. A partir de la investigación bibliográfica
y gracias al contacto con investigadores de primer nivel a
nivel mundial, como es el caso del psicoanalista catalán
Miguel Perlado o la doctora Carmen Almendros de la Universidad
Autónoma de Madrid, y el ya fallecido José María
Baamonde, hemos podido profundizar mucho a nivel teórico
en este tema que nos apasiona desde hace ya muchos años.
Queda pendiente el poder realizar en nuestro medio investigaciones
empíricas que nos permitan cuantificar el impacto de
este tipo de prácticas a nivel de nuestra realidad,
llevar a cabo investigaciones de este tipo sin el apoyo de
una institución es imposible.
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