Comunicación Católica en la Argentina
La Prehistoria - 1º Parte
por Pablo Demkow

 

Pedro Siwak en su discurso conmemorativo por los 45 años del Club Gente de Prensa en el auditorio Santa Cecilia de la Universidad Católica Argentina, tras ser homenajeado como fundador junto a Gabriela Castoldi y José Ignacio López dijo: "me siento un fósil" y remarcó "soy un fósil". Obviamente que las palabras de Pedro Siwak marcaban una metáfora de antigüedad, pero en los tiempos vertiginosos que hoy transitamos, tanto las personas, como las instituciones, las notas, las fotos, los videos y todo testimonio comunicativo se fosiliza con mayor rapidez que en otras épocas de la historia.

A medida que la tecnología nos regala nuevos medios que nos acortan distancias, tiempos y nos facilita la comprensión también hace que lo anterior pase a la prehistoria con asombrosa vertiginosidad.

Sin duda que (y sigo con las metáforas) hoy en día el que no está en Internet "no existe". Lo mismo ocurría no hace tanto tiempo (y todavía continúa) con la televisión que en los últimos 50 años dio vida a las personas que por ella pasaron. Lo mismo pasó antes con la radio y antes con los diarios y antes con los libros (y si sigo hacia atrás llego hasta las pinturas rupestres). La historia de la vida de los hombres pasó por la publicación en los medios de comunicación social de cada época.

Si continuamos con la reflexión; claramente lo expresa Litto Nebbia en la letra de la canción Quien quiere oír que oiga "Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia" Entonces debo corregir: La historia de los hombres que publican en los medios de comunicación es el testimonio de la existencia de esos hombres. Ergo el que no publica no existe, aunque forme parte de otra historia.

La demanda de información actual se multiplicó exponencialmente comparándola con pocos años atrás, pero la oferta de Información actual (Internet como responsable) supera las posibilidades de lectura y comprensión de cualquier mortal. Esta es la paradoja de la modernidad. Tenemos más información que la que necesitamos en toda nuestra vida y nos cuesta saber seleccionar los capítulos necesarios para nuestra subsistencia.

Durante siglos la información se auto reguló a esa oferta y demanda. Desde la tradición oral hasta las primeras manifestaciones escritas el hombre transmitió lo trascendente que le aseguró la supervivencia. Con el tiempo incorporó el arte como manifestación cultural y globalizó a los más célebres autores y con la aparición de la imprenta se potenció la distribución para llegar a infinidad de receptores. Alguien podría decir que lo mismo ocurre con Internet, pero no es así ya que con Internet se suma una variable nueva y especial, particular e imprevisible: con Internet se multiplican los receptores y también los emisores. Ampliar la cantidad de emisores garantiza que la historia no la escriben solo los que ganan, pero tampoco garantiza que la lean todos, ni menos que trascienda.

Parece que en el comienzo del tercer milenio seguimos ratificando el primer testimonio escrito que separo en dos la era humana: la historia de la prehistoria. Pero soy reacio a aceptar esa partición temporal porque nuestros hermanos africanos (África negra excepto Egipto) Jamás dejo un testimonio escrito de acuerdo a la definición de la cultura occidental. Por lo tanto ¿África vivió hasta el siglo XIX y XX en la prehistoria?

Vuelvo a las palabras del periodista Pedro Siwak, redactor de miles de notas en su vasta experiencia profesional, autor de libros, rector de la escuela de periodismo del Instituto Grafotécnico de Buenos Aires y un amplio curriculum donde destaco la osadía de fundar hace 45 años una organización católica de comunicación. "Estamos ante un momento cultural donde todos nos podemos convertir en fósiles".

Los católicos que se empeñaron en difundir unos manuscritos realizados hace más de 2.000 años y hasta llegaron a un récord de difusión internacional indiscutible e imbatible, también tienen la sombra de la fosilización si no se adaptan a las nuevas formas tecnológicas de comunicación. La Iglesia recién en el siglo XX se abrió a los medios de comunicación dando un vuelco a políticas de censura e intolerancia anteriores. Esa apertura fue gradual y lenta y aún hoy cuesta que la jerarquía asuma medios de comunicación propios. La aparición de la prensa, la radio, el cine y la televisión generó la creación de oficinas en episcopados de todo el mundo, un trabajo aún inconcluso en nuestro país que necesita de periodistas osados como Pedro Siwak Gabriela Castoldi y José Ignacio López los fundadores del Club Gente de Prensa allá por 1963. El crear, participar, difundir, apoyar y sostener una prensa católica no involucra solo a periodistas es un desafío a la imaginación y a la creatividad para llegar a todos. Hoy día, la difusión del Evangelio requiere de otras formas culturales; compromisos y estrategias. No utilizarlas es condenarnos a la fosilización.