Atacar a la Iglesia como Religión o la Religión del Absurdo

 

Ya dimos cuenta en este sitio de la convocatoria de un grupo de personas para una apostasía colectiva (ver: El ateismo militante convoca a una Apostasía Colectiva), cuyo objetivo declarado es renegar y renunciar a la Iglesia Católica, completando un trámite personal propio del apóstata y realizar simultáneamente una apostasía conjunta.

 

Siguiendo con el informe es interesante ver quienes convocan y según dicen en su sitio web, se trata de "Un grupo de personas de diversas extracciones, entre las que se cuentan ateos, feministas, activistas de los movimientos de diversidad sexual e independientes nos autoconvocamos para llevar adelante una acción colectiva para apostatar (borrarnos de la Iglesia Católica)".

 

Para más datos será interesante leer con cierto detenimiento una lista de firmantes de la convocatoria:

 

León Ferrari
Alejandra Sardá
Sara Torres
Olga Cristiano
Fernando Esteban Lozada (del grupo de arte Carne Ser Vida, organizador del 1er Congreso Nacional de Ateísmo)
Mujeres de Izquierda
Beatriz Gutiérrez (Multisectorial de Mujeres de Santa Fe)
Roxana Longo (Pañuelos en Rebeldía)
Ingrid Storgen, comunicadora social, representante del
Colectivo de trabajo bolivariano, solidario, antiimperialista,
Amigos de la Paz en Colombia y en el mundo
Diego Farpón, Alacant
Lorena Aguilar Aguilar, comunicadora, México
Juan Fernández Sánchez Guerrero, representante del
Sindicato Andaluz de Trabajadores del Pueblo de Casalla
Juan Luis Ferrer, profesor, Moguer Andalucía
Sergio de Castro Sánchez, Valencia, Estado Español
Carmen Sansívar, pintora, Sevilla, Estado Español
Andrés Eloy Tovar, dirigente PSUV, Barcelona, República Bolivariana de Venezuela
Contraventoras
Vox Asociación Civil
Misión Sacerdotal Tercermundista
Movimiento de Mujeres de Córdoba
1er. Congreso Nacional de Ateísmo
Colectivo de Lesbianas Feministas Josefa Camejo
Area Jóvenes de la Comunidad Homosexual Argentina
Asociación Humanista-Ética Argentina Deodoro Roca

 

Algunos nombres tienen su historia de ataque a la fe cristiana como es el caso de León Ferrari, aquel expositor de la muestra sacrílega financiada por Aníbal Ibarra que seguramente por transitar estos caminos así termino su paso como Jefe de Gobierno porteño.

 

A otros se les descubre claramente su juego al leer el nombre de la institución o grupo: Congreso Nacional de Ateísmo, ArgTea, sacerdotes tercermundistas o aquellos que promueven la práctica de la homosexualidad como militancia.

 

Pero sin duda, los de Argtea se llevan todas las de ganar en cuanto a religión, creencia o militancia del absurdo. Estos promueven "la difusión del pensamiento ateo, la defensa de las libertades y los derechos civiles de los ciudadanos con una ética, una moral, unos valores sociales y unas normas de conducta ateas y humanistas, y lucha por la implantación de los valores laicos en la sociedad".

 

Esto es hacer proselitismo para llevar a los hombres a tener la convicción activa de que no hay nada en que creer. Casi como llevarlos a convertirse en fanáticos de la nada o del equipo de fútbol que nunca va a jugar siquiera un partido o integrantes de un país que niega la existencia de ese país. Si, definitivamente el absurdo como religión.

También es muy interesante analizar los motivos que llevan a estos grupos, pequeños por cierto, a convocar a la apostasía porque la gran cantidad de bautizados permite a las confesiones religiosas sacar provecho. Estos párrafos no tienen desperdicio:

 

"Gracias a los registros de bautismo la Iglesia católica hace aumentar artificiosamente su número de fieles en las estadísticas con el fin de obtener mayores ventajas sociales y ejercer mayor presión política sin preocuparle demasiado la integridad de las creencias de esos fieles, ni si sus prácticas se corresponden realmente con su supuesta condición.

 

Amparándose en ese tipo de subterfugios continuamente el estado favorece a la Iglesia católica con el argumento de que la mayoría de la población pertenece a esa confesión religiosa, sin tener en cuenta que gran parte de los ciudadanos considerados católicos según las estadísticas nunca practicaron esa religión, o incluso se oponen a ella".

 

Esta gente piensa que todos aquellos argentinos que diariamente, al levantarse o al acostarse, consagran ese día por vivir o vivido a Dios, o los que asisten a la celebración eucarística diaria o dominical, o rezan el Rosario o leen el Evangelio del día son unos estúpidos que permiten hacer crece el número de integrantes de la Iglesia artificiosamente. Ni que decir de los que de a cientos de miles acuden a manifestar su devoción mariana a Luján, Itatí, del Valle, del Milagro, Desatanudos, Lourdes, Fátima, sigue la lista.

También poseen una ignorancia supina al atacar la legislación que diera lugar al sostenimiento del culto católico, la cual se limita solo al sueldo de obispos, capellanes y las jubilaciones de estos. Revisar un poco la historia argentina no les vendría mal. Y revisar un poco el presente ya que hay un proceso en la Iglesia local para renunciar a ese sostenimiento.

 

Pero más allá de esta magra asignación anual en el presupuesto nacional, lo que esta gente ignora es el proceso histórico de nuestro país. Solo bastará con leer el nombre de las ciudades, las calles, sus costumbres, festividades y edificios o pequeños hábitos. Que dirán del jugador de fútbol que cuando sale a la cancha se persigna, el taxista o colectivero que besa la estampita o el que al pasar por un templo también se hace la señal de la cruz.

 

A Quemar los Libros

 

Según cuenta uno de los propulsores, entre los motivos que esgrimen para la apostasía colectiva, se encuentra la apelación de la Ley de Hábeas Data por la cual ningún ente puede tener los datos de una persona si esta no está de acuerdo. Estos aprendices de apostatas, porque en la historia había que tener un motivo grande para ser apóstata, dicen que en las parroquias están los Libros de Bautismo y ellos no quieren que esos no estén más en posesión de la Iglesia. Me pregunto si estarán pensando que las parroquias les están vendiendo esa base de datos a los bancos para que les ofrezcan tarjetas de crédito. Sin duda, que muchos tipos peligrosos están en posesión de nuestros datos, entre otros, bancos, entidades de crédito, aseguradoras, cadenas de artículos para el hogar y por supuesto, más de uno se merecería una manifestación en la puerta de sus casas centrales.

 

Conclusión:

 

A modo de conclusión digamos que salvo que exista una intención aviesa y artera, en esta sociedad donde se vive un contexto de libertad de pensamiento, expresión y posibilidad de práctica religiosa constituir una ONG para convocar a una apostasía colectiva, con todo el uso de energías para llevarla a cabo, constituye un atentado al sentido común. Salvo, insisto, que el objetivo sea socavar los valores religiosos de una sociedad.