La Iglesia Católica y la Salud
Por el
Dr. Ricardo A. Munafó Dauccia
Desde los comienzos del Cristianismo se pueden encontrar
cuantiosos signos que destacan con elocuencia, la trascendencia
y preocupación de la Iglesia por la preservación
de la salud y la vida y en esos comienzos recordamos en el
amor de Cristo sus milagros de resurrección y sanación.
Así las Sagradas Escrituras nos alimentan en la vocación
del arte de curar, desde la parábola del buen samaritano,
hasta las veces que se menciona el verbo griego therapeuein,
que significa curar, el que aparece 25 veces en el Antiguo
Testamento y 36 veces en los evangelios.
Siguiendo esas enseñanzas Santa Elena, madre del emperador
Constantino, organizó la construcción de los
primeros hospitales cristianos cuando corría el año
313 y mas tarde San Basilio lo continuaba en el año
374.
En América
Todas las órdenes religiosas, en mayor o menor medida
están íntimamente vinculadas al cuidado de la
salud y es así como se han manifestado en todo el mundo
como en América, donde se destacaron desde la colonización
los Jesuitas, una Orden que fue fundada por San Ignacio de
Loyola en 1540.
También encontramos en esa misma orientación
a los agustinos, franciscanos, dominicos, mercedarios, betlehemitas,
hermanos de San Juan de Dios y religiosos Camilos. Cabe recordar
que San Camilo de Lelis, fue quien instituyó como distintivo
de sus hábitos una cruz roja.
Los Jesuitas, quienes se instalaron en el Río de la
Plata a partir de 1585, se destacaron por sus conocimientos
en la cura de enfermedades, no solo basados en las experiencias
traídas de Europa, sino por sus estudios de las hierbas
existentes en América y de los rudimentos de los conocimientos
de los aborígenes.
Vale hacer una ilustrativa acotación respecto de ciertas
modalidades de asistencia médica, tal es el caso de
la reconocida como “atención domiciliaria”
de pacientes. A este respecto muchos políticos de la
salud se manifiestan como creadores de diversas alternativas
de organización sanitaria, sin recordar o saber que
sus innovaciones ya fueron creadas antes por otros.
En este aspecto hay que destacar que los Jesuitas utilizaban
la atención domiciliaria y la complementaban con auxiliares
de la medicina tal como hoy se hace en algunos lugares, a
cuyos efectos habían instruido a los indios curuyás,
los que recorrían los domicilios de los pacientes para
verificar su estado de salud, suministrar medicamentos de
la época y alimentos si era la necesidad.
Los hospitales en Buenos Aires
Fue recién a partir de 1580 en que Juan de Garay dispuso
que se instalara una salita de atención sanitaria en
una humilde estructura en nuestra ciudad, la que perduró
hasta 1605, año en que se cumplió con la orden
real de instalar hospitales en las ciudades. El hospital se
inauguró oficialmente en 1614 y en homenaje al santo
se le puso el nombre de Hospital San Martín.
Este hospital que comenzó a funcionar bajo la responsabilidad
del Cabildo, fue pronto transferido en 1635 al cuidado de
la orden religiosa de San Juan de Dios, para pasar mas tarde
en 1748 a la orden de Nuestra Señora de Bethleem, en
el que se asistían hombres.
Al par que este hospital general, funcionaban en Buenos Aires
algunos dispensarios en las parroquias y luego de mediados
del siglo XVIII se abrieron otros dos establecimientos que
fueron el Hospital de Mujeres en 1769 y la Casa de Niños
Expósitos fundada en 1779.
El Hospital de Mujeres funcionó como tal hasta 1887
año en que lo reemplazó el actual Hospital Bernardino
Rivadavia, el que estaba a cargo de la benemérita Sociedad
de Beneficencia.
A comienzos del siglo XIX se mantenían el Hospital
de hombres y el de mujeres, los que estaban normalmente colmados,
por cuya razón durante las invasiones inglesas y los
conflictos bélicos de la independencia, se atendían
a los heridos en los conventos, tal el caso del de San Francisco,
el de San Ignacio y el de Santo Domingo.
Los diversos enfrentamientos militares motivaron la creación
de hospitales especializados en estas consecuencias, como
lo fue el Hospital de Sangre de la Merced, creado en 1826
y el Hospital de Inválidos creado en 1868 al finalizar
la guerra del Paraguay.
Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar
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