Oportunismo Político en la Elección del Nobel de Economía

Por Eduardo Barrantes

 

Este artículo responde a una de las misiones que ANUNCIAR ha tomado para orientar su tarea. La misma nos propone "Mejorar la información de la población, creando e instrumentando medios de comunicación que desarrollen una actitud reflexiva". Por eso esta Página Web y en ella estas líneas.

 

El objeto es reflexionar sobre las circunstancias en que se ha elegido recientemente al Premio Nobel de Economía 2008 para ayudar a entender como algunas cosas se mueven en el mundo de hoy.

 

La designación recayó sobre el reconocido economista y columnista Paul Krugman, por sus investigaciones sobre intercambios comerciales y sus aportes sobre la denominada economía de escala. Krugman tiene 55 años y es profesor de Economía y Relaciones Internacionales en la universidad estadounidense de Princeton, es columnista del diario The New York Times. En las últimas semanas, sus columnas tuvieron una repercusión enorme, especialmente sus críticas a la política económica del alicaído presidente estadounidense George Bush.

 

Según la Academia Sueca, el premio (de 1,4 millones de dólares) reconoce la formulación por parte de Krugman de una nueva teoría para responder a las preguntas sobre la localización de la actividad económica y la urbanización mundial. "Ha integrado los campos de investigación anteriormente dispares del comercio internacional y la geografía económica", señaló la Academia, en un comunicado.

 

"El enfoque de Krugman se basa en la premisa de que hay muchos bienes y servicios que pueden producirse más baratos en serie, un concepto generalmente conocido como economía de escala", agregó el comunicado. La teoría de Krugman aclara por qué algunos países que no sólo tienen condiciones similares a otros, sino que comercian productos parecidos, dominan el comercio internacional.

 

Doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, Krugman presentó por primera vez su modelo en 1979, cuando tenía 25 años, hace exactamente 29 años. Para el reconocimiento cabe la popular expresión "más vale tarde, que nunca”. El modelo "arrojaba luz sobre las consecuencias del librecambio y el flujo de población y recursos del campo a las ciudades", explicó Peter Englund, miembro de la Academia Sueca. Las ideas de Krugman, que además incorporan los costos de transporte en la teoría comercial, son utilizadas por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

 

Lo increíble es que este premio que goza de un aparente prestigio internacional le fue dado en esta versión 2008 por los trabajos e investigaciones realizadas a fines de los setenta y principios de los ochenta. Sin duda, los tiempos en que sus trabajos eran altamente reconocidos por el ámbito académico de la economía. Vaya la oportunidad en la cual le fue dado: Krugman es hoy célebre por sus artículos periodísticos, ferozmente encarnizados contra la política económica del gobierno de su país. Tanto es así que su libro más reciente, donde queda claramente expuesta su visión política y económica, lleva por título: Después de Bush: El fin del neoconservadurismo y la hora de los demócratas. Dicho sea de paso, el ámbito académico no reconoce sus escritos periodísticos de hoy como sus investigaciones universitarias de ayer.

 

Es oportuno realizar aquí dos aclaraciones. La primera que Krugman se define liberal en el sentido norteamericano y muy lejos de la visión del Partido Republicano. Y segundo que estamos a las puertas de una elección presidencial en los Estados Unidos, con una campaña excesivamente pareja y donde el candidato de la oposición, Barak Obama comenzó a sacar ventaja a partir de la crisis económica y financiera, caballito de batalla en los escritos periodísticos del laureado Krugman. A todas luces, una osada intromisión política de la Academia Sueca en la política interna de los Estados Unidos.

 

Y usted se preguntará que tiene de malo que sea así, si estamos hablando de una organización privada que otorga premios con el dinero para cuyos fines dejó su fundador. Y la respuesta es que no tiene absolutamente nada de incorrecto. Sin embargo, este dato debe ser tenido muy en cuenta por el lector para no caer en la ingenuidad sobre la modalidad de la premiación. Lo cual no es un demérito para el galardonado sino una mella en la credibilidad sobre las intenciones de los responsables de un premio de altísima repercusión mundial.

 

Si hacemos memoria, hubo un premiado como Nobel de la Paz en nuestro país. Esto fue en un momento muy difícil de nuestra patria. Y mas allá del respeto que podamos tener de la persona sobre la que recayó la nominación, esta fue de altísimo contenido político e ideológico. Tanto que contribuyó a que muchos sigan teniendo una historia muy sesgada de lo que ocurrió treinta años atrás en estas tierras. Similar a lo que hoy ocurrió con el Nobel de Economía: una profusa mezcla de ideología y oportunismo político.

 

Un trabajo interesante, aunque un tanto fatigoso, sería analizar las nominaciones en cada materia a lo largo de los años. Repasarlas en los contextos políticos, económicos, sociales y culturales. Aunque como nuestras sobran un par de botones. Como podrán observar, una vez más, no todo lo que brilla es oro. Y no por famoso se es prestigioso.