Cambiar vida por vida contradiciendo la moral y la ética
Por el Prof. Dr. Ricardo Antonio Munafo
Dauccia
En este informe el Dr. Ricardo Munafó Dauccia, Consultor
de la Comisión Asesora Interdisciplinaria de ANUNCIAR
Grupo Multimedio de Comunicación, Asociación
Civil, efectúa un análisis que combina conocimientos
científicos y éticos para iluminar sobre el
tema de las investigaciones con células de embriones
con el objeto de encontrar respuestas o soluciones a enfermedades
humanas.
Estas líneas responden al pedido de ANUNCIAR
para que en calidad de asesor me pronuncie sobre un tema tan
trascendente e inalienable como es el "Derecho a la Vida"
y esta decisión del presidente de los Estados Unidos,
Barak Obama, de autorizar investigaciones con células
embrionarias, desbloqueando fondos federales para el desarrollo
de los mismos.
Coincido en que se ha llegado a la más aberrante propuesta
de adueñarse de la obra más perfecta del Creador
que es el ser humano, hecho a su imagen y semejanza; manipulando
las células humanas como un objeto de metales. Estas,
luego de diversos tratamientos, terminan siendo una nave espacial
o un autito para que gocen los niños jugando con ellos.
Por lo cual tengo como objetivo arrimar al lector a algunas
apreciaciones. Estas me llevaran, como a millones de personas,
a pedir que se respete la vida desde la concepción
y no arrasarla con genocidios vestidos de ciencia superior.
Pienso que el eje pasa por el respeto que el científico;
que sin duda lo es y de excelencia, tenga por la vida humana.
Sabiendo reconocer que no está armando un ser humano
completo y totipotencial como lo es un embrión. Debe
darse cuenta que está usando atributos de hombre y
mujer otorgados a estos por el Creador para que, luego de
tomar de él lo que necesita, lo deja morir en una cámara
de frío para alcanzar el objetivo puntual que requería.
Termina por arrojarlo a la muerte, quitándole todos
los derechos que se adquieren desde la concepción,
que el mismo científico ha promovido, utilizando células
paternas y maternas que son creatura de Dios y no de su autoría.
La moral que alimenta las conciencias dignas que reconocen
la magnificencia del Creador debe velar indefectiblemente
por la dignidad humana de la persona en todas las fases de
la vida. Nadie puede desconocer que el embrión es un
sujeto en su significado ontológico y toda manipulación
sobre él, que lo condene a ser tratado solo como un
trozo complejo de tejidos o para quitarle algo de él
aún en beneficio de otro ser humano, es como cambiar
vida por vida, contradiciendo la moral y la ética.
Un embrión como su calificación lo reconoce
es un ser humano. Por lo tanto, tiene alma que viene con la
vida humana, alma que es el principio espiritual del hombre
en tanto es persona humana. Esto sin olvidar que además
es sujeto de derechos civiles. El respeto por toda persona
humana está arraigado desde su creación a imagen
y semejanza de Dios y corresponde a cada ser humano alcanzar
su realización dentro de la libertad que en cuanto
persona posee.
Quizá nos debemos preguntar con que derecho se le
puede privar de la vida a un ser humano que está en
una etapa temprana de su desarrollo y que aún no se
le permite expresarse ni disponer de su cuerpo. Esto aunque
sea para un fin supuestamente digno ya que finalmente lo eliminaremos
de modo paradójico en la búsqueda de ese fin,
insisto, supuestamente digno. A esta altura debo recordar
que en cuanto persona cada ser humano tiene todas sus facultades
desde la concepción. Entre estas posee una conciencia
moral que le permitirá a su tiempo practicar el bien
y evitar el mal.
En nombre del bien común las autoridades están
obligadas a tutelar y velar por que se respeten los derechos
fundamentales de toda persona humana y alentar a la sociedad
para que participe activamente de ello. Este principio es
parte inalienable de la ley natural y alimenta la base fundamental
para la promoción de la dignidad humana, que le pertenece
al ser humano.
Cada embrión, en tanto persona integral con vida,
tiene potestad racional para proyectar el dominio de sus actos
y facultades para tomar decisiones, de todo cuanto no se le
puede privar, aunque aún no haya llegado a la etapa
por la que todos transcurrimos a lo largo de nuestra existencia,
cual es la de emitir su opinión. Es aquí donde
nos debemos cuestionar si se lo puede privar de ese derecho
humano, ético y moral.
Por otra parte las células madre pueden obtenerse
de adultos en múltiples requerimientos y de hecho así
lo ha logrado la ciencia, que sin duda alcanzará nuevas
esperanzas de ayudar a la vida, así como se obtienen
brillantes efectos con células del cordón umbilical.
Las ciencias de la salud deben extremar sus conocimientos
para evitar enfermedades y resolver como deben sanar a los
enfermos, procurando sumar vida a los años y no solo
años a la vida. Pero promover sus avances brillantes,
en el marco de la dignidad humana, la ética y la moral
pública para el bien común.
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